
Resistencia ciudadana frenó tala de árboles en la Avenida Catama de Villavicencio
Organizaciones sociales, veedurías, comerciantes y ambientalistas se manifestaron pacíficamente y hoy tres acciones judiciales lograron la suspensión de la tala de árboles en la Avenida Catama de Villavicencio. Crónica de una victoria en defensa de la naturaleza.
La primera noche apenas fueron 12 personas a protestar de manera pacífica en contra de la tala de los árboles. En la medida que transcurrieron los días y la indignación, se sumaron más ciudadanía en una sola petición: la detención de esta intervención.
En el lugar, hizo presencia el -Grupo de Operaciones Especiales de la Policía Nacional- GOES e incluso activaron su pistola táser o dispositivo de control o conducción eléctrica mientras la comunidad esperaba que se suspendiera la tala, como si fuera un “juego”, cuando realmente se sintió como una amenaza.
Dialogando, se logró suspender la obra y la Secretaría de Gobierno de Villavicencio se comprometió a citar al día siguiente a una mesa de diálogo entre instituciones y representantes de la ciudadanía.
En esa reunión, recuerda uno de los asistentes, “no hubo voluntad de diálogo”. Por lo cual, la ciudadanía volvió a convocar a la manifestación pacífica y en esa segunda noche llegaron más personas, pero el uso de la fuerza por parte de la policía nacional, también se materializó.
En el lugar, hizo presencia el -Grupo de Operaciones Especiales de la Policía Nacional- GOES e incluso activaron su pistola táser o dispositivo de control o conducción eléctrica mientras la comunidad esperaba que se suspendiera la tala, como si fuera un “juego”, cuando realmente se sintió como una amenaza.
Dialogando, se logró suspender la obra y la Secretaría de Gobierno de Villavicencio se comprometió a citar al día siguiente a una mesa de diálogo entre instituciones y representantes de la ciudadanía.
En esa reunión, recuerda uno de los asistentes, “no hubo voluntad de diálogo”. Por lo cual, la ciudadanía volvió a convocar a la manifestación pacífica y en esa segunda noche llegaron más personas, pero el uso de la fuerza por parte de la policía nacional, también se materializó.
Los árboles no se pueden defender por ellos mismos
Son 88 los árboles que pretende tumbar la Alcaldía de Villavicencio bajo el Convenio Interadministrativo 2073 de 2026 que tiene un valor de 30.300 millones de pesos y que tiene como objetivo la adecuación de la calzada y el espacio público de la Avenida Catama, desde el sector de Bomberos hasta el Hotel Rosado.
El argumento de la ciudadanía, según David Díaz de la Veeduría Popular de Villavicencio, es que “la resolución de Cormacarena que autoriza la tala de los árboles es ilegal porque incumple el Plan de Ornato Municipal que dice que hay que priorizar otras formas como la poda, antes de talar”.
El Plan de Ornato Municipal es el Proyecto de Acuerdo 018 de 2025 iría en contravía de lo que aprobó la autoridad ambiental Cormacarena y es por eso que la comunidad se manifestó durante casi una semana por estos seres vivos que representan vida, recibiendo represión por parte del cuerpo policial.
Lea también: Arboricidios en Villavicencio y la Amazorinoquía: el modelo económico que impone el cemento sobre los árboles
ONU-HABITAT, el Programa de las Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos, señala que los árboles cumplen funciones esenciales en las ciudades: aumentan la biodiversidad al ofrecer hábitat y alimento para diversas especies. Según el estudio, “un árbol maduro puede absorber hasta 150 kg de gases contaminantes por año. Al ser filtros para contaminantes urbanos y partículas finas como el polvo, la suciedad o el humo del aire atrapándolos en las hojas y la corteza. Vivir cerca de espacios verdes urbanos y tener acceso a ellos puede mejorar la salud física y mental, por ejemplo, al disminuir la presión arterial alta y el estrés. Esto, a su vez, contribuye al bienestar de las comunidades urbanas”.
Privilegiar el cemento sobre los árboles evidencia una desconexión con las realidades climáticas actuales y con las necesidades de quienes habitan Villavicencio. Que quienes planifican estas obras, dicen las personas manifestantes, ignoran conceptos fundamentales, como el efecto de isla de calor, el cual puede ser mitigado por los árboles, tal como lo expone la investigación Importancia de los árboles en el clima y la vida de las ciudades, publicada en la Revista Ciencia y Naturaleza.
Son 88 los árboles que pretende tumbar la Alcaldía de Villavicencio bajo el Convenio Interadministrativo 2073 de 2026 que tiene un valor de 30.300 millones de pesos y que tiene como objetivo la adecuación de la calzada y el espacio público de la Avenida Catama, desde el sector de Bomberos hasta el Hotel Rosado.
El argumento de la ciudadanía, según David Díaz de la Veeduría Popular de Villavicencio, es que “la resolución de Cormacarena que autoriza la tala de los árboles es ilegal porque incumple el Plan de Ornato Municipal que dice que hay que priorizar otras formas como la poda, antes de talar”.
El Plan de Ornato Municipal es el Proyecto de Acuerdo 018 de 2025 iría en contravía de lo que aprobó la autoridad ambiental Cormacarena y es por eso que la comunidad se manifestó durante casi una semana por estos seres vivos que representan vida, recibiendo represión por parte del cuerpo policial.
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ONU-HABITAT, el Programa de las Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos, señala que los árboles cumplen funciones esenciales en las ciudades: aumentan la biodiversidad al ofrecer hábitat y alimento para diversas especies. Según el estudio, “un árbol maduro puede absorber hasta 150 kg de gases contaminantes por año. Al ser filtros para contaminantes urbanos y partículas finas como el polvo, la suciedad o el humo del aire atrapándolos en las hojas y la corteza. Vivir cerca de espacios verdes urbanos y tener acceso a ellos puede mejorar la salud física y mental, por ejemplo, al disminuir la presión arterial alta y el estrés. Esto, a su vez, contribuye al bienestar de las comunidades urbanas”.
