El pasado 3 de mayo, el gremio de taxistas salió a las calles de la capital del Meta para oponerse al proyecto de Ley 003 del 2020, el cual buscaba establecer la regulación de las plataformas de transporte como Uber, Didi, Cabify y Beat en Colombia y eliminar cupos de taxis. Aunque un día antes la Comisión Sexta de la Cámara de Representantes archivó el proyecto, los “amarillos”, decidieron manifestarse ante el temor de que la propuesta vuelva al Congreso. 

Durante esta manifestación pacífica, conductores y conductoras de motocarros se unieron al gremio taxista. La jornada culminó en el parque Fundadores con la intervención de representantes de los “amarillos” ante el alcalde de Villavicencio, Felipe Harman, exponiendo sus inconformidades. En este encuentro, también participó Jhon Freddy Olaya, conductor de motocarro y representante legal de la Asociación Amanecer Llanero, quien solicitó que se les permita operar. 

Desde hace tiempo, taxis y busetas -que son tipos de transporte que funcionan de manera legal-, han estado solicitando a la Secretaría de Tránsito Municipal, mediante derechos de petición y entidades como la Personería y la Defensoría, que se empiecen a realizar operativos de control en el barrio Porfía y sectores aledaños. Ante esto, Olaya solicitó un diálogo directo con el alcalde Villavicencio, Felipe Harman, quien mostró disposición para dar una solución a los conductores y conductoras de motocarro. Sin embargo, la opocisión entre representantes del gremio de los “amarillos”, persiste. 

Y es que, a pesar que los motocarros están operando en Porfía desde el 2002 en Villavicencio, no se encuentran dentro de un marco legal. El Artículo 3 del Decreto 4125 de 2008, expedido por la Presidencia de la República, dice que en los municipios con población inferior a 50.000 habitantes -y Villavicencio tiene más de seiscientos mil-, el servicio público de transporte mixto veredal podrá prestarse en motocarros a través de empresas o cooperativas legalmente constituidas y habilitadas en el municipio correspondiente que tengan por objeto único el transporte, en las cuales los propietarios del parque automotor de motocarros sean dueños de el ciento por ciento (100%) de la empresa.

Pero Olaya no considera que este servicio sea ilegal, lo describe como informal y tiene la esperanza de que la normativa se modifique para que el servicio pueda prestarse de manera tranquila, cumpliendo con los parámetros extraoficiales que se establecieron desde la Secretaría de Tránsito Municipal como rodar exclusivamente en zonas donde no exista el servicio público tipo buseta o taxi, ni pasar del puente que está al ingreso del barrio Porfía.

Actualmente son 63 las familias que dependen del servicio de motocarros que se presta en Porfía y barrios aledaños como Villa Juliana, Darién, Brasilia, La Madrid, Pinares de Oriente y Charrascal. En otras zonas de la ciudad también operan estos vehículos; en la Reliquia existen cerca de 15 y en Covisan 14, siendo así tres asociaciones las que llevan más de 10 años de actividad. En la Reliquia cumplen 11 años y en Covisan 12. 

“En villavicencio hay casi cuatro mil taxis, y nosotros acá en Porfía solo somos 63 motocarros que nos desplazamos internamente, ningún vehículo tiene autorización de salir fuera de la zona, solo transitar por los alrededores como Charrascal, El Darién, Villa Juliana, entre otros, zonas en las que todavía hay vías destapadas, sectores en los que realmente la comunidad necesita este servicio”, mencionó Olaya. 

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También recordó que en estos momentos de crisis generada por la pandemia, se necesita la reactivación del comercio y que por ende, las y los conductores de motocarros de Porfía necesitan trabajar o de lo contrario, no solo ellos y ellas resultarían afectados sino también quienes trabajan en lavaderos de automotores, talleres y comunidad que requiere desplazarse desde barrios recónditos donde no hay comercio de movimiento. “Nosotros no estamos pidiendo nada regalado, estamos pidiendo que nos dejen trabajar en lo mismo que hemos venido haciendo hace 17 años”. 

Y es que, a pesar de la evolución y los aportes que ha hecho la misma comunidad en cuestiones de organización y modernización a Porfía, el barrio sigue teniendo problemas de seguridad, lo que ha dificultado el transporte. “Le pido a todos los representantes de taxistas que se solidaricen con este sector que ha sido olvidado en muchas etapas, somos parte de la solución, dimos solución cuando no había rutas de buseta y en taxi no venían por la situación de seguridad. Queremos que nos escuchen y lleguemos a un consenso para que dejen que las 63 familias sigan subsistiendo”, afirmó Olaya. También se comprometió a evitar la proliferación de estos automotores si se llega a un acuerdo con los “amarillos”. 

Además, aclaró que no establecieron un precio bajo para competirle a las busetas o a los taxis, sino porque este es proporcional al combustible e inversión que gastan en sus vehículos. Por último, una vez más, solicitó al alcalde, Felipe Harman, que les ayude a concretar una solución que beneficie a ambos bandos. 

 

Comunicadora social y periodista, con experiencia en prensa escrita, comunicación institucional y trabajo con comunidades vulnerables desde el enfoque de la participación política, defensa del territorio y comunicación para el cambio social.