Luis Alberto Monsalvo Gnecco, se enfrenta a la justicia por el delito de corrupción al elector para ser elegido en su cargo como mandatario departamental, de 2012 a 2015. Hasta el momento, no se sabe la sentencia que deberá cumplir en la cárcel. 

La familia Gnecco se asentó en el sur de La Guajira en el Siglo XIX, llegando a los departamentos del Cesar y Magdalena. Antes de convertirse en un poderoso clan con gran influencia en la economía y política en esa zona del país, eran prósperos empresarios de contrabando de cigarrillos, e incluso se dedicaron a vender partes de vehículos robados. 

Posteriormente incursionaron en el negocio del narcotráfico y poco después en la política. De esta manera, obtuvieron control en la Guajira, Magdalena y Cesar. 

En el departamento del Cesar fue gobernador Lucas Gnecco y senador José Eduardo Gnecco, mayormente conocido como ‘Pepe’; que a su vez, eran hermanos de Jorge y Nelson, jefes del clan. 

El sobrino de Lucas, Luis Alberto Monsalvo Gnecco, fue representante a la Cámara y  gobernador del Cesar en dos ocasiones.

Por otro lado, Jorge, quien vivía en Santa Marta, estuvo involucrado con el jefe paramilitar del Cesar, La Guajira y parte de Magdalena, Jorge 40. El jefe de clan, hizo parte de las Autodefensas Unidas de Colombia y lideró elementos Bloque Norte de las AUC y fue el autor intelectual del homicidio de Julio Zúñiga en 1998.

Los Gnecco ha estado marcados por su vida delictiva. ‘Jorgito’, como era conocido entre su familia, fue fusilado por paramilitares en 2001 debido a problemas con un jefe paramilitar, ‘Pepe’ tuvo imputación de cargos por paramilitarismo y este jueves, Luis fue condenado por corrupción al elector. 

El fallo se dio esta mañana, en el cual se explicó la promesa que Monsalve le hizo a una comunidad de familias desplazadas a cambio de sus votos para convertirse en gobernador de Cesar en el año 2011, la cual nunca cumplió. Para ese entonces, les aseguró a 800 habitantes llevarlos a Tierra Prometida, un barrio de invasión ilegal.

Para la Fiscalía, el proceder del gobernador del Cesar, fue un engaño y un delito de corrupción al sufragante, motivos por los cuales lo acusó ante la Corte Suprema. Aun así, el acusado ganó las elecciones y asumió su mandato el año siguiente, en 2012. 

No obstante, pocos meses de empezar a ejercