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El samán de la Institución Educativa Abraham Lincoln en Villavicencio está en riesgo de tala

La Veeduría Popular de Villavicencio señala que la Administración municipal de Villavicencio no ha cumplido con las condiciones establecidas en un fallo de tutela para decidir sobre la permanencia del árbol. Le solicitaron a Cormacarena una vigilancia especial del caso.

El samán (Samanea saman) ubicado en la entrada de la Institución Educativa Abraham Lincoln, en el barrio El Retiro de Villavicencio, fue intervenido por la Alcaldía el 10 de septiembre, mientras la Veeduría Popular cuestiona el procedimiento utilizado para avanzar hacia su tala.
 
“Tenemos una resolución que delega para que en algunos casos específicos el municipio pueda otorgar esos permisos. Eso fue lo que sucedió. La Alcaldía sí tenía el permiso pero por ser un árbol importante para la Cormacarena, nosotros lo que les pedimos fue que no lo talaran y nos permitieran revisar a profundidad por qué lo van a talar. Poder verificar con nuestro equipo técnico. Ellos accedieron y no lo talaron”, explica Patricia Baquero, subdirectora de Gestión Ambiental de La Corporación para el Desarrollo Sostenible del Área de Manejo Especial La Macarena -Cormacarena-. 

Lo que se acordó entre funcionarios y funcionarias de las dependencias, el pasado jueves, fue que se realizaría una poda, cuenta Patricia. Se anunció que la poda continuaría el 11 de septiembre, pero según la Veeduría Popular de Villavicencio, no regresaron al lugar para realizar esta acción. La organización social presentó ante Cormacarena una solicitud de vigilancia especial sobre el caso y la autoridad ambiental está dentro del plazo establecido para responder.  
Foto: David Díaz.

El conflicto alrededor del árbol se remonta a enero de 2026, pero tiene como antecedente un fallo de tutela de segunda instancia del 05 de agosto de 2025. La decisión, emitida por el Juzgado Primero Laboral del Circuito de Villavicencio dentro de una acción presentada por la veeduría ciudadana “Escuelas y Colegios”, ordenó realizar para varias instituciones educativas, entre ellas el Abraham Lincoln, un diagnóstico técnico-fitosanitario y un plan de manejo.

El fallo estableció que ese proceso debía evaluar tres alternativas: tala, poda o cerramiento preventivo, además de definir un cronograma y responsables. De acuerdo con la Veeduría Popular de Villavicencio, este es uno de los puntos centrales que la Administración municipal no habría cumplido.

Una tala cuestionada desde febrero

El 30 de enero de 2026, la Secretaría de Medio Ambiente emitió el Concepto Técnico de Talas No. 0044/2026, mediante el cual autorizó la tala del samán, que tiene un diámetro a la altura del pecho de 146 centímetros y una altura de 16 metros.

La Veeduría Popular cuestiona que la autorización se haya sustentado en una inspección ocular centrada en los daños ocasionados al andén y a la calzada, sin incluir, según señala, una fórmula de riesgo cuantitativo ni un reporte de biodiversidad.

El 05 de febrero, durante una reunión en el colegio, la comunidad solicitó conservar el árbol mediante poda. Según la cronología presentada por la veeduría, en ese encuentro la Alcaldía se comprometió a realizar un “nuevo estudio” y reconoció que había al menos otros 20 árboles del sector proyectados para intervención.
Foto: David Díaz.
Al día siguiente, la veeduría popular presentó un derecho de petición para solicitar una reevaluación técnica integral que incluyera una fórmula de riesgo y un reporte de biodiversidad, con fundamento en el Acuerdo 657 de 2025, relacionado con el Plan de Ornato Municipal.

La respuesta de la Alcaldía, según la Veeduría Popular, se concentró nuevamente en los daños a la infraestructura y ratificó el Concepto 0044/2026. La Administración anunció entonces que tenía en curso un estudio de biodiversidad.

Patricia Baquero explica que este árbol “no es emblemático porque los árboles emblemáticos ya están incorporados en el Plan de Ornato como el samán del Parque Los Libertadores, entre otros… Este, a pesar de que es un samán, no está en el Plan de Ornato reconocido como emblemático, pero para la Corporación es de interés porque es un árbol de gran tamaño, con una trayectoria histórica e importante en el municipio».  

Tutelas e incidentes de desacato

Ante lo que la organización consideró una falta de respuesta de fondo, el 05 de marzo presentó una acción de tutela ante el Juzgado Tercero Civil Municipal. El fallo del 17 de marzo ordenó responder en un plazo de 48 horas y confirmó la suspensión de la tala.

De acuerdo con la Veeduría Popular, las respuestas entregadas posteriormente por la Alcaldía fueron evasivas. Por esto, presentó un primer incidente de desacato, que fue abierto formalmente entre el 24 de marzo y el 10 de abril.

