
Villavicencio y la crisis de transitar sus vías
En la ciudad, salir a la vía implica más que desplazarse de un punto a otro. Es enfrentarse a semáforos que no siempre se respetan, a conductores que convierten la norma en excepción y, en algunos casos, a la posibilidad de un asalto en plena ruta. En medio de ese panorama, moverse por la ciudad se ha convertido en un ejercicio constante de cálculo y supervivencia.
Keila Mondragón siempre fue fan de las motos. Soñaba con recorrer la ciudad sobre dos ruedas, llegar a cualquier lugar sin depender de horarios ni asumir los costos y demoras del transporte público. Hace poco, gracias a un crédito, por fin pudo cumplirlo. Recuerda la emoción de ver su vehículo rojo en casa, con ese brillo de recién salido del concesionario.
Pero lo que no imaginaba era que rodar por las calles de Villavicencio sería tan caótico. El primer recorrido fue un golpe de realidad. Aunque ya sabía manejar, nunca se había enfrentado a una ciudad con dinámicas de movilidad tan complejas que, en su caso, se intensifican al ser mujer.
“Tenía muchos sentimientos de temor y no solamente eso, sino que lo primero que le dicen a uno es como: ‘Eres mujer, entonces te van a molestar más’, ‘tienes que tener mucho cuidado’, ‘sigue las señales de tránsito’, ‘no vayas por calles oscuras’, ‘no salgas tan tarde, no manejes tan tarde’”.
Pero, dentro de todo, hay una serie de factores que muestran lo que implica ser conductora —especialmente novata— en Villavicencio.
Sin pedagogía ni cultura vial
Las imprudencias en las vías se han vuelto parte del paisaje cotidiano en Villavicencio. A diario se repiten escenas de conductores y conductoras que se pasan los semáforos en rojo, realizan cruces prohibidos o circulan a exceso de velocidad, invaden el paso peatonal, bloquean intersecciones o cambian de carril sin direccionales. También hay quienes manejan distraídos con el celular, adelantan en curva o en doble línea, o incluso conducen bajo los efectos del alcohol.
En medio de ese caos, motociclistas sin casco —o llevándolo mal asegurado— van en contravía, con sobrecupo o cargando objetos desproporcionados, como colchones o escaleras, completando un escenario donde las normas parecen opcionales y el riesgo, permanente.
Muchas de estas conductas riesgosas están tan normalizadas que ya se perciben como parte del “día a día”. Al respecto, Keila se pregunta: “¿Cuántas veces se les ve haciendo pedagogía?” Y ella misma se responde: “ No, como que nunca. La verdad, yo no los he visto así”, en referencia a que su experiencia con los agentes de tránsito se limita a retenes de control —para verificar documentación— o a operativos de sanción por imprudencias, más que a procesos de educación vial.
Aun así, cabe mencionar que la Alcaldía de Villavicencio ha impulsado diversas campañas de educación vial —como Bicidestrezas, Misión Vial: Jóvenes a bordo o El rey peatón—, orientadas a promover comportamientos seguros entre ciclistas, peatones y conductores. Pero su impacto parece no reflejarse con la misma fuerza en las calles. Si bien estas iniciativas han logrado llegar a la ciudadanía a través de talleres, intervenciones pedagógicas y actividades en colegios y espacios públicos, muchas de ellas son focalizadas o se desarrollan en momentos específicos.
Sin embargo, el informe Salvar vidas: un paquete técnico sobre seguridad vial de la Organización Mundial de la Salud (OMS), señala que las campañas de comunicación solo son efectivas cuando hacen parte de intervenciones integrales y sostenidas en el tiempo, especialmente si se articulan con control y políticas públicas.
En la práctica, la persistencia y normalización de conductas de riesgo evidencian que, aunque valiosos, los esfuerzos institucionales siguen siendo insuficientes frente a la magnitud del problema y a la necesidad de consolidar una cultura vial más arraigada en la vida cotidiana. Esto cobra mayor relevancia si se tiene en cuenta que, aunque Villavicencio no lidera los índices nacionales de mortalidad por accidentes de tránsito —encabezados por grandes capitales—, las cifras locales reflejan una problemática constante.
