Había una vez un pollito que se llamaba Carlitos y su mamá lo llevó al bosque para que jugara con los animales, ¡pero ocurrió una tragedia! llegó la noticia de que debían estar encerrados durante un mes por que había un virus muy peligroso que mataba a las personas y animales, entonces los animales se empezaron a preparar para el encierro, Carlitos se puso a jugar balón con el perro Juan, él era un perrito muy solitario, sus padres habían muerto y él se la pasaba en el bosque buscando comida y un lugar dónde vivir y así terminó conociendo al pollito Carlitos.

Tiempo después, el pollito Carlitos y el perro Juan se convirtieron en grandes amigos y jugaban cada vez que podían, ese día al jugar Carlitos botó el balón muy lejos, cuando fueron a buscarlo lo encontraron en un árbol grande que tenía todos los frutos más deliciosos, Carlitos y Juan muy sorprendidos admiraron aquel árbol y se fueron a seguir jugando al balón. Al otro día la mamá de Carlitos estaba preocupada ya que todos los animales se habían llevado la comida de los árboles y ella no tenía la suficiente para el mes, así que estaba triste porque no quería que Carlitos aguantara hambre.

Carlitos le preguntó a la mamá qué pasaba y ella le contó, así que Carlitos tuvo una gran idea y le dijo a su madre que él había encontrado el árbol de los frutos donde podrían obtener la comida suficiente, así que muy felices caminaron hasta llegar al bosque y emprender la búsqueda de aquella fuente de riqueza. Por el camino le iban diciendo a los animales que estaban buscando comida, cuando llegaron allá, los animales y la mamá de Carlitos se unieron en la misma felicidad por encontrar la comida suficiente para pasar el mes.

Mientras iban de vuelta a la casa Carlitos se encontró al perro Juan y le preguntó ¿Con quién vas a estar este mes? y el perrito Juan contestó –con nadie-  así que Carlitos le dio mucho pesar y le dijo a su mamá que si el perro Juan podría estar con ellos mientras pasaba el virus, su mamá dijo que sí y tomaron frutos del árbol, le agradecieron por brindarles alimentos y se fueron para su casa. Al llegar Juan se sintió amado en una familia y feliz, pasaron los días y ellos jugaban pelota, cartas, parqués, se reían y divertían.

Al pasar el mes todos los animales pudieron salir y volver a sus vidas normales, Juan iba de vuelta a casa muy agradecido con Carlitos y su mamá por haberlo hospedado en su casa. Además, iban al bosque seguido porque, aunque tenían comida en sus hogares, sabían que debían cuidarlo porque si ocurría otra emergencia, sería el gran árbol el que los alimentaría.

Pero un día, se encontraron con un cazador, al verlo, el pollito Carlitos se asustó mucho, pero el cazador iba con su hijo y al ver a Juan le sonrió y fue a acariciarlo, el perro Juan movía su cola y jugaba, así que el cazador decidió adoptarlo y llevarlo a casa, Juan estaba muy feliz porque ya tenía una familia donde lo iban a amar, pero a su vez podría seguir jugando con Carlitos.

Reporterita: Isabella Roa Franco

Si quieres conocer más estos relatos, puedes descargar Cuentos del Bosque, una recopilación de historias creadas por nuestros y nuestras reporteritas populares en Villavicencio y Acacías en el Meta, y El Peñón en Santander, quienes desde la comunicación vienen aprendiendo sobre el cuidado de la naturaleza y el derecho a una alimentación y nutrición adecuada.

Desde el 2020, El Cuarto Mosquetero viene formando reporteritos y reporteritas de la Institución Educativa Juan Rozo en el municipio de Acacías, Meta. Desde entonces, las y los jóvenes han venido potenciando sus capacidades comunicativas y de liderazgo enfocados en defensa del territorio, soberanía alimentaria, construcción de paz y género. El proceso es dirigido por Lina Álvarez y Shirley Forero.