La disputa judicial continuó. El 29 de mayo se admitió una segunda acción de tutela ante el Juzgado Primero Laboral Municipal. Los fallos de primera y segunda instancia, emitidos el 12 de junio y el 29 de julio, ampararon íntegramente las solicitudes de la organización y ordenaron responder a las dependencias de Medio Ambiente e Infraestructura. Según la veeduría, esta última dependencia nunca respondió.

El 31 de julio, la Alcaldía respondió parcialmente y ratificó nuevamente la tala, sin incluir la fórmula de riesgo ni una evaluación de biodiversidad, de acuerdo con la cronología entregada por la organización a El Cuarto Mosquetero. 

El papel de Cormacarena

El 10 de agosto, la Veeduría Popular presentó un nuevo derecho de petición, esta vez dirigido también a Cormacarena. Entre las solicitudes estaban la elaboración de un plan de poda, la evaluación de alternativas frente a la infraestructura, la declaratoria del samán como árbol emblemático y la vigilancia sobre posibles irregularidades relacionadas con las autorizaciones para intervenir árboles del sector. 

Foto: David Díaz.
La organización sostiene que los 21 árboles del sector habrían sido distribuidos en tres autorizaciones de máximo 10 individuos, lo que, según su interpretación, podría haber evitado el umbral que exige la intervención directa de Cormacarena. La Corporación solicitó a la Alcaldía información sobre estas autorizaciones, pero no existe actualmente una solicitud de permiso de la Administración municipal ante Cormacarena para intervenir el samán del Abraham Lincoln, según explicó la Veeduría y confirma Patricia. 

Posteriormente, el 19 y 20 de agosto, la Alcaldía presentó el Informe de Actividades y Visita Técnica No. 1092/2026, en el que determinó la remoción total del árbol.

La Veeduría Popular cuestiona que este nuevo informe otorgara un peso importante a la presencia de epífitas, un aspecto que, según la organización, no había sido señalado previamente como un problema. También sostiene que persistieron los vacíos relacionados con la evaluación del riesgo y la biodiversidad.

A esto se sumó otro cuestionamiento: la negativa a declarar el samán como árbol emblemático habría sido sustentada, según la veeduría, en un requisito que no estaría contemplado en el artículo 33 del Plan de Ordenamiento Territorial.

El 26 de agosto, durante una visita técnica conjunta, un ingeniero de Cormacarena manifestó verbalmente su desacuerdo con la evaluación que sustentaba la tala. Cinco días después, el 31 de agosto, la Corporación solicitó a la Alcaldía copia del oficio mediante el cual se habrían fraccionado las autorizaciones para intervenir árboles del sector, con el propósito de verificar esa situación. 

La Veeduría Popular presentó ante Cormacarena el 10 de septiembre, una solicitud de vigilancia especial sobre el caso. La organización pidió que se verifique el alcance de la intervención realizada y que se determine si las actuaciones de la Alcaldía cumplen con lo ordenado por el fallo de tutela. Cormacarena aún se encuentra dentro del plazo para responder a la solicitud. 

Para la Veeduría Popular, el fallo de tutela de 2025 no autorizó a la Alcaldía a decidir unilateralmente la tala. La organización sostiene que debía justificar esa alternativa frente a la poda y el cerramiento preventivo, dentro de un plan de manejo formal. Por eso, cuestiona que el Informe 1092/2026 y la intervención del 10 de septiembre cumplan con lo ordenado por el juez. 

Lea también: Talaron cerca de 80 árboles en la Avenida Catama de Villavicencio pese a irregularidades en el permiso
Foto: David Díaz.
El futuro del samán permanece así en medio de un trámite ambiental pendiente y una disputa que ya supera los siete meses, durante los cuales la Veeduría Popular de Villavicencio ha recurrido a derechos de petición, tutelas e incidentes de desacato para cuestionar la decisión de remover el árbol.

El caso del samán del Abraham Lincoln ocurre en medio de un debate que El Cuarto Mosquetero ha seguido durante 2026 sobre la intervención de los árboles urbanos en Villavicencio. Uno de los casos más recientes fue el de la Avenida Catama, donde un proyecto contempló inicialmente la tala de 65 árboles y, tras diferentes modificaciones, terminó con la tala de cerca de 80 individuos. El proceso generó cuestionamientos de organizaciones sociales y ambientales sobre el manejo del arbolado y las decisiones tomadas alrededor de estas intervenciones.

Estos antecedentes ponen nuevamente sobre la mesa la discusión sobre cómo se decide la permanencia o remoción de los árboles en la ciudad y qué criterios ambientales, técnicos y de infraestructura deben considerarse antes de intervenirlos.

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