De acuerdo con los Informes Policiales de Accidentes de Tránsito (IPAT) de la Secretaría de Movilidad de Villavicencio, en lo corrido de 2026 se han registrado 28 personas fallecidas y 327 lesionadas en 172 siniestros viales. El comportamiento de los últimos años también evidencia la persistencia de esta situación, pues en 2025 se reportaron 78 víctimas fatales y 1.004 personas heridas, mientras que en 2024 la cifra fue de 56 fallecidos y 865 lesionados. Los datos muestran no solo la continuidad de la siniestralidad en las vías urbanas, sino también las variaciones que ha tenido el fenómeno en el tiempo.
El análisis de los registros evidencia además una concentración marcada de los siniestros en ciertos horarios del día, con mayor incidencia en la madrugada y la noche, cada una con el 32,1 % de los casos, seguida por la mañana con el 25 % y la tarde con el 10,7 %.
De acuerdo con la Secretaría de Movilidad Municipal, esta tendencia se relaciona con factores como el consumo de alcohol, el exceso de velocidad y las condiciones de baja visibilidad en horarios críticos, elementos que incrementan el riesgo en la vía y agravan la gravedad de los hechos.
“Se han fortalecido los controles en vía y las campañas pedagógicas, pero el comportamiento ciudadano sigue siendo determinante en la ocurrencia de los siniestros”, señaló el secretario de Movilidad, Luis Fernando Ramírez, al insistir en la necesidad de mayor responsabilidad por parte de los actores viales.
Ante esto, el modelo de Sistema Seguro, de la Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV) plantea que los errores humanos son inevitables y que, por tanto, el sistema vial debe diseñarse para que no se traduzcan en muertes o lesiones graves.
En ese escenario, las y los ciclistas ocupan un lugar especialmente vulnerable porque al haber una limitada red de ciclovías en la ciudad, se ven obligados a compartir la vía con vehículos de mayor tamaño, cuentan con infraestructura limitada y, con frecuencia, quedan expuestos a dinámicas que no los reconocen plenamente como actores viales.
Las y los peatones también enfrentan una ciudad que, en muchos casos, parece no estar pensada para ellos. Cruces inseguros, andenes deteriorados o inexistentes, vehículos que invaden la cebra o la ciclovía y semáforos que rara vez garantizan un paso tranquilo hacen que caminar implique exponerse constantemente al riesgo. Para muchas personas, atravesar una avenida se convierte en un acto de tensión cotidiana, especialmente en sectores de alto flujo vehicular, donde la velocidad y la imprudencia suelen imponerse sobre el derecho del peatón. Incluso cuando existen pasos señalizados, no siempre son respetados, lo que refuerza la sensación de vulnerabilidad de quienes se movilizan a pie. A eso se suma el miedo a utilizar puentes peatonales en ciertas horas del día, especialmente en la noche o la madrugada, debido a denuncias recurrentes de robos y a la poca sensación de seguridad en estos espacios.
Corrupción
Mientras tanto, en Villavicencio, la presencia de los agentes de tránsito suele concentrarse en retenes sobre vías principales, incluso en horas pico, lo que para muchos ciudadanos y ciudadanas agrava la congestión.
Keila recuerda una ocasión en la que iba como copilota en un automóvil y se dio una situación que llevaría a comparendo. En ese momento escuchó al agente preguntarle a la conductora: “Entonces, ¿cómo podemos solucionar esto?”. Eso la sorprendió, porque “de entrada ya algunos se prestan para sí, el soborno, para recibir dinero”. Lo que, para ella, no deja una percepción positiva en la ciudadanía.
A esto se suman denuncias como la publicada por Noticias Caracol en 2022, que sugería la existencia de cobros indebidos y cuotas internas en la Secretaría de Movilidad. Incluso hay casos judiciales, como el de Oscar Armando Padilla Rojas, quien fue sentenciado a más de 3 años de prisión y al pago de una multa superior a 13 salarios mínimos legales vigentes, por recibir $1.200.000 a cambio de no imponer un comparendo a un hombre que conducía con nivel tres de alcohol al momento de producirse un accidente con otro vehículo.
