Víctimas del conflicto de diferentes lugares del país superan el episodio de la guerra representando sus vivencias en figuras de telas.

Cada vez que la aguja entraba y salía de la tela se secaban las lágrimas las unas a las otras. Fue todo un proceso, no era fácil tejer cada familiar, cada amigo, cada vecino, por eso dolía,  porque plasmaban su propia historia en un telar; recuerdan exactamente cómo vestía cada persona el día en el que los grupos paramilitares, y guerrilleros arremetieron contra  la tranquilidad de sus pueblos, lugares a horas de las ciudades por trochas que los dirigían a corregimientos que ni siquiera figuraban en el mapa de Colombia.

Siguen tejiendo mientras se realiza esta entrevista, indican que es un ejercicio catalizador, “Usamos la técnica quilt para crear tapices donde contamos el desarraigo de nuestra comunidad” comenta Alexandra, una mujer que termina de construir la figura completa  de la colcha.

Ese es el resultado de los talleres de costura dictados por la psicóloga norteamericana Teresa Geiser, quien llegó con la técnica a Colombia en el 2006 para enseñarle a 33 mujeres de Mampuján, al norte Bolívar, otra manera dinámica de exigir que no se olvide el éxodo que vivió ese pueblo el 10 de Marzo del 2000, cuando un grupo de 100 paramilitares llegaron a arrasar el lugar, pero después de una orden del comandante acordaron perdonarles la vida si las 1.800 personas se desplazaban de la vereda.

Así, y de diversas formas se narra la memoria: Por medio de movilizaciones, eventos culturales, concertación de agendas, actividades pedagógicas y otras.
“Lo primero que se pierde en el conflicto es la confianza, la gente no quiere contar que pasó, así que iniciar con narrar lo sucedido es toda una terapia” Comenta Virgelina Chará, líder social y representante de Asociación de Mujeres (AsoMujer)

De desocupadas y sin oficio han tildado varias veces a las mujeres que demuestran con resiliencia pacífica,  que así superan los traumas que les dejó la violencia. Con cada telar hacían una denuncia, un mensaje o una reflexión, víctimas de diferentes zonas del país se organizaron en varias secciones para hacer expresar lo que tenían que decir.

Para cada tema tienen una reflexión: en Derechos humanos, el que el tema central son los líderes sociales asesinados, en el de educación la debilidad del Estado frente a esta rama y la única respuesta de éste respecto al pueblo cuando exige es el ESMAD. El diseño del Ministerio de salud se basa en que no es un derecho, sino un privilegio para quienes tienen con qué pagarlo. Al Ministerio de agricultura le señalan de crear un gran problema gracias a los acuerdos comerciales que acabaron con el campo y ahora solo alimenta al colombiano de transgénicos, y al Ministerio de defensa o protección le preguntan: ¿A quién protege?

Así son las expresiones artísticas que lidera Virgelina Chará, Vallecaucana, defensora de derechos humanos, amenazada de muerte en varias oportunidades y obligada por actores armados a dejar sus tierras; esta mujer se convirtió en símbolo de dignidad para los habitantes de regiones apartadas que llegaron a la capital por culpa de la ola de violencia, con procesos en varios barrios de Bogotá como: Sierra Morena, en Ciudad Bolívar, en Rafael Uribe Uribe, en Usme; Suba, y con los vendedores ambulantes de la Plaza España, en Los Mártires.  Fue nominada al Premio Nobel de Paz en 2005.

Víctimas que decidieron cerrar las heridas provocadas por el conflicto, remendar lo que el Estado no había podido reparar: la memoria, el tejido social y la paz mental, armadas con agujas y retazos de tela continuando sanando los recuerdos que las habían marcado por años y que de paso nos acercan para conocer un poco sus vivencias, similares a la de miles de víctimas del conflictoarmado en Colombia.


Su sueño es remendar lo que la guerra dejó en mil pedazos.

Comunicadora social -periodista, escribo para El Cuarto Mosquetero y Semana Rural, me gusta contar historias y tomar fotografías. Me intereso en temas de paz, género, y ambiente.