¡A quién se le ocurre estornudar delante de un libro de magia! ¡Hala! ¡Todas las letras volando! – Gruñó mamá troll.

– Ahora que estábamos a puntito de encontrar el hechizo para volvernos guapos… – Se lamentó papá troll.

– ¿Qué tal han caído las letras? – Preguntó Trolita – ¿Se puede leer el libro? Han quedado desordenadas.

– Hummm, a ver, que vea… ¡Peor!, no sirve para nada, se ha convertido en un libro de recetas… ¡Grrrrr! ¡Pero qué mala suerte! – Rugió papá troll tirando el libro por la ventana.

Era normal que estuvieran enfadados. La familia troll había vivido una gran aventura para conseguir aquel libro mágico. Era su única opción para dejar de asustar a todos con su horrible aspecto. Pero un libro mágico es algo muy delicado, y papá troll era tan bruto…

Estropeado el libro, tuvieron que aceptar su aspecto y seguir con su vida. Pero como no tenían más libros, la pequeña Trolita decidió quedárselo y preparar algunas de sus recetas.

– ¡Puajjj! No nos gusta esto. A partir de ahora te comes tú sola los platos de ese libro – Gruñeron papá y mamá troll.

Tiempo después pasó por allí un valiente caballero de brillante armadura. Al ver a Trolita junto a sus padres, gritó:

– ¡No temáis, princesa! ¡Yo os libraré de esos horribles trolls!

Por supuesto, fue el caballero el que no se libró de un buen porrazo. Estaba aún tendido en el suelo cuando Trolita vio el reflejo de la armadura. En su casa habían roto todos los espejos hacía tiempo, así que sentía curiosidad. Se acercó para mirarse, y no pudo creer lo que vio ¡Parecía una niña normal! Se miró varias veces y sí, tenía que ser ella, pero ¿Cómo había dejado de ser un troll?

El misterio no duró mucho. Pronto descubrieron que ninguno era un troll, pero que comían tan pocas frutas y verduras que no veían bien, ni se curaban sus heridas, ni nada de nada… ¡Por eso tenían tan mal aspecto! Y claro, en cuanto Trolita había empezado a comer las recetas de aquel libro de verduras, había quedado estupenda.

– Hubiéramos preferido la magia, pero dejar de parecer trolls comiendo tus recetas tampoco nos costará tanto – Terminaron diciendo los papás de Trolita.

Claro que no les costó, enseguida se acostumbraron y les gustaba muchísimo. Y cuando se hubieron aprendido todas las recetas, buscaron algún niño antiverduras para regalarle el libro y evitar que acabara teniendo aspecto de troll.

FIN

Reporterita: Ivonne Alejandra Melo

Si quieres conocer más estos relatos, puedes descargar Cuentos del Bosque, una recopilación de historias creadas por nuestros y nuestras reporteritas populares en Villavicencio y Acacías en el Meta, y El Peñón en Santander, quienes desde la comunicación vienen aprendiendo sobre el cuidado de la naturaleza y el derecho a una alimentación y nutrición adecuada.

En el año 2016, el equipo de El Cuarto Mosquetero llevó a cabo un carnaval por la paz con justicia social y ambiental; en el marco de ésta actividad y del encuentro de Reporteritos de Paz que llevamos a cabo en la Universidad del Meta, se creó un concurso en el cual, uno de los regalos era acceder a un proceso de formación gratuito de reporteritos populares. La Institución Educativa Silvia Aponte, participó y ganó en la categoría de audiovisuales, y desde entonces (cuatro años), una gran cantidad de jóvenes han venido potenciando sus capacidades comunicativas y de liderazgo, como reporteritos/as. Inicialmente el proceso de formación era dirigido por Melissa Quiroga y Lina Álvarez, actualmente es Javier Forero quien lo adelanta. El nombre fue creado por la promoción 2017 quienes con las siglas de la institución educativa y de El Cuarto Mosquetero, quisieron bautizar al colectivo como SAECUM. Éste grupo de jóvenes además de participar en las actividades de El Cuarto Mosquetero como foros, exposiciones, y eventos culturales, también logró llegar a la final del concurso de cortometrajes hechos con celulares SMARTFILMS en el 2017.