Recientemente se conoció el caso de dos usuarias en la capital del Meta que se convirtieron en víctimas de ciberdelincuencia. Ambas perdieron su cuenta de Facebook y hasta el momento no han podido recuperarla. Temen haber perdido valiosa información. 

La virtualidad se ha apoderado de la cotidianidad de las personas en lo que se ha denominado la Cuarta Revolución Industrial. Esto ha llevado a que el correo electrónico se convierta en una de las herramientas digitales más preferidas para comunicarse, ya sea para asuntos de trabajo o personales. Por este medio también se realizan transacciones y se guarda información importante. Es por eso que los cibercriminales se han enfocado generalmente en robar o secuestrar cuentas de correo electrónico.

Con el auge de Facebook, los perfiles en esta red social también se han convertido en el objetivo de la ciberdelincuencia, pues allí se puede suplantar la identidad del usuario/a y acceder a números telefónicos, direcciones, biografías y en algunos casos la dirección de correo electrónico.

Por esta razón los ciberdelincuentes han visto en el robo de correos electrónicos y perfiles de Facebook, el mecanismo más efectivo para controlar la vida online de las personas. Además, a través de estos también se puede acceder a otras cuentas privadas de las víctimas, como redes sociales, accesos bancarios, plataformas de compra y otros servicios en línea.

Lo nocivo del exceso de confianza

En Villavicencio, El Cuarto Mosquetero conoció el caso de dos usuarias de estas plataformas que fueron víctimas de este flagelo. A la comunicadora social y periodista, Gina Villalba, durante su jornada laboral, le escribió una compañera a su perfil de Instagram pidiéndole el favor de prestarle su correo de Gmail para desbloquear su cuenta de Facebook. La joven no dudó en ningún momento, pues la chica que le estaba escribiendo estaba pasando por una situación compleja con su expareja, por lo que creyó que el hombre habría ocasionado el problema.

Ante la insistencia de su compañera y la nula desconfianza de esta situación, Gina brindó los datos que le solicitaba y posteriormente guardó su móvil para dirigirse a otro lugar. En un momento se detuvo y vio el mensaje de otra de sus amigas preguntándole si le estaba escribiendo en Facebook, a lo que ella respondió negativamente, supuso que se había confundido, pero aún no sospechaba nada de lo que sucedería después.

Lo que encendió las alarmas para la joven, fue la llamada de una segunda amiga que le hizo la misma pregunta: “¿Tú me estás escribiendo desde Facebook para que te preste mi correo de Gmail?”. Además, la chica le contó que, creyendo que era ella, brindó su correo y se generó una alerta de acceso desde España. Sin dudar más, Gina ingresó a sus correos electrónicos de Google y Outlook para cambiar sus contraseñas. “Pero cuando entré a Facebook, me decía que ya no existía ninguna cuenta con ese correo”, mencionó. 

En ese momento, se paralizó, no sabía qué hacer y solo pensaba que había perdido información valiosa en esa cuenta de Facebook que había creado desde hacía varios años. “Uno frente al delito cibernético está totalmente desinformado, uno no sabe cómo actuar, uno no sabe nada”, comentó Gina.

Ante la desinformación sobre cómo proceder en este caso, decidió publicar lo que le había sucedido en un estado de Whatsapp y uno de sus contactos le comentó acerca del Centro Cibernético Policial, donde podía instaurar la respectiva denuncia y así lo hizo. También intentó recuperar su cuenta de Facebook por iniciativa propia, sin embargo, en la plataforma no le brindaban muchas opciones, pues solo se le permitía recuperarla con el correo electrónico o número telefónico y ambos estaban desenlazados del perfil.

Pero la cuenta de Facebook no era suficiente, Gina notó que las historias que tenía en Instagram estaban siendo eliminadas, por lo que, de inmediato buscó en Internet cómo proteger su cuenta y lo logró en dos pasos. (video de Gina)

No obstante, para Gina el daño ya está hecho y esta situación ha afectado a amistades cercanas que también han caído en la trampa de este ciberdelincuente que, al parecer, está al otro lado del mundo. Por el momento, la joven sigue a la espera de poder recuperar su cuenta de Facebook, aunque en el fondo, siente que ya la perdió del todo.

A la administradora de empresas, Carol López, le ocurrió algo similar, una amiga le habló a través de Instagram pidiéndole su correo de Gmail prestado para desbloquear su celular. “Así empieza todo. Ella me pide ayuda, yo ando ocupada en una reunión en ese momento y le empiezo a ayudar automáticamente pensando que era ella”, relató a este medio.

Carol, luego de haber brindado sus contraseñas, se concentró en otros asuntos, nunca sospechó nada porque se trataba de una persona conocida. Pero poco después su tía la llamó para saber si le estaba pidiendo por Facebook datos personales, al contestarle que no y luego de que otras dos amigas le escribieran por Whatsapp para preguntarle lo mismo, encendió las alarmas. De inmediato ingresó a sus correos de Gmail y Outlook para cambiar las contraseñas.

Posteriormente, Carol realizó la denuncia virtual a través de la Policía y de allí la remitieron a un link de la Fiscalía, donde tuvo que llenar algunos formularios. Luego intentó por cuenta propia, recuperar Instagram y afortunadamente lo logró con su correo de Outlook y su celular.

“Mi Facebook aún no lo he podido recuperar porque cambiaron los datos como correo y celular”, mencionó Carol, por lo que, al igual que Gina, sigue angustiada por la pérdida de la información que tenía en esa red social. Además, también intentaron ir tras su cuenta de Instagram, lo supo por el código de verificación que le llegó a su móvil.

“Estoy esperando a alguien que me ayude a denunciar la cuenta en este momento. Ya lo han hecho varios amigos por mi perfil y Facebook ni siquiera la ha bloqueado”, concluyó la administradora de empresas.

Los robos van en aumento

El panorama del hurto de cuentas en estas plataformas es preocupante. Según datos de Google, cada semana son robadas 250.000 correos electrónicos. De esta cifra, 235.000 son ‘hackeadas’, es decir, que sus contraseñas son descubiertas por terceros.

Los 15.000 restantes son obtenidos mediante un programa que registra las pulsaciones realizadas en un teclado, las memoriza y las envía a través de Internet. Además, se estima que más de 1.900 millones de cuentas de correos, con sus contraseñas, se encuentran a la venta en el mercado negro. Con Facebook, la situación no es mejor. Según el portal Xataca, a 533 millones de usuarios les han robado y filtrado datos personales en internet.

¿Cuál es el beneficio para quienes roban estas cuentas?

Una de las tácticas más comunes de los delincuentes es extorsionar a las víctimas y cobrar dinero a cambio de recuperar su cuenta, aunque en ninguno de los casos relatados anteriormente ha sucedido esto. Otro mecanismo es ofrecer las cuentas con sus contraseñas en el mercado negro para que otras personas le saquen provecho a la información personal obtenida (claves, accesos bancarios, entre otros).

¿Cómo evitar caer en la trampa?

Mi.com.co, una empresa colombiana que ofrece plataformas de correo electrónico corporativo, ofrece algunas recomendaciones para evitar ser víctima de robos de correo o cuentas en redes sociales.

  1. Utiliza contraseñas que tengan números, letras y símbolos.
  1. Cambia tus contraseñas periódicamente.
  1. No ingreses a tu cuenta de correo en lugares desconocidos o de poca confianza (café Internet o equipos ajenos).
  1. Envía todas tus comunicaciones empresariales únicamente a través del correo corporativo.
  1. Si debes registrarte en sitios web que no son de tu total confianza. Mejor usa otra cuenta de correo en la que tengas menos información importante guardada.
  1. Evita responder los correos spam. El creador de este email utilizará la información para confirmar la validez de la cuenta.
  1. No envíes cadenas de correo electrónico. Estas se utilizan para captar correos válidos que le facilitan la tarea al ciberdelincuente.
  1. Procura no conectarte a redes Wi-Fi abiertas cuando estés usando un computador que no sea de tu confianza.
  1. No compartas datos sensibles a través de correos electrónicos.

En el caso específico de Gina y Carol, la desconfianza es la mejor arma para evitar ser estafados, procura llamar al dueño o dueña del perfil del que te escriben sin notas algo sospechoso antes de continuar la conversación.