
El samán del Abrahan Lincoln de Villavicencio en riego de tala: Alcaldía lo intervino mientras Cormacarena revisa el caso
La Veeduría Popular de Villavicencio señala que la Administración municipal no ha cumplido con las condiciones establecidas en un fallo de tutela para decidir sobre la permanencia del árbol. Cormacarena, autoridad ambiental, tiene en curso un trámite relacionado con los permisos y aún no se pronuncia sobre la solicitud de suspensión cautelar.
El samán (Samanea saman) ubicado en la entrada de la Institución Educativa Abraham Lincoln, en el barrio El Retiro de Villavicencio, continúa siendo intervenido por la Alcaldía de Villavicencio, pese a que la Corporación para el Desarrollo Sostenible del Área de Manejo Especial La Macarena -Cormacarena- tiene en curso un trámite relacionado con los permisos y la comunidad solicitó suspender cualquier actuación sobre el árbol.
La intervención comenzó el 10 de septiembre bajo la denominación de “poda”. Según la Veeduría Popular, funcionarios de Cormacarena que estuvieron en el lugar advirtieron a funcionarios de la Administración municipal que no podían talar el árbol y que debían surtir el debido proceso ante la autoridad ambiental.
Aunque funcionarios y funcionarias de la Alcaldía anunciaron que la intervención continuaría, este 11 de septiembre no regresaron al lugar para seguir “podando” el samán, según informó la veeduría. Mientras tanto, Cormacarena aún no se ha pronunciado sobre la solicitud de suspensión cautelar presentada por la organización.

El conflicto alrededor del árbol se remonta a enero de 2026, pero tiene como antecedente un fallo de tutela de segunda instancia del 05 de agosto de 2025. La decisión, emitida por el Juzgado Primero Laboral del Circuito de Villavicencio dentro de una acción presentada por la veeduría ciudadana “Escuelas y Colegios”, ordenó realizar para varias instituciones educativas, entre ellas el Abraham Lincoln, un diagnóstico técnico-fitosanitario y un plan de manejo.
El fallo estableció que ese proceso debía evaluar tres alternativas: tala, poda o cerramiento preventivo, además de definir un cronograma y responsables. De acuerdo con la Veeduría Popular de Villavicencio, este es uno de los puntos centrales que la Administración municipal no habría cumplido.
Una tala cuestionada desde febrero
El 30 de enero de 2026, la Secretaría de Medio Ambiente emitió el Concepto Técnico de Talas No. 0044/2026, mediante el cual autorizó la tala del samán, que tiene un diámetro a la altura del pecho de 146 centímetros y una altura de 16 metros.
La Veeduría Popular cuestiona que la autorización se haya sustentado en una inspección ocular centrada en los daños ocasionados al andén y a la calzada, sin incluir, según señala, una fórmula de riesgo cuantitativo ni un reporte de biodiversidad.
El 05 de febrero, durante una reunión en el colegio, la comunidad solicitó conservar el árbol mediante poda. Según la cronología presentada por la veeduría, en ese encuentro la Alcaldía se comprometió a realizar un “nuevo estudio” y reconoció que había al menos otros 20 árboles del sector proyectados para intervención.
El fallo estableció que ese proceso debía evaluar tres alternativas: tala, poda o cerramiento preventivo, además de definir un cronograma y responsables. De acuerdo con la Veeduría Popular de Villavicencio, este es uno de los puntos centrales que la Administración municipal no habría cumplido.
Una tala cuestionada desde febrero
El 30 de enero de 2026, la Secretaría de Medio Ambiente emitió el Concepto Técnico de Talas No. 0044/2026, mediante el cual autorizó la tala del samán, que tiene un diámetro a la altura del pecho de 146 centímetros y una altura de 16 metros.
La Veeduría Popular cuestiona que la autorización se haya sustentado en una inspección ocular centrada en los daños ocasionados al andén y a la calzada, sin incluir, según señala, una fórmula de riesgo cuantitativo ni un reporte de biodiversidad.
El 05 de febrero, durante una reunión en el colegio, la comunidad solicitó conservar el árbol mediante poda. Según la cronología presentada por la veeduría, en ese encuentro la Alcaldía se comprometió a realizar un “nuevo estudio” y reconoció que había al menos otros 20 árboles del sector proyectados para intervención.

Al día siguiente, la organización presentó un derecho de petición para solicitar una reevaluación técnica integral que incluyera una fórmula de riesgo y un reporte de biodiversidad, con fundamento en el Acuerdo 657 de 2025, relacionado con el Plan de Ornato Municipal.
