Por: Juan Camilo Medina Scarpetta

Por estos días pareciera que viviéramos el inicio de una etapa apocalíptica por fuera de nuestra imaginación, capaz de desencadenar una guerra por un recurso que durante mucho tiempo no representó el valor que ahora le damos, una guerra por el agua. En nuestro país, dos episodios recientes nos alertan del riesgo inminente de una sequía prolongada. La Orinoquía ayer y La Guajira hoy, son muestras alarmantes de los efectos devastadores del mal uso del recurso hídrico (en medio del cambio climático), al punto en qué un vasto territorio del país está a punto de quedar imposibilitado para la vida humana. En este contexto, gran parte de los esfuerzos científicos y políticos están concentrados en prever, tanto las consecuencias como las alternativas, al cambio climático.

Ahora bien, no puedo dejar de preguntarme en qué estamos pensando en Buenaventura y el Pacífico que aún con una riqueza hídrica, exorbitante por cierto, vivimos en un racionamiento que ni en zonas áridas se da, porqué ya han resuelto esa necesidad vital ¿En qué estamos pensando? En Buenaventura el servicio del agua potable tiene algunas características que varían, en calidad y en duración del suministro.

En una buena parte de la ciudad, el líquido no es potable y en muchos barrios la duración varía de 6 a 9 horas por día o 12 horas día de por medio. Sin embargo, hay barrios enteros que aunque cuentan con acueducto, llegando a poco menos del 70% de cobertura[1], el servicio se brinda por medio de carro-tanques y a su vez se desarrolla un mercado informal donde se compra el agua por galones. No obstante este panorama pre-moderno, la ciudad está rodeada por una gran cantidad de ríos y más de un centenar de quebradas; el Dagua, Anchicayá, Calima, Mayorquín, Cajambre, Yurumangui y el Naya para mencionar algunos[2], incluyendo otros más pequeños como el Río Agua Clara, San Cipriano y Escalarete, siendo este último de donde se abastece el acueducto.

Debo comentar también que la calidad del agua es incomparable, superior a nuestros propios estándares, tanto así, que los barcos extranjeros se provisionan de ella en el puerto. Por lo visto hasta aquí, el problema de desabastecimiento no es por la falta de agua o su calidad, aunque hay que precisar en este aspecto. ¿Para dónde se va el agua que no nos llega? Pese a esta gran riqueza hídrica Colombia es el segundo consumidor de mercurio en el mundo, después de China[3], alarma de la que no escapa el pacífico y da pruebas la bahía de Buenaventura.

Allí, el impacto por hidrocarburos es alto y crónico, sumado a una fuerte presencia de Mercurio, Plomo y Cianuro[4] son muestra del efecto devastador de la minería realizada sobre ríos como el Dagua, Anchicayá, San Cipriano y el mismo Escalarete de donde nos abastecemos, entre otros tantos, dejando con el agua inadecuada para el consumo humano y sus cuencas destruidas por las retroexcavadoras. Este es el efecto de cuando se le abren las venas a la tierra para verter veneno sobre ellas para finalmente desembocar en la bahía. También, una pequeña porción del agua más pura[5] se la llevan los barcos que arriban al puerto, a carga y descarga de mercancía y/o (curiosamente) abastecerse de suministros básicos[6].

Vaya paradoja del progreso; una ciudad donde se puede ofrecer el agua más pura a extranjeros pero no garantizar al pueblo que habita su fuente. Y es que a buena parte de los hogares porteños contaminada con presencia de microorganismos (coliformes fecales) provenientes de la superposición de acueducto y alcantarillado en muchas zonas donde la infraestructura se haya gravemente deteriorada al punto que su calidad inicial dista bastante a su llegada.

Aún con más de 43000 suscritores del servicio no se ha podido adecuar la infraestructura de modo tal, que no dé lugar a contaminación alguna y se evite las fugas que causan baja presión, pues desde el 2001 que inició labores HIDROPACIFICO S.A. E.S.P. hace 13 años, la aumentó cobertura en solo un 30% de un 70% de déficit en aquellos días[7]. Ahora bien, en las zonas de baja mar no se presta un servicio adecuado en la medida en que no instalan redes que provean las casas palafíticas, pero sí, redes alternas intentando suplir la necesidad donde se dan fugas y filtraciones[8]. Aún con esto, el costo para los estratos inferiores relativo es alto comparado con ciudades de igual categoría[9].

El agua no llega a nuestras casas aunque estemos rodeados de muchos ríos, del Océano Pacifico y llueva torrencialmente durante todo el año. No llega. Su calidad no es la mejor y en el pasado hemos vivido epidemias de cólera. Buena parte de los ríos están siendo destruidos por la minería sin control alguno.

En un gran porcentaje, las redes han cumplido su vida útil y se requiere con urgencia un programa que garantice el derecho al agua[10], camino a la vida digna porqué el agua debe ser entendida como un bien común por medio del cual alcanzamos mayor bienestar social y sin la cual no podemos vivir, y para ello es necesario expresarnos solidariamente con el propósito de llegar a un nuevo estadio como sociedad, que aún sin todos los problemas resueltos es la orilla de un mundo nuevo, de lo contrario se hace inviable y constituye una fuente generadora de más y mayores conflictos.

Después de todo esto queda una pregunta que me inquieta profundamente y espero que los cuestione a ustedes también ¿Qué clase de personas somos, para que en medio de tanta riqueza, no podamos tener acceso al agua de manera continua y potable?

[1] HIDROPACIFICO S.A. E.S.P. 24 horas de agua, el reto de Hidropacífico. 2009.

[2] En esta cueca hídrica podemos ubicar el Rio Agua Clara, Agua Sucia, Anchicayá, Bongo, Brea, Cajambre, Chuncha, Cipriano, Dagua, Danubio, La Soledad, Digua, Guapi, Guapicito, Guaposito, La Sierpe, Mayorquín, Naya, Potedó, Rapos, Raposo, San Agustín, San Cipriano, San Juan, San Lorenzo, Soledad, Timba, Timba Grande, Timbita, Venado, Yurumangui.

[3] Señaló El Tiempo, 17 de Agosto de 2014.

[4] Defensoría del Pueblo, Informe Defensorial 39-B.

[5] Este servicio reporta ingreso sustancial dada la inversión, pese a que no aparece detallado en los reportes financieros.

[6] Este es un hecho que demuestra la importancia geo-estratégica de Buenaventura, pues es un punto equidistante entre los puertos que están más extremos al norte y al sur del Pacifico americano, también entre Asía y Europa, además de su cercanía al Canal de Panamá.

[7] HIDROPACIFICO S.A. E.S.P. 24 horas de agua, el reto de Hidropacífico. 2009.

[8] Esto hace parte desconocer ancestrales sobre un territorio colectivo para desalojarlo ante el latente interés inversionista sobre ese territorio, complejo turístico complemento del sector portuario.

[9] Buenaventura no subsidia en el cargo fijo a ningún estrato, pero sí subsidia en el cargo variable en el estrato 3 y el costo del cargo fijo no tiene gran variación al pasar del estrato 1 al 5; esto se puede realizar porque la Ley restringe los máximos de los subsidios pero los concejos municipales tienen discrecionalidad en la manera de subsidiar. La Ley 142 de 1994 en el numeral 7 del artículo 99 solo obliga el subsidio. Tarifa de servicios públicos e impuestos municipales/2013. Análisis Comparativo. Cámara de Comercio de Barrancabermeja.

[10] Ley 142 de 1994 Cuando la empresa no quiera o no pueda prestar el servicio público con la continuidad y la calidad debidas, y la prestación sea indispensable para preservar el orden público o el orden económico, o para evitar perjuicios graves e indebidos a los usuarios o a terceros, la Superintendencia de Servicios Públicos podrá tomar posesión de la empresa. (Art.59)