Sector del Dique en Villavicencio, más allá de la estigmatización

La ola de asesinatos y hechos de extorsión que se han presentado en el Dique, un sector que está ubicado en ronda del río Guatiquía a un lado de las comunas tres y cuatro, ha generado que la administración municipal, inicie operativos en la zona para “combatir la delincuencia” con el fin, de acuerdo a lo mencionado por el alcalde en su red social “X”, no permitir que ningún lugar de la ciudad esté “vedado para la fuerza pública”. Estas acciones abren un debate sobre si la intervención al barrio es suficiente para resolver realmente las necesidades de la comunidad, o si las formas que han utilizado para estos procedimientos pueden contribuir a profundizar la estigmatización.

Para algunos habitantes como William Alexander Muñoz, quien lleva viviendo siete años allí, es frustrante leer y escuchar los calificativos despectivos que generalizan a quienes habitan los asentamientos y que, con los anuncios de las últimas semanas, se han intensificado en redes sociales aún más. “Me parece injusto porque aquí la mayoría son personas trabajadoras porque se buscan el pan diario todos los días, aquí vive mucha gente de bien, mucha gente buena que trabaja bien, que merece ayuda del gobierno, de que sea un buen sector”. 

Por su parte, Fanny Jiménez, describe al Dique, como un lugar de: “gente honrada, honesta, trabajadora, chevere ¿si me entiende? Sociable entre sí, entre vecinos, gente amable, somos gente echada pa lante”, y es una de las personas que recibe las intervenciones de la Alcaldía como algo positivo, ya que para ella es la oportunidad de visibilizar la otra cara de su barrio. “Nosotros acá que vivimos hace 30 años, testificamos que esta zona es agroturística, que acá se cultiva, somos gente honesta, decente, honrada y que cultivamos nuestro pedacito de tierra, que todo es sano. Por ejemplo, ese proyecto que el alcalde hizo arriba, pues también nos hace entender a la comunidad que eso no es como dicen “que esto es delincuencial”.

Según el reporte del Centro de Paz y Seguridad de la Universidad Externado de Colombia, se evidencia el incremento notable del 29.7% en la tasa de homicidios hasta octubre de 2023. Lo anterior podría reflejar, que más allá de los sectores que se denominan como “peligrosos” por sus características territoriales periféricas, la capital de Llano, es una ciudad que aún no garantiza la tranquilidad para el grueso de sus habitantes en estos temas. 

Darle la cara al río, pero no del todo

El anuncio del “Primer Festival de Verano” posterior a los desplazamientos realizados como consecuencia de los operativos y otros de manera voluntaria por temor al recrudecimiento de la violencia, contó con varias opiniones encontradas, algunos residentes del sector, manifestaron su alegría por la realización de este evento, sin embargo, también señalaron la necesidad de promover una cercanía más hacia ellas. “Arriba me parece perfecto, lo que, si es que como siempre pensamos, que en otra oportunidad pueda ser acá en este sector, para que le echen un ojito más al dique perimetral y no lo dejen tan abandonado como ha estado en otras administraciones”, Manifiesta, Fanny.

La Alcaldía en sus cifras mostraron que el Festival contó con la presencia de más de veinte mil personas que en medio de actividades deportivas, conciertos y venta de alimentos, se concentraron en este lugar para disfrutar del río Guatiquía. Mientras eso sucedía, en la ronda de ese mismo cause estaban habitantes que lograron subir y participar de la convocatoria, ese fue el caso de Fanny Jiménez, quien madrugó para ser una de las asistentes. “Fuimos e hicimos un recorrido por el Cairo hasta el puente y nos devolvimos y nos metimos allá; desayunamos, comimos lechona y estuvimos un rato ahí, muy excelente”.

Sin embargo, residentes de uno de los barrios cercanos, manifiestan que si bien el Festival posibilitó que el resto de la ciudad se “acordara” del río, esto no logró vincular del todo a la comunidad, ya que, por los últimos hechos presentados y el cubrimiento de algunos medios de comunicación, varias personas tenían temor o “pena” a ser señaladas.

“Acá vinieron, preguntaban cosas, mostraban lo feo que hay, luego salió el rumor de que iba a haber un Festival en nuestro río, pero varias vecinas y conocidas no quisieron ir porque pensaban que eso no era para nosotros, que les daba pena ir por allá”. Afirma, Olga Pañuela.

¿Qué espera la comunidad?

Los gobiernos anteriores les han incumplido y esperan que el actual, realmente llegue con acciones tangibles para potencializar este lugar. “El gobierno anterior, pues sí, tuvo sus fallas, le pusimos mucho ojo a él, le pedíamos y estábamos muy pendientes de lo que él podía realizar, pero se quedó en muchas cosas, siempre nos propuso que el Dique, el pedacito que quedó en veremos, lo iba a empezar en diciembre y nunca lo empezó teniendo los recursos, él nos prometió que ese tramo ahí lo iba a terminar, que lo iba a arreglar y eso se quedó en veremos”.

Estos asentamientos han tenido una lucha sin respuesta por condiciones de vida digna, más allá de las noticias de las últimas semanas por temas relacionados al Primer Festival de Verano, la intensificación de los hechos de violencia, el desplazamiento, y los operativos por parte del alcalde Alexander Baquero, las personas persisten en lograr ser escuchadas para encontrar soluciones de fondo a sus peticiones. “Con este alcalde, pues tenemos la misma intención de que él venga con esa actitud positiva para que nos ayude a terminar esa obra que dejó inconclusa el otro alcalde, entonces tenemos la expectativa, Dios quiera que este sí nos eche el ojito y sí nos tenga en cuenta para mejorar las cosas de verdad en el barrio”.

Es importante recordar que, al estar en ronda de río, estos lugares tienden a ser afectados por las inundaciones que han puesto en peligro su integridad cada ola invernal. Ante esto, Luis Zúñiga considera relevante la presencia del alcalde no solo cuando pasan estos siniestros. “Por acá nunca se mira que un alcalde entre por acá así, de buenas a primeras, acá vienen es cuando hay inundaciones, pero él vino, pues a mirar cómo es el sector y a mí me parece muy bueno que el man haya venido por acá y se dé cuenta cómo es esta la vaina”.

Estos ciudadanos de Villavicencio insisten en ser reconocidos y reconocidas como actores con derechos, y que más allá de la estigmatización por vivir en esta zona, se unan esfuerzos, para que al Dique lleguen inversiones reales, y este pueda ser un referente de turismo para todos los Llanos Orientales.

“Lo que falta es que de verdad le pongan cuidado a este malecón, acá se puede hacer muchas cosas para que gente de afuera venga, conozca nuestro río, y este sea un lugar que todo mundo sepa que no solo hay lo que dice la gente, sino que también se puede unir esfuerzo para mejorar la vida de las personas que vivimos acá”. Concluye Olga Pañuela.

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