Javier Ordoñez de 44 años de edad, estudió ingeniería aeronáutica, y a su vez, se encontraba tramitando los papeles para recibir su diploma como abogado. Era padre de dos hijos, uno de 11 y otro de 15 años de edad. El hombre murió tras la brutal agresión por parte de dos policías, uno de ellos le propinó nueve descargas eléctricas con una pistola taser. Estos hechos se dieron en la localidad de Engativá, Bogotá.

Este caso ha generado gran impacto en las redes sociales, desde allí se realizaron ‘manifestaciones virtuales’. Por ejemplo, en Twitter, las cinco principales tendencias de ayer fueron: #ColombiaLIvesMatter, #PoliciasAsesinos, #DeLaPoliciaEspero, #PoliciaCriminal, #LoMataron.

Pero las manifestaciones traspasaron las barreras virtuales y en la noche del 9 de septiembre, las y los ciudadanos salieron a manifestarse en contra del abuso policial que durante años se ha venido presentando y en la mayoría de estos casos ha quedado en absoluta impunidad, es aquí donde se hace importante una regulación “…quizás más importante para que haya una reestructuración profunda y seria, al interior de la policía que, prevenga y sancione eficazmente los casos de abuso policial, ejercer la autoridad conforme a la constitución es la garantía elemental en una democracia, sin confianza y sin respeto en los colombianos no puede haber ejercicio de la autoridad” así lo manifestó Claudia López, alcaldesa de Bogotá, por medio de un video publicado en sus redes sociales.

Javier Ordoñez fue la punta del iceberg, tras todo un historial de escandalos de violación, corrupción y agresiones a vendedores que trabajan en espacios públicos, a mujeres trans que transitan por solitarias calles al anochecer, a personas que se encuentran en sus barrios -como sucedió con Anderson Arboleda, quien falleció por los golpes que le propinó un policía con bolillo en la cabeza-, o a quienes se movilizan usando el derecho a la protesta social -como fue el caso de Dylan Cruz, que fue asesinado por el ESMAD con un “arma no letal”-.

La ciudadanía desatada por genuina ira y frustración, salió a las calles de Bogotá y arrasó con los CAI en diferentes puntos de la ciudad: Villa Luz, Aures, Verbenal, Fontanar, Patio Bonito, Park Way, Candelaria la Nueva, Piamonte, Marruecos, el de Ciudad Jardín, La Gaitana, Roma, Villa Luz, El Porvenir, La Soledad, La Aurora, entre otros.

Estos hechos también cobraron la muerte de ocho personas y cerca de 100 quedaron heridas. El caso de Javier Ordoñez, se suma a otros que han estado en revuelo mediático y que aún, el país recuerda.

Durante la cuarentena, precisamente el 19 de mayo, se conoció del caso de Anderson Arboleda, un joven que fue atacado por la policía de Puerto Tejada, al norte del Cauca, cuando se encontraba llegando a su casa. En ese momento fue abordado por dos agentes que le interrogaron por se estar fuera de su vivienda y posteriormente uno de estos policías le propinó dos golpes contundentes en la cabeza con su bolillo de dotación, luego de esta agresión, el joven sintió un dolor fuerte en la cabeza y fue llevado al hospital donde le diagnosticaron muerte cerebral.

También se han registrado violaciones de todo tipo al interior de esta institución encargada de la seguridad de los ciudadanos, el 12 de enero en la estación Veraguas del sistema de Transmilenio sucedió un hecho conmovedor, el patrullero Elías Miguel Madera, adscrito a la estación de los Mártires, accedió carnalmente a una joven de 20 años, al interior de un bus de la institución, luego de las investigaciones pertinentes por parte de la Fiscalía, este uniformado aceptó el cargo y fue enviado a la cárcel.

Hasta el 28 de julio, Blu Radio conoció que, en lo corrido del año la Policía ha abierto 419 investigaciones por abuso de autoridad.

Al igual, la ONG Temblores en su plataforma GRITA -Grabar, Registrar, Investigar, Triangular y Asesorar- en la que han reportado 124 casos de abuso policial durante la cuarentena.
El ESMAD, el Ejército Nacional y la Policía Nacional, han perdido la credibilidad, la confianza y el respeto de los ciudadanos por esta serie de casos que día a día se presentan.

Irónicamente, estos actos se dieron en el marco del Día Nacional de los Derechos Humanos en medio de un Estado que no los garantiza. Esta fecha se conmemoró con más de 50 masacres en las últimas semanas, evidencias en varias partes del país del exceso de fuerza pública, con muertes en medio de manifestaciones.

La masacre número 52 del 2020, ocurrió en la capital del país, y esta vez, los autores quedaron en evidencia. Pero el pueblo resiste y seguirá manifestándose en rechazo de estos actos repudiables y en defensa de la vida.