La respuesta de la Alcaldía, según la Veeduría Popular, se concentró nuevamente en los daños a la infraestructura y ratificó el Concepto 0044/2026. La Administración anunció entonces que tenía en curso un estudio de biodiversidad.
Tutelas e incidentes de desacato
Ante lo que la organización consideró una falta de respuesta de fondo, el 05 de marzo presentó una acción de tutela ante el Juzgado Tercero Civil Municipal. El fallo del 17 de marzo ordenó responder en un plazo de 48 horas y confirmó la suspensión de la tala.
De acuerdo con la Veeduría Popular, las respuestas entregadas posteriormente por la Alcaldía fueron evasivas. Por esto, presentó un primer incidente de desacato, que fue abierto formalmente entre el 24 de marzo y el 10 de abril.
La disputa judicial continuó. El 29 de mayo se admitió una segunda acción de tutela ante el Juzgado Primero Laboral Municipal. Los fallos de primera y segunda instancia, emitidos el 12 de junio y el 29 de julio, ampararon íntegramente las solicitudes de la organización y ordenaron responder a las dependencias de Medio Ambiente e Infraestructura. Según la veeduría, esta última dependencia nunca respondió.
El 31 de julio, la Alcaldía respondió parcialmente y ratificó nuevamente la tala, sin incluir la fórmula de riesgo ni una evaluación de biodiversidad, de acuerdo con la cronología entregada por la organización a El Cuarto Mosquetero.
El papel de Cormacarena
El 10 de agosto, la Veeduría Popular presentó un nuevo derecho de petición, esta vez dirigido también a Cormacarena. Entre las solicitudes estaban la elaboración de un plan de poda, la evaluación de alternativas frente a la infraestructura, la declaratoria del samán como árbol emblemático y la investigación de un posible fraccionamiento de permisos.
La respuesta de la Alcaldía, según la Veeduría Popular, se concentró nuevamente en los daños a la infraestructura y ratificó el Concepto 0044/2026. La Administración anunció entonces que tenía en curso un estudio de biodiversidad.
Tutelas e incidentes de desacato
Ante lo que la organización consideró una falta de respuesta de fondo, el 05 de marzo presentó una acción de tutela ante el Juzgado Tercero Civil Municipal. El fallo del 17 de marzo ordenó responder en un plazo de 48 horas y confirmó la suspensión de la tala.
De acuerdo con la Veeduría Popular, las respuestas entregadas posteriormente por la Alcaldía fueron evasivas. Por esto, presentó un primer incidente de desacato, que fue abierto formalmente entre el 24 de marzo y el 10 de abril.
La disputa judicial continuó. El 29 de mayo se admitió una segunda acción de tutela ante el Juzgado Primero Laboral Municipal. Los fallos de primera y segunda instancia, emitidos el 12 de junio y el 29 de julio, ampararon íntegramente las solicitudes de la organización y ordenaron responder a las dependencias de Medio Ambiente e Infraestructura. Según la veeduría, esta última dependencia nunca respondió.
El 31 de julio, la Alcaldía respondió parcialmente y ratificó nuevamente la tala, sin incluir la fórmula de riesgo ni una evaluación de biodiversidad, de acuerdo con la cronología entregada por la organización a El Cuarto Mosquetero.
El papel de Cormacarena
El 10 de agosto, la Veeduría Popular presentó un nuevo derecho de petición, esta vez dirigido también a Cormacarena. Entre las solicitudes estaban la elaboración de un plan de poda, la evaluación de alternativas frente a la infraestructura, la declaratoria del samán como árbol emblemático y la investigación de un posible fraccionamiento de permisos.

La organización sostiene que los 21 árboles del sector habrían sido distribuidos en tres autorizaciones de máximo 10 individuos, lo que, según su interpretación, podría haber permitido evitar el umbral que exige la intervención directa de Cormacarena.
Posteriormente, el 19 y 20 de agosto, la Alcaldía presentó el Informe de Actividades y Visita Técnica No. 1092/2026, en el que determinó la remoción total del árbol.
La Veeduría Popular cuestiona que este nuevo informe otorgara un peso importante a la presencia de epífitas, un aspecto que, según la organización, no había sido señalado previamente como un problema. También sostiene que persistieron los vacíos relacionados con la evaluación del riesgo y la biodiversidad.
A esto se sumó otro cuestionamiento: la negativa a declarar el samán como árbol emblemático habría sido sustentada, según la veeduría, en un requisito que no estaría contemplado en el artículo 33 del Plan de Ordenamiento Territorial.
