Recientemente, NotiCentro 1 CM& accedió al documento que contiene el concepto sobre el plan de manejo ambiental para adelantar el programa de erradicación de cultivos ilícitos mediante la aspersión aérea con el herbicida glifosato.

En el documento se establece “dar viabilidad ambiental a la modificación del plan de manejo ambiental”, con el cual la Policía Nacional volverá a realizar la aspersión aérea con Glifosato, luego de varios años de suspensión y polémica por los efectos que este produce.

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Colombia empezó con la aspersión aérea con glifosato en la década de los ochenta pero la práctica fue suspendida en 2015 por el Gobierno de Juan Manuel Santos tras recomendaciones de la OMS (Organización Mundial de la Salud) y un fallo de la Corte Constitucional que se acogía al principio de precaución. Pero en abril de este año, el presidente Iván Duque, firmó un decreto que establece las reglas de la aspersión aérea para regular “el control de riesgos para la salud y el medio ambiente”, y así cumplir con algunos de los requisitos que le ha exigido la Corte Constitucional. Sin embargo, académicos, ambientalistas y organizaciones sociales han rechazado el uso de este herbicida que podría afectar gravemente la salud de la población.

Dentro del documento también se estipulan “las Zonas de Intervención (bases de operación y áreas donde se desarrollará la actividad de aspersión)”, las cuales se encuentran ubicadas en 14 departamentos y 104 municipios.

Además, este contempla las siguientes condiciones, entre otras, para la aspersión aérea con glifosato:

  • Únicamente se podrá emplear avión Air Tractor AT 802.
  • Altura máxima permitida de aplicación sobre el bosque de treinta (30) m.
  • Descarga máxima de diez (10) litros por hectárea del Producto Formulado.
  • No se podrá adelantar la actividad durante precipitaciones de lluvias en el área de intervención.
  • Velocidad máxima de aplicación 242 kilómetros por hora.
  • No se podrá adelantar la actividad en más de una ocasión sobre un mismo lote.
  • No se podrá adelantar la actividad de aspersión entre las 6:00 pm y 6:00 am.

Según informó la UNODC (Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito) en 2019, los territorios con cultivos de coca son los más pobres, están más aislados y tienen menor acceso a bienes y servicios. El 57% de las familias que viven en las zonas de cultivos de coca se encuentran en situación de pobreza monetaria y el 35% en pobreza extrema. El ingreso promedio mensual neto por hectárea de un cultivador de coca estaría en $410.541; es decir, 56% de un salario mínimo, lo que equivale a 122 dólares al mes. Aclarando que los precios de los alimentos en estas zonas están muy por encima del índice de precios al consumidor, precisamente por la situación de marginalidad.

Esto demuestra que los cultivos de coca no resultan muy rentables para las comunidades rurales. Solo una política de desarrollo alternativo podría resolver los problemas estructurales de pobreza que llevan a la producción de drogas ilícitas, tal como resulta siendo el PNIS (Programa Nacional Integral de Sustitución de Cultivos de Uso Ilícito), estipulado dentro del Acuerdo de Paz, y el cual no ha sido debidamente implementado. 

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Entonces, las aspersiones con glifosato, no solo provocan daños a la salud y al ambiente, sino que también mandan a la población campesina a la guerra, siendo violentada y estigmatizada por quienes se supone, están en el territorio para protegerla, es decir, el Ejército Nacional. 

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Comunicadora social y periodista, con experiencia en prensa escrita, comunicación institucional y trabajo con comunidades vulnerables desde el enfoque de la participación política, defensa del territorio y comunicación para el cambio social.