Aunque no se trata de una práctica generalizada, estos hechos han contribuido a erosionar la confianza ciudadana y a reforzar la percepción de que el control prevalece sobre la pedagogía.
¿Qué está pasando con los semáforos?
Según la Alcaldía de Villavicencio, la red semafórica de la ciudad cuenta con 97 intersecciones, de las cuales más del 80% está funcionando correctamente. Sin embargo, desde hace años, muchos funcionan con intermitencia, están deteriorados o simplemente no encienden.
“Los semáforos algunos no funcionan o algunos están tapados por los árboles”, dice Keyla.
Incluso algunos tienen la carcasa deteriorada o el cabezal se encuentra desajustado y parcialmente desprendido. De hecho, este 27 de abril, medios locales reportaron la caída total del semáforo que está frente a Villacentro, en la vía que conduce hacia la octava etapa del barrio La Esperanza.
A eso se suma que, pese a que la Alcaldía anunció en agosto del 2025, un plan para demarcar y señalizar cruces peatonales en las intersecciones semafóricas, aún persisten problemas en zonas de alta circulación, donde la señalización ya se ha desvanecido, como ocurre en el sector del Palacio de Justicia.
Una situación similar se presenta en los cruces peatonales que rodean la Plaza Los Libertadores.
“Las zonas de los cruces ya casi no se ven, están todas borradas, están en mal estado”, afirma la ciudadana Abigail Runza, quien califica su experiencia como peatona como un fiasco. No solo por el deterioro de la señalización, sino porque, según señala, muchos conductores invaden los cruces y le impiden el paso al momento de atravesar la vía. “Por poco le echan el carro a uno cuando uno está cruzando, así esté el semáforo en rojo”, comenta.
Abigail tiene dos bebés, por lo que en ocasiones duda antes de utilizar el cruce peatonal. Considera que, aunque en teoría debería ser una opción segura, en la práctica no lo es, y le preocupa exponer a sus hijos a situaciones de riesgo.
Puentes quebrados
La infraestructura vial resulta altamente vulnerable durante las temporadas de lluvias, que en ocasiones alcanzan tal intensidad que han provocado el colapso de puentes, como los del Parque Infantil, Villa Julia y, más recientemente, el de la Avenida 40 frente al centro comercial Villacentro.
Estas emergencias obligan a la Administración Municipal a realizar cierres temporales mientras se ejecutan las obras de reconstrucción. Sin embargo, esos “cierres temporales” suelen prolongarse durante meses e incluso años. En el caso del puente del Parque Infantil, las labores de reparación comenzaron casi dos años después de la emergencia, mientras que en Villa Julia se iniciaron cuatro meses más tarde.
Actualmente, el puente ubicado frente al centro comercial Villacentro se encuentra en reparación.
Estos cierres prolongados generan desvíos por rutas alternas que terminan provocando congestiones en sectores donde antes no eran habituales y, en consecuencia, mayores tiempos de desplazamiento para conductores y conductoras. De por sí, en las horas de la mañana la movilidad ya presenta alta carga por los desplazamientos laborales, por lo que estas medidas terminan agravando aún más la situación.
No obstante, el alcalde de Villavicencio, Alexander Baquero, anunció el 24 de abril la reapertura del puente en su carril sentido Ciudad Porfía-Centro, en el sector de Villacentro, tras trabajos de recalzamiento e intervención preventiva.
Hasta el momento, la Alcaldía de Villavicencio no ha presentado un cronograma definitivo para la reparación estructural del puente, mientras continúan los estudios técnicos para conocer el estado de la malla vial. De hecho, el alcalde Alexander Baquero, anunció que contrató una consultoría técnica especializada para revisar 39 puentes ubicados en distintos sectores de la ciudad.
La evaluación incluye puentes vehiculares, peatonales y estructuras tipo box culvert, varios de ellos construidos hace más de cinco décadas, frente a los cuales la Administración no contaba con diagnósticos ni información técnica actualizada.