El 26 de agosto, durante una visita técnica conjunta, un ingeniero de Cormacarena manifestó verbalmente su desacuerdo con la evaluación que sustentaba la tala. Cinco días después, el 31 de agosto, Cormacarena solicitó a la Alcaldía copia del oficio mediante el cual se fraccionaron los permisos, con el propósito de resolver sobre esa posible irregularidad.
La intervención comenzó mientras Cormacarena revisaba el caso
Mientras Cormacarena revisaba el caso, el 10 de septiembre la Alcaldía intervino el samán bajo la figura de poda. Según la Veeduría Popular, funcionarios de la autoridad ambiental presentes en el lugar advirtieron que no podían talar el árbol y que debían adelantar el debido proceso. Aun así, la Administración anunció que continuaría la intervención y sostuvo que la tala era necesaria.
Esa misma noche, la Veeduría Popular solicitó a Cormacarena suspender cualquier nueva intervención, verificar técnicamente el alcance de la poda y determinar si el Informe 1092/2026 cumple con lo ordenado por el fallo de tutela. A la fecha, la autoridad ambiental no se ha pronunciado sobre esta solicitud.
Para la Veeduría Popular, el fallo de tutela de 2025 no autorizó a la Alcaldía a decidir unilateralmente la tala. La organización sostiene que debía justificar esa alternativa frente a la poda y el cerramiento preventivo, dentro de un plan de manejo formal. Por eso, cuestiona que el Informe 1092/2026 y la intervención del 10 de septiembre cumplan con lo ordenado por el juez. También señala que la intervención ocurrió mientras Cormacarena tenía reparos técnicos y revisaba posibles irregularidades en los permisos.
Lea también: Talaron cerca de 80 árboles en la Avenida Catama de Villavicencio pese a irregularidades en el permiso
Posteriormente, el 19 y 20 de agosto, la Alcaldía presentó el Informe de Actividades y Visita Técnica No. 1092/2026, en el que determinó la remoción total del árbol.
La Veeduría Popular cuestiona que este nuevo informe otorgara un peso importante a la presencia de epífitas, un aspecto que, según la organización, no había sido señalado previamente como un problema. También sostiene que persistieron los vacíos relacionados con la evaluación del riesgo y la biodiversidad.
A esto se sumó otro cuestionamiento: la negativa a declarar el samán como árbol emblemático habría sido sustentada, según la veeduría, en un requisito que no estaría contemplado en el artículo 33 del Plan de Ordenamiento Territorial.
El 26 de agosto, durante una visita técnica conjunta, un ingeniero de Cormacarena manifestó verbalmente su desacuerdo con la evaluación que sustentaba la tala. Cinco días después, el 31 de agosto, Cormacarena solicitó a la Alcaldía copia del oficio mediante el cual se fraccionaron los permisos, con el propósito de resolver sobre esa posible irregularidad.
La intervención comenzó mientras Cormacarena revisaba el caso
Mientras Cormacarena revisaba el caso, el 10 de septiembre la Alcaldía intervino el samán bajo la figura de poda. Según la Veeduría Popular, funcionarios de la autoridad ambiental presentes en el lugar advirtieron que no podían talar el árbol y que debían adelantar el debido proceso. Aun así, la Administración anunció que continuaría la intervención y sostuvo que la tala era necesaria.
Esa misma noche, la Veeduría Popular solicitó a Cormacarena suspender cualquier nueva intervención, verificar técnicamente el alcance de la poda y determinar si el Informe 1092/2026 cumple con lo ordenado por el fallo de tutela. A la fecha, la autoridad ambiental no se ha pronunciado sobre esta solicitud.
Para la Veeduría Popular, el fallo de tutela de 2025 no autorizó a la Alcaldía a decidir unilateralmente la tala. La organización sostiene que debía justificar esa alternativa frente a la poda y el cerramiento preventivo, dentro de un plan de manejo formal. Por eso, cuestiona que el Informe 1092/2026 y la intervención del 10 de septiembre cumplan con lo ordenado por el juez. También señala que la intervención ocurrió mientras Cormacarena tenía reparos técnicos y revisaba posibles irregularidades en los permisos.
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El futuro del samán permanece así en medio de un trámite ambiental pendiente y una disputa que ya supera los siete meses, durante los cuales la Veeduría Popular de Villavicencio ha recurrido a derechos de petición, tutelas e incidentes de desacato para cuestionar la decisión de remover el árbol.
Un nuevo capítulo del debate sobre los árboles en Villavicencio
El caso del samán del Abraham Lincoln ocurre en una ciudad donde durante el 2026 se ha intensificado el debate sobre el lugar de los árboles en los proyectos de renovación urbana.
El Cuarto Mosquetero ha hecho seguimiento a varios de estos casos, entre ellos el de la Avenida Catama, donde un proyecto de intervención contemplaba inicialmente la tala de 65 árboles. El cubrimiento permitió mostrar los cuestionamientos alrededor de la planeación de la obra y de la decisión de retirar árboles que ya hacían parte del espacio urbano.
Lea también: Arboricidios en Villavicencio y la Amazorinoquía: el modelo económico que impone el cemento sobre los árboles
Un mes después, organizaciones sociales, veedurías, comerciantes, ambientalistas y habitantes consiguieron que un juzgado ordenara suspender temporalmente la tala en ese corredor. El proceso estuvo acompañado por cuestionamientos sobre los árboles incluidos en el permiso y la forma en que se estaba adelantando la intervención.
En agosto, El Cuarto Mosquetero informó que la intervención en la Avenida Catama había dejado solo siete árboles en pie, según la Veeduría Popular de Villavicencio. Cormacarena había reconocido errores en la identificación de 33 de los 88 árboles autorizados para tala y había abierto un trámite para modificar el permiso mientras la intervención avanzaba.
Estos antecedentes muestran que la discusión no se limita a la permanencia de árboles frente a una obra determinada. También involucra la forma en que se planean las intervenciones, la calidad de los inventarios, las alternativas a la tala y el control de las autoridades ambientales.
Los árboles urbanos, además, cumplen funciones que van más allá del paisaje. Proporcionan sombra, contribuyen a regular la temperatura y ofrecen hábitat para otras especies. Su pérdida puede agravar el efecto de isla de calor urbana, especialmente en ciudades donde el crecimiento de las superficies construidas reduce la cobertura vegetal.
Por eso, para la Veeduría Popular de Villavicencio, el debate alrededor del samán del Abraham Lincoln no debería limitarse a determinar si sus raíces afectan un andén o una vía. También implica establecer si fueron evaluadas las alternativas para conservarlo y si la decisión de removerlo cuenta con el sustento técnico y jurídico requerido.
Un nuevo capítulo del debate sobre los árboles en Villavicencio
El caso del samán del Abraham Lincoln ocurre en una ciudad donde durante el 2026 se ha intensificado el debate sobre el lugar de los árboles en los proyectos de renovación urbana.
El Cuarto Mosquetero ha hecho seguimiento a varios de estos casos, entre ellos el de la Avenida Catama, donde un proyecto de intervención contemplaba inicialmente la tala de 65 árboles. El cubrimiento permitió mostrar los cuestionamientos alrededor de la planeación de la obra y de la decisión de retirar árboles que ya hacían parte del espacio urbano.
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Un mes después, organizaciones sociales, veedurías, comerciantes, ambientalistas y habitantes consiguieron que un juzgado ordenara suspender temporalmente la tala en ese corredor. El proceso estuvo acompañado por cuestionamientos sobre los árboles incluidos en el permiso y la forma en que se estaba adelantando la intervención.
En agosto, El Cuarto Mosquetero informó que la intervención en la Avenida Catama había dejado solo siete árboles en pie, según la Veeduría Popular de Villavicencio. Cormacarena había reconocido errores en la identificación de 33 de los 88 árboles autorizados para tala y había abierto un trámite para modificar el permiso mientras la intervención avanzaba.
Estos antecedentes muestran que la discusión no se limita a la permanencia de árboles frente a una obra determinada. También involucra la forma en que se planean las intervenciones, la calidad de los inventarios, las alternativas a la tala y el control de las autoridades ambientales.
Los árboles urbanos, además, cumplen funciones que van más allá del paisaje. Proporcionan sombra, contribuyen a regular la temperatura y ofrecen hábitat para otras especies. Su pérdida puede agravar el efecto de isla de calor urbana, especialmente en ciudades donde el crecimiento de las superficies construidas reduce la cobertura vegetal.
Por eso, para la Veeduría Popular de Villavicencio, el debate alrededor del samán del Abraham Lincoln no debería limitarse a determinar si sus raíces afectan un andén o una vía. También implica establecer si fueron evaluadas las alternativas para conservarlo y si la decisión de removerlo cuenta con el sustento técnico y jurídico requerido.