Privilegiar el cemento sobre los árboles evidencia una desconexión con las realidades climáticas actuales y con las necesidades de quienes habitan Villavicencio. Que quienes planifican estas obras, dicen las personas manifestantes, ignoran conceptos fundamentales, como el efecto de isla de calor, el cual puede ser mitigado por los árboles, tal como lo expone la investigación Importancia de los árboles en el clima y la vida de las ciudades, publicada en la Revista Ciencia y Naturaleza.
El freno temporal al arboricidio
Dos juzgados de Villavicencio ordenaron suspender la tala de árboles: por un lado el Juzgado Segundo de Pequeñas Causas y Competencia Múltiple de la capital del Meta. Y por otro lado el Juzgado Octavo Penal del Circuito con Función de Conocimiento. Ambas acciones responden a tutelas interpuestas por la ONG Fundación Jurídica Popular de Colombia y por una ciudadana.
De igual forma, la Veeduría Popular de Villavicencio, el Colectivo Árboles de Villavicencio, la Red de Consumo Consciente y un amplio grupo de ciudadanos y ciudadanas radicaron el día de hoy 16 de junio ante la Procuraduría Judicial Ambiental un informe técnico-jurídico documentando irregularidades graves ante esta tala al que tuvo acceso El Cuarto Mosquetero.
Entre las conclusiones de dicha acción se acordó la detención voluntaria de la tala por parte de la Alcaldía de Villavicencio, al menos hasta el 23 de junio, fecha en que realizarán a una visita técnica conjunta en el corredor de la Calle 35 con todas las partes: Procuraduría, Personería, Cormacarena, Piedemonte E.I.C.N, la empresa contratista Global Ingeniería S.A.S, la Veeduría del Comercio del sector y las organizaciones ciudadanas que han acompañado este proceso de manifestación pacífica
El informe radicado documenta tres hechos concretos: un árbol clasificado como especie exótica que en campo es Cedro amargo (Cedrela odorata), una especie en peligro de extinción según el Libro Rojo de Colombia del Instituto Amazónico de Investigaciones Científicas SINCHI; árboles talados que no estaban en el permiso de CORMACARENA; y un diseño paisajístico que al momento de solicitar el permiso de tala no existía.
Mientras surte la visita y el tiempo otorgado para la revisión de los hallazgos de las organizaciones sociales, ante los hechos de vulneración a la protesta pacífica recordaron que, “la manifestación es un derecho fundamental consagrado en el artículo 37 de la Constitución Política. Los ciudadanos y ciudadanas que salieron a defender los árboles de la Avenida Catama en la madrugada del 10 de junio no estaban cometiendo ningún delito; estaban ejerciendo un derecho”.
Así mismo exigen la garantía de derechos en cualquier futura intervención para que utilicen la represión como forma de silenciar a quienes hoy defienden la naturaleza por encima del cemento. Lo que inició con pocas personas se convirtió en la confluencia de movilización pacífica y acciones judiciales que suspendieron la tala de los árboles.
Dos juzgados de Villavicencio ordenaron suspender la tala de árboles: por un lado el Juzgado Segundo de Pequeñas Causas y Competencia Múltiple de la capital del Meta. Y por otro lado el Juzgado Octavo Penal del Circuito con Función de Conocimiento. Ambas acciones responden a tutelas interpuestas por la ONG Fundación Jurídica Popular de Colombia y por una ciudadana.
De igual forma, la Veeduría Popular de Villavicencio, el Colectivo Árboles de Villavicencio, la Red de Consumo Consciente y un amplio grupo de ciudadanos y ciudadanas radicaron el día de hoy 16 de junio ante la Procuraduría Judicial Ambiental un informe técnico-jurídico documentando irregularidades graves ante esta tala al que tuvo acceso El Cuarto Mosquetero.
Entre las conclusiones de dicha acción se acordó la detención voluntaria de la tala por parte de la Alcaldía de Villavicencio, al menos hasta el 23 de junio, fecha en que realizarán a una visita técnica conjunta en el corredor de la Calle 35 con todas las partes: Procuraduría, Personería, Cormacarena, Piedemonte E.I.C.N, la empresa contratista Global Ingeniería S.A.S, la Veeduría del Comercio del sector y las organizaciones ciudadanas que han acompañado este proceso de manifestación pacífica
El informe radicado documenta tres hechos concretos: un árbol clasificado como especie exótica que en campo es Cedro amargo (Cedrela odorata), una especie en peligro de extinción según el Libro Rojo de Colombia del Instituto Amazónico de Investigaciones Científicas SINCHI; árboles talados que no estaban en el permiso de CORMACARENA; y un diseño paisajístico que al momento de solicitar el permiso de tala no existía.
Mientras surte la visita y el tiempo otorgado para la revisión de los hallazgos de las organizaciones sociales, ante los hechos de vulneración a la protesta pacífica recordaron que, “la manifestación es un derecho fundamental consagrado en el artículo 37 de la Constitución Política. Los ciudadanos y ciudadanas que salieron a defender los árboles de la Avenida Catama en la madrugada del 10 de junio no estaban cometiendo ningún delito; estaban ejerciendo un derecho”.
Así mismo exigen la garantía de derechos en cualquier futura intervención para que utilicen la represión como forma de silenciar a quienes hoy defienden la naturaleza por encima del cemento. Lo que inició con pocas personas se convirtió en la confluencia de movilización pacífica y acciones judiciales que suspendieron la tala de los árboles.


