Cuando piensas en una granja colombiana, probablemente pienses en algo como esto: un granero, un campo con un grupo diverso de animales. Hasta hace relativamente poco tiempo, si comías carne, probablemente provenía de una granja en la que los animales parecían básicamente mascotas y eso era cierto en todo el mundo. Pero en las últimas décadas, la producción mundial de carne se ha disparado y eso ha sido impulsado por un cambio en la forma en que se cría el ganado.

Para aumentar las ganancias y criar ganado de manera más rentable, las granjas comenzaron a consolidarse y mecanizarse. Hoy día, casi toda la carne que comemos proviene de granjas como esta, las industriales suministran aproximadamente el 90 por ciento de este insumo a nivel mundial y alrededor del 70 por ciento del que comemos en Colombia, por lo tanto, si hoy está comiendo una hamburguesa o tocino, o lo que sea, probablemente provino de una granja industrial.

Una granja moderna es un entorno construido con el propósito para albergar tantos animales como sea posible. Lo que preocupa a muchos científicos es que también lo convierte en un entorno ideal para los patógenos que causan las pandemias. Un virus es en realidad solo un fragmento de código genético que hace copias de sí mismo, pero ese proceso de replicación no siempre es perfecto debido a que se están introduciendo muchas mutaciones que son replicadas. Ocasionalmente, ocurrirá una mutación que le dará al virus una nueva habilidad para ser más letal, o para poder cambiar de una especie a otra.

Un virus solo puede replicarse cuando está dentro de otro organismo, siendo un huésped, y solo puede replicarse al interior de este durante el tiempo que vive. Si el hospedador muere, significa que incluso si el virus muta de una manera beneficiosa sin este, esa mutación eventualmente desaparecerá en el exterior silvestre o incluso en una pequeña granja: es difícil que consiga nuevos hospedantes.

Pero en el caso de las granjas industriales, donde tienes cientos de miles de huéspedes potenciales, es una bonanza: más animales agrupados que para el virus significan más posibilidades de poderse replicar y una mayor probabilidad de mutarse. En otras palabras, las granjas industriales también son fábricas de nuevos virus que no hemos visto antes, y eso también es ayudado por un sistema más grande que es el comercio internacional de animales vivos. De ciudad en ciudad y de país en país, se intercambia ganado a través de los océanos. Con virus de diferentes partes del mundo mezclándose, barajando y mutando dentro de los animales, los humanos han hecho que sea muy fácil que surja un virus desagradable. En realidad, ya sucedió, continuamos monitoreando de cerca los casos de emergencia del virus influenza H1N1 en el año 2009, aquel nuevo virus se extendió rápidamente por todo el mundo y se conoció como la gripe porcina debido a sus vínculos con las granjas ubicadas en Norteamérica. Era la primera vez en la historia que mezclas de cerdos provenientes de diversas partes del mundo compartían sus virus e intercambiaban componentes genéticos que crearon esta pandemia realmente inusual.

Se sabe que los granjeros suelen tratar a su ganado con antibióticos que limitan la propagación de las bacterias, a menudo, todos los animales reciben un medicamento, estén enfermos o no. Al principio, eso evita que las enfermedades bacterianas se propaguen por toda la población animal. Pero con el tiempo, al igual que los virus, las bacterias mutan, los antibióticos pueden ser capaces de eliminar a la mayoría de estas mutaciones, a menos que la mutación posea la capacidad de resistir.

Pero ahora, que sabemos lo que es experimentar una pandemia, debemos comprender los riesgos de los patógenos animales que se cocinan en nuestros sistemas alimentarios, es solo cuestión de tiempo antes de que uno termine en la población humana, ya sea que suceda el próximo año, o que suceda en una década; es una certeza temporal que no tenemos ahora, pero sabemos que estamos jugando con probabilidades y estamos aumentando continuamente la probabilidad a medida que aumentamos el grupo de virus en estas granjas. Las granjas sólo podrán ser reducidas a medida que disminuyamos también nuestro consumo de carne.

Darwin Josué Meléndez Cox es licenciado en Filosofía, Pensamiento Político y Económico y licenciado en Filosofía y Educación Religiosa. Magíster en Ciencias Económicas de la Universidad Santo Tomás donde actualmente labora como investigador y docente.