El Coordinador Nacional Agrario, informó recientemente que uno de los ingenieros de Riopaila, Jorge Enrique González Ulloa, anunció un “producto” proveniente de la caña de azúcar. “Descubrí el método para preservar el jugo de la caña de azúcar; este contiene minerales, vitaminas y proteínas, pero industrialmente -antes de mi invento patentado-  se fermentaba y no se podía usar”, relató el científico en una entrevista a El Nuevo Siglo. 

El método de preservación del jugo de caña, semi-industrializado o transformado, sin fermentarse, y conservando la mayoría de vitaminas y minerales, que asegura haber descubierto el ingeniero Gonzalez, ya existe y se llama ‘panela’, así lo aseguró El secretario general del Coordinador Nacional Agrario, Noraldo Díaz, en una entrevista radial. 

“Estos señores iluminados, se dieron cuenta que el jugo de caña lo podían guardar, y dicen que lo guardaron sin que se fermentara, y entonces le colocan un derivado, y ese derivado, entre números grandes, es la panela”, explicó Díaz, argumentando que este producto, se han mantenido históricamente como una práctica cultural y ancestral desarrollada por campesinos, afros e indígenas, por lo que la patente, podría afectar a 350.000 familias y 1’700.000 empleos directos e indirectos que dependen del sector panelero en más de 29 departamentos del país. 

Ahora bien, ¿Qué significaría que esta patente se aprobara? Díaz, comentó que los pequeños y medianos productores tendrían que pagar al ingeniero de Riopaila, para poder producir panela, eso conllevaría a que los precios de la panela a nivel nacional incrementen considerablemente, acabando a su vez con este sector económico, pues los costos de producción nunca se han ajustado para recuperar lo invertido, debido a que el producto no se ofrece a un buen precio.  

Por su parte, la organización agraria, señaló que la patente representa una “amenaza a la soberanía alimentaria del país, porque supondría mayor burocracia para la producción panelera (al tener que pedir permisos para usar el método patentado) y un aumento en los costos de producción, al tener que pagar por el uso de la fórmula, lo que redundaría en aumento del precio del principal endulzante en el país, así como persecución y posibles demandas contra los productores paneleros artesanales y campesinos”. 

A la amenaza de la patente se suma el acaparamiento ilegal, dado a conocer en el 2013 por la Corporación Viva la Ciudadanía, de más de 42.000 hectáreas de tierras en el departamento del Vichada, por parte de Riopaila, en las que construyó 27 S.A.S -Sociedad por Acciones Simplificadas-, ignorando la normatividad colombiana que por ley establece que se debe entregar baldíos de la nación a las comunidades campesinas sin tierra o con tierra insuficiente y además, pone límites a la adjudicación de estas.

Como si fuera poco, la organización agraria mencionó que el Estado ha impuesto a los paneleros del país, a través de medidas sanitarias, importantes inversiones para poder mantener la producción y comercialización del producto, relegando a los pequeños y artesanales campesinos paneleros a la persecución y la incautación de sus productos. Además, la comercialización de panela extranjera y azúcar derretida como este mismo producto, significa un gran riesgo para la permanencia de esta práctica en el país.

Es por eso que el Coordinador Nacional Agrario, invitó a las y los colombianos a movilizarse, afirmando que la producción de la panela “está culturalmente enraizada en la actividad colectiva de la molienda, la siembra, corte, soca, resoca, alzada, espichada y producción de miel y panela. La panela también endulza cientos de platos típicos y da de beber a los cansados trabajadores del campo o a los alegres invitados de reuniones rurales y urbanas en el país”. 

En ese sentido, la labor del pueblo colombiano es exigir que no se apruebe la patente -que ya fue obtenida en Estados Unidos-, para que no tenga efectos en Colombia y mediante la gestión internacional, lograr que ni en Cuba o Brasil se lleve a cabo esta iniciativa que suplantaría los conocimientos ancestrales de las y los paneleros. 

Comunicadora social y periodista, con experiencia en prensa escrita, comunicación institucional y trabajo con comunidades vulnerables desde el enfoque de la participación política, defensa del territorio y comunicación para el cambio social.