
Ciudadanía dice: “No más fracking en Colombia”
A través de una petición publicada en Change.org, se han recolectado cientos de miles de firmas para impedir la fracturación hidráulica en el país.
Bajo el nombre «No más fracking en Colombia», una petición ha reunido miles de firmas y ha logrado convertir una discusión que durante años permaneció en escenarios técnicos y gubernamentales en una conversación pública sobre el futuro del agua, el clima y la política energética del país.
La iniciativa es promovida por comunidades, abogados, científicos, estudiantes, jóvenes activistas y ciudadanía de distintas regiones que comparten su preocupación por el impacto que podría tener el fracking en un país que alberga cerca de la mitad de los páramos del planeta, ecosistemas estratégicos para el abastecimiento de agua.
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Más allá de rechazar una técnica de extracción, la campaña plantea una pregunta que atraviesa la política energética colombiana desde hace varios gobiernos: ¿El país debe ampliar la explotación de hidrocarburos mediante una tecnología cuyos efectos ambientales continúan siendo objeto de disputa científica en distintas partes del mundo?
Tres voces, un mismo reclamo
La campaña está encabezada por tres personas con trayectorias distintas que confluyen en el mismo objetivo. Mariana Terán Ramirez, abogada, magíster en derecho ambiental y creadora de contenido, ha dedicado los últimos años a explicar temas jurídicos y ambientales en redes sociales. Para ella, el fracking se convirtió en un ejemplo de cómo la información técnica puede mantener a los ciudadanos al margen de decisiones que los afectan directamente. «Durante mucho tiempo nos dijeron que este era un debate demasiado técnico para la ciudadanía», dijo Terán.
«Pero el agua que bebemos, el aire que respiramos y los territorios donde vivimos no son asuntos exclusivos de ingenieros o ministros. Cada firma demuestra que miles de personas quieren participar en decisiones que afectan su vida cotidiana.»
Por su parte, Juan David Amaya, fundador de la organización Life of Pachamama, amplía la discusión hacia la transición energética global frente a la crisis climática.
«Seguir hablando de fracking en pleno siglo XXI es insistir en una respuesta del pasado para una crisis del presente. Mientras el mundo enfrenta incendios, sequías e inundaciones cada vez más intensas, Colombia no debería preguntarse cómo extraer más combustibles fósiles, sino cómo acelerar una economía que dependa menos de ellos. La verdadera seguridad energética no se construye perforando más profundo, sino apostándole a un futuro que no comprometa el agua, el clima ni las próximas generaciones.»
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Una perspectiva diferente aporta Yuvelis Morales, ganadora del Premio Goldman Ambiental y vocera de la Alianza Colombia Libre de Fracking, quien destaca a las comunidades que llevan años en la primera línea del conflicto por el subsuelo. «En el Magdalena Medio aprendimos que las decisiones sobre el subsuelo siempre terminan sintiéndose en la superficie», explicó Morales. «Lo que nos sorprende hoy es ver que esa defensa, que durante años fue local, ahora la están haciendo suya miles de personas en todo el país.»
Una conversación que sigue abierta
Las y los promotores de la petición insisten en que su valor no se mide únicamente en el número de firmas, sino en la conversación pública que ha logrado activar sobre ciencia, energía, clima y territorio, temas que durante mucho tiempo permanecieron confinados a despachos oficiales y mesas técnicas.
La petición sigue abierta y hasta el momento cuenta con más de 200.000 firmas. Sus organizadoras dicen que el objetivo ya no es solo sumar apoyos, sino ampliar el debate nacional sobre el modelo energético que Colombia construirá en las próximas décadas, en un momento en que el cambio climático redefine decisiones económicas, ambientales y geopolíticas en todo el mundo.
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