Mientras avanzan los estudios técnicos, la ciudadanía continúa esperando soluciones que eviten que el caos vial siga alterando sus rutinas diarias. Porque, aunque este reportaje recoge varias de las problemáticas que atraviesan quienes se movilizan por las vías de Villavicencio, la realidad es mucho más amplia y compleja.
Huecos peligrosos y calles estrechas
Los puentes no son el único problema de la infraestructura vial. También lo son las grietas de gran tamaño y los huecos —tan extensos que cuando llueve parecen piscinas— que dificultan la movilidad vehicular; incluso, algunas vías permanecen sin pavimentar.
Esta situación ya le ha ocasionado incidentes a Keyla que, por fortuna, no han pasado a mayores. Uno de los que recuerda ocurrió mientras transitaba por la avenida frente al Parque de la Vida Cofrem, en un tramo lleno de agujeros consecutivos, cuando no logró ver uno más apartado y terminó impactándolo.
“Ni siquiera a media distancia el hueco se nota, como si fuera un hueco perfecto”, menciona. Ella llevaba cerca de dos semanas de haber empezado a conducir y “en ese mes, de verdad, yo andaba solo a segunda, o sea, a mí me da mucho miedo subir a tercera porque mi moto es de cambios (…) yo andaba lento”. Aun así cayó en la grieta pero alcanzó a mover la cabrilla para no ir a dar al suelo. Sabía que debía reaccionar en segundos porque los demás vehículos no darían espera.
A esto se suma que muchas vías han quedado insuficientes frente al actual volumen vehicular de Villavicencio, lo que genera congestiones en puntos clave como el Parque Banderas, el Parque del Hacha, el sector del Palacio de Justicia y el Centro. En estos dos últimos casos, la situación suele agravarse porque conductores de transporte público —o “busetas”— se detienen a un costado de la vía durante varios minutos a la espera de completar pasajeros/as. Lo mismo sucede con los taxis, por ejemplo, frente al centro comercial Primavera.
“Hay calles demasiado estrechas y entonces hay demasiada congestión de vehículos en la hora pico, principalmente (…) El centro era uno de los lugares que más miedo tenía de ir cuando estaba recién iniciando porque se congestiona demasiado. Hay demasiadas zonas que se encuentran en arreglo hace meses, casi años. Los buses se parquean terriblemente mal, al igual que los taxis. También algunos particulares se parquean terrible.”, comenta Keila.
A esto se suma que, recientemente, comerciantes de la séptima etapa de La Esperanza, denunciaron afectaciones por una vía principal que fue intervenida y quedó destruida. Con las lluvias, aseguran, que se convierte en una trocha que reduce el paso de clientes y afecta sus ventas.
También advierten que los andenes quedaron con cajas destapadas que generan malos olores, presencia de animales y riesgos sanitarios. A esto se suma el deficiente servicio de agua, con cortes de hasta 10 días pese a cobros elevados, mientras enfrentan polvo y barro a diario.

Robos en plena vía
El peligro de conducir en Villavicencio no se limita a la falta de educación vial o al deterioro de la infraestructura, sino a la inseguridad. En cualquier momento, hombres armados pueden interceptar a las y los conductores, bloquear la vía para despojarlos de sus pertenencias o aprovechar la espera en un semáforo en rojo o un trancón para cometer un asalto.
Estas situaciones, que han sucedido en días recientes, se dan en medio del anuncio de que Villavicencio es la quinta ciudad más segura del país, de acuerdo con informes y estadísticas presentadas por la Policía Metropolitana durante el tercer Consejo Ordinario de Seguridad, realizado recientemente.
Según los comparativos hechos con el año 2024, los homicidios se redujeron en el 24 %, el hurto a personas en el 12 %, hurto a residencias en el 6 %, también se registraron disminuciones en otros delitos.
Sin embargo, el portal de Estadística de delitos contra la seguridad y convivencia ciudadana de la Policía Nacional, reportó 599 hurtos en Villavicencio, solo durante el mes de marzo de 2026. Entre estos, 53 a vehículos y 1 a motocicletas.
Incluso, el Informe de Seguridad en Villavicencio (enero a agosto del 2025), publicado por la Alcaldía, muestra que la cifra de hurto a personas fue de 3.306 casos (43%), siendo “el principal problema, pues afecta directamente la percepción de inseguridad y exige estrategias de prevención situacional, presencia policial y campañas de autocuidado”.
“Una de las cosas que más me afanaba apenas tuviera la motico era conseguir el baúl que uno le puede poner a las motos”, menciona Keila. Por eso, procura usar un saco amplio para ocultar el bolso y evitar llamar la atención; ahora, dice, se siente un poco más tranquila porque tiene baúl en la moto. Aun así, la sensación de inseguridad no desaparece.
La situación es diferencial cuando de género se trata. Constantemente Keila escucha: «Es que como eres mujer, estás más expuesta a que te raponen en el bolso”. Esa percepción se acentúa en ciertos momentos del día, especialmente en la noche, cuando la vulnerabilidad se hace más evidente, sobre todo, considera ella, al conducir una moto pequeña o mediana porque puede representar desventaja frente a posibles agresores.
Y están los dilemas cotidianos. Para Keila representa todo un debate detenerse en un semáforo a las diez de la noche, en una vía con iluminación irregular, porque puede generar una incertidumbre similar a cruzarlo en rojo. “Uno no sabe qué es más peligroso”, dice, “si quedarse quieta mientras alguien se acerca caminando o arriesgarse a avanzar para evitar un robo”.
Eso sin contar que las y los peatones tampoco están seguros. Según el mismo informe de la Policía Nacional, 501 personas fueron víctimas de hurto durante el mes de marzo del 2026 en Villavicencio.
Los taxistas también se quejan por crisis de movilidad
Un sector del gremio de taxistas en Villavicencio anunció una manifestación para el 27 de abril, en rechazo a la crisis de movilidad y al aumento del transporte informal en la ciudad.
Los conductores aseguraron que el caos vehicular se ha intensificado por medidas como el pico y placa y el cierre de vías clave como la del barrio Villa Julia y la avenida 40, lo que ha colapsado varios sectores.
Ante la situación, la Alcaldía informó este 28 de abril que se reunió representantes del gremio, junto a la Policía Nacional y la Secretaría de Gobierno, para escuchar sus inquietudes y construir soluciones conjuntas.
Según la entidad, durante el encuentro se definieron acuerdos para evitar manifestaciones.
Un desafío estructural
La movilidad en Villavicencio no puede leerse como un problema aislado de imprudencias en la vía. Es el resultado de una combinación de factores como una cultura vial frágil, intervenciones pedagógicas que no logran permear la cotidianidad, controles que muchas veces se perciben más sancionatorios que preventivos, y un entorno urbano que no siempre favorece comportamientos seguros.
A esto se suma la inseguridad, que convierte cada trayecto en una experiencia atravesada por el riesgo de un siniestro y por el miedo al delito. Así, peatones, motociclistas y ciclistas enfrentan riesgos diferenciados, pero coinciden en una misma sensación de desprotección.
En ese cruce de variables, la ciudadanía queda en medio de decisiones imposibles. Se debate entre respetar la norma o protegerse, detenerse en un semáforo o avanzar por temor, circular por la vía o invadir el andén para evitar un accidente. La vía deja de ser únicamente un espacio de tránsito para convertirse en un escenario de tensión constante.
Lo que enfrenta Villavicencio es un desafío estructural que exige algo más que operativos o campañas esporádicas. Requiere coherencia entre educación, control, infraestructura y seguridad; presencia institucional sostenida y, sobre todo, la reconstrucción de la confianza ciudadana. Porque mientras las normas no se sientan como garantía de protección —para quien conduce, camina o pedalea—, sino como una apuesta riesgosa, la movilidad seguirá siendo, para muchos y muchas, una experiencia marcada por la incertidumbre.
El Cuarto Mosquetero intentó contactar a la Secretaría de Movilidad de Villavicencio pero al momento de esta publicación, no se ha obtenido respuesta.











