
Guaviare en disputa: la denuncia por ordenanza que pone en riesgo la Amazonía
La adhesión del Guaviare a la Región Administrativa y de Planificación –RAP– Llanos ha reactivado alertas entre sectores sociales y ambientales que advierten sobre un cambio en el modelo de desarrollo del departamento, con posibles impactos en la protección de la Amazonía y la naturaleza.
El jueves 23 de abril, la Asamblea Departamental del Guaviare aprobó en segundo debate el Proyecto de Ordenanza No. 721 de 2026, el cual se convierte en la Ordenanza No. 570 de 2026 y que faculta al gobernador Yeison Ferney Rojas Martínez para comenzar la adhesión a la RAP- Llanos.
El objetivo de lo aprobado por la Asamblea es “fortalecer la gestión de proyectos, el desarrollo económico y la competitividad regional”. Durante el último debate, el director del Departamento Administrativo de Planeación, Bryan Alexander Álvarez Pérez, expresó que entre los beneficios de esta integración se encuentra la oportunidad de cofinanciar proyectos de alto impacto que el departamento no podría asumir de manera individual.
La administración departamental afirmó que esta decisión “no implica renunciar a la identidad amazónica, sino ampliar las oportunidades de gestión con aliados estratégicos”. Al respecto, la Asamblea aprobó el proyecto insistiendo que el Guaviare continuará formando parte integral de la RAP Amazonía.
Uno de los argumentos de quienes lideran la iniciativa es que el departamento ingresando a la RAP Llanos se puede posicionar como “un eje conector estratégico, beneficiándose de las dinámicas económicas de los Llanos Orientales sin perder la protección y esencia de la región amazónica”. Sin embargo, las organizaciones sociales del territorio se oponen a esto.
El objetivo de lo aprobado por la Asamblea es “fortalecer la gestión de proyectos, el desarrollo económico y la competitividad regional”. Durante el último debate, el director del Departamento Administrativo de Planeación, Bryan Alexander Álvarez Pérez, expresó que entre los beneficios de esta integración se encuentra la oportunidad de cofinanciar proyectos de alto impacto que el departamento no podría asumir de manera individual.
La administración departamental afirmó que esta decisión “no implica renunciar a la identidad amazónica, sino ampliar las oportunidades de gestión con aliados estratégicos”. Al respecto, la Asamblea aprobó el proyecto insistiendo que el Guaviare continuará formando parte integral de la RAP Amazonía.
Uno de los argumentos de quienes lideran la iniciativa es que el departamento ingresando a la RAP Llanos se puede posicionar como “un eje conector estratégico, beneficiándose de las dinámicas económicas de los Llanos Orientales sin perder la protección y esencia de la región amazónica”. Sin embargo, las organizaciones sociales del territorio se oponen a esto.

¿Qué podría implicar la vinculación a la RAP Llano?
La RAP según explica Angélica Rojas, coordinadora de la Fundación para la Conservación y el Desarrollo Sostenible -FCDS-, se trata de una «región administrativa de planeación y es una estructura que está establecida por el Departamento Nacional de Planeación -DNP- para poder mejorar los niveles de gestión de los departamentos».
A mediados de marzo, la Gobernación del Guaviare presentó un proyecto de ordenanza con el propósito de retirarse de la RAP Amazonía e incorporarse a la RAP Llanos. Sin embargo, el éxito de estas, depende de la gestión de sus propios integrantes, es decir, de las gobernaciones que las conforman. En este contexto, Angélica sostiene que no resulta coherente atribuirle a una RAP -como la Amazonía- la falta de proyectos, puesto que son los mismos gobiernos departamentales los y las responsables de promoverlos y garantizarlos.
El viernes 17 de abril, tras el rechazo de la ciudadanía por salir de la RAP Amazonía, la gobernación decidió retirar el proyecto de ordenanza, pero mantuvo en pie la propuesta de hacer parte de las dos RAP, asunto que ya se aprobó.
La RAP según explica Angélica Rojas, coordinadora de la Fundación para la Conservación y el Desarrollo Sostenible -FCDS-, se trata de una «región administrativa de planeación y es una estructura que está establecida por el Departamento Nacional de Planeación -DNP- para poder mejorar los niveles de gestión de los departamentos».
A mediados de marzo, la Gobernación del Guaviare presentó un proyecto de ordenanza con el propósito de retirarse de la RAP Amazonía e incorporarse a la RAP Llanos. Sin embargo, el éxito de estas, depende de la gestión de sus propios integrantes, es decir, de las gobernaciones que las conforman. En este contexto, Angélica sostiene que no resulta coherente atribuirle a una RAP -como la Amazonía- la falta de proyectos, puesto que son los mismos gobiernos departamentales los y las responsables de promoverlos y garantizarlos.
El viernes 17 de abril, tras el rechazo de la ciudadanía por salir de la RAP Amazonía, la gobernación decidió retirar el proyecto de ordenanza, pero mantuvo en pie la propuesta de hacer parte de las dos RAP, asunto que ya se aprobó.

La principal preocupación de las comunidades radica en la incompatibilidad de los modelos de desarrollo. Mientras que la RAP Amazonía tiene un enfoque centrado en la conservación, la biodiversidad y los servicios ecosistémicos, la RAP Llanos promueve un modelo de «desarrollo amplio, de alta infraestructura, demasiadas vías y demasiada producción», explica Angélica, el cual es calificado como «altamente invasivo» para un ecosistema selvático.
Angélica advierte que ambos objetivos son «difíciles de compatibilizar»: mientras uno busca la sostenibilidad, el otro promueve el «uso extensivo para el comercio de los territorios». Para Miller Medellín, líder juvenil, este cambio representa pasar de la preservación a «implementar prácticas extractivistas». También sugiere que tras esta decisión existen intereses económicos particulares.
Daniel Nariño, líder del resguardo indígena Panuré, advierte que al vincularse a la RAP Llanos «se podrían implementar aquí grandes extensiones de cultivos como la de palma» y abrir la puerta a la explotación legal de minería de coltán e hidrocarburos. Según Daniel, ya existen intereses de personas con poder político que poseen grandes extensiones de tierra cerca de San José del Guaviare.
Por su parte, Mariana Corredor, de la plataforma de juventudes, denuncia que esta integración facilitaría la pavimentación de gran parte del territorio mediante contratos con constructoras externas del Meta, beneficiando a quienes ya practican el acaparamiento de tierras y la ganadería extensiva.
Además, se ha cuestionado la transparencia del proceso. Miller señala una presunta «élite bastante organizada» y menciona la afinidad política entre el gobernador Yeison Rojas y la casa política a la que pertenece liderada por Heydeer Palacio y Alexandra Reyes, actual directora de la RAP Llanos y exsecretaria de la gobernación del Guaviare, sugiriendo que la planeación se está moviendo por «amiguismos» y no por criterios técnicos, en lo cual concuerda Angélica.
Angélica advierte que ambos objetivos son «difíciles de compatibilizar»: mientras uno busca la sostenibilidad, el otro promueve el «uso extensivo para el comercio de los territorios». Para Miller Medellín, líder juvenil, este cambio representa pasar de la preservación a «implementar prácticas extractivistas». También sugiere que tras esta decisión existen intereses económicos particulares.
Daniel Nariño, líder del resguardo indígena Panuré, advierte que al vincularse a la RAP Llanos «se podrían implementar aquí grandes extensiones de cultivos como la de palma» y abrir la puerta a la explotación legal de minería de coltán e hidrocarburos. Según Daniel, ya existen intereses de personas con poder político que poseen grandes extensiones de tierra cerca de San José del Guaviare.
Por su parte, Mariana Corredor, de la plataforma de juventudes, denuncia que esta integración facilitaría la pavimentación de gran parte del territorio mediante contratos con constructoras externas del Meta, beneficiando a quienes ya practican el acaparamiento de tierras y la ganadería extensiva.
Además, se ha cuestionado la transparencia del proceso. Miller señala una presunta «élite bastante organizada» y menciona la afinidad política entre el gobernador Yeison Rojas y la casa política a la que pertenece liderada por Heydeer Palacio y Alexandra Reyes, actual directora de la RAP Llanos y exsecretaria de la gobernación del Guaviare, sugiriendo que la planeación se está moviendo por «amiguismos» y no por criterios técnicos, en lo cual concuerda Angélica.

“Somos un territorio netamente amazónico”
La adhesión también se ve como un posible desacato a la Sentencia 4360 de 2018, que declara a la Amazonía colombiana como sujeto de derechos. Miller afirma que integrar al Guaviare a un modelo llanero extractivo debilitaría esta protección jurídica esencial. Frente a esto, la ciudadanía se ha organizado en la «Red por la Defensa del Territorio Bioamazónico del Guaviare», que reúne más de 120 personas que incluye comunidades indígenas, afro, campesinado y jóvenes.
Daniel resume el sentir de las comunidades al afirmar: “somos un territorio netamente amazónico… el señor gobernador no tenía por qué anteponer sus intereses”. Aunque el discurso oficial sostiene ahora que el departamento tiene capacidad para pertenecer a ambas RAP, las y los líderes sociales cuestionan la falta de coherencia financiera, recordando que en un inicio se argumentó la ausencia de recursos para cubrir la cuota de la RAP Amazonía.
Para quienes defienden el territorio, el Guaviare no es una “cola de león” de la Orinoquía, sino el corazón de la Amazonía, una identidad que hoy sus habitantes reivindican y protegen.
Lea también: La Guardiana del Chiribiquete: campesinado en Guaviare protege bosques en una zona afectada por deforestación
Imagen principal: protesta en uno de los debates de la Asamblea Departamental de Guaviare. Foto: cortesía de la comunidad.
La adhesión también se ve como un posible desacato a la Sentencia 4360 de 2018, que declara a la Amazonía colombiana como sujeto de derechos. Miller afirma que integrar al Guaviare a un modelo llanero extractivo debilitaría esta protección jurídica esencial. Frente a esto, la ciudadanía se ha organizado en la «Red por la Defensa del Territorio Bioamazónico del Guaviare», que reúne más de 120 personas que incluye comunidades indígenas, afro, campesinado y jóvenes.
Daniel resume el sentir de las comunidades al afirmar: “somos un territorio netamente amazónico… el señor gobernador no tenía por qué anteponer sus intereses”. Aunque el discurso oficial sostiene ahora que el departamento tiene capacidad para pertenecer a ambas RAP, las y los líderes sociales cuestionan la falta de coherencia financiera, recordando que en un inicio se argumentó la ausencia de recursos para cubrir la cuota de la RAP Amazonía.
Para quienes defienden el territorio, el Guaviare no es una “cola de león” de la Orinoquía, sino el corazón de la Amazonía, una identidad que hoy sus habitantes reivindican y protegen.
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Imagen principal: protesta en uno de los debates de la Asamblea Departamental de Guaviare. Foto: cortesía de la comunidad.


