“Hace más de seis décadas lo colombianos hemos vivido directa e indirectamente la guerra. Pero la apuesta para el cambio está en las generaciones venideras, que sueñan en una Colombia transformada”. Es lo que comenta el periodista y realizador audiovisual, Jefferson Montaño Palacio, quien a través del teatro, cine, televisión y con un reto personal en el ámbito local y nacional, pretende visibilizar una problemática social que nos ha impactado por más de medio siglo y es el desplazamiento forzados a raíz del conflicto armado.

La obra CUADROS DE LA INSIGNIFICANCIA se estrenó en conmemoración al día nacional de solidaridad con las víctimas de Colombia, en el Teatro Municipal Enrique Buenaventura; la obra atraviesa 6 cuadros-como su nombre lo indica, donde se habla manera metafórica de un pasado, una historia y un presente; pero también desde una denuncia con relación a la violencia.

Con apoyo de la Unidad de Víctimas de la Presidencia de la Republica; El Centro Nacional de Memoria Histórica; la colaboración de la Universidad del Valle, y el canal universitario; el director afrodescendiente ha presentado la propuesta y aprovecha su posición étnica para realizar una crítica política, que también aborda el tema de inclusión social, especialmente hacia la reivindicación de los derechos que en oportunidades se han violentado, desenlazando la pérdida de identidad.

El Cuarto Mosquetero (E.C.M): ¿Cuál es el objetivo de esta producción?

Jefferson Montaño (J.M): Conocer un poco más allá, saber qué es el conflicto y el padecimiento que han venido generándose a través de las víctimas; esas personas para nosotros hoy son un referente histórico. Nuestro interés es hacer memoria y como memoria estamos en la obligación de poder visibilizar historias como esas, con las que ustedes hoy se han encontrado.

E.C.M: Sabemos que han realizado otras producciones, pero ¿Cómo ha sido el proceso de trabajar con actores naturales?

J.M: En sí el grupo, está compuesto por 27 personas, donde 7 hacemos parte de la producción y 20 entre actrices y actores naturales; ha sido un proceso arduo, porque cuando uno trata de abordar a una persona que nunca ha actuado, que no tiene conocimientos sobre actuación, especialmente sobre temas técnicos con relación a cine, televisión y teatro, es complejo.

E.C.M: ¿Trabajar con víctimas merece de un enfoque diferencial?

J.M: Hay unas herramientas que nosotros utilizamos desde la pedagogía y es poder conocer primero sus historias, acercarlos, generar lazos de confianza y partiendo de eso, ahora sí, intervenir; a través de un grupo interdisciplinario y la intención era lograr evidenciar eso, desde sus padecimientos, pero no a través del dolor, sino a través de una reflexión que sirviera como pregunta y exposición para lo que hoy se habla tanto en nuestro país con relación al posconflicto.

E.C.M: ¿Qué fue lo más complejo?

J.M: Una de las cosas más difíciles es pararse sobre el dolor del otro, porque hasta uno no entrar y padecer ese mismo dolor, uno no puede tratar de representar; una de las primeras condiciones era, desprendernos un poco de las ambigüedades, del oportunismo y especialmente de todo símbolo con relación al acaparamiento desde LA imagen, queríamos proponer algo distinto, a través del relato, de la historia, pero especialmente a través de unos personajes naturales.

El objetivo del equipo es transformar por medio del arte e incidir es esos espacios donde puedan interactuar tejer relaciones y construir memoria; se han venido presentando en varios espacios, por ejemplo en el 2016 en el marco de la Feria del Libro, Jefferson Montaño, el equipo de trabajo y los actores naturales que pertenecen a la asociación AFRODES, deleitaron al público con unas fuertes puestas en escena, que abarcan desde el desplazamiento hasta la violación por grupos al margen de la ley y que seguirán presentando a todo el país.

Comunicadora social -periodista, escribo para El Cuarto Mosquetero y Semana Rural, me gusta contar historias y tomar fotografías. Me intereso en temas de paz, género, y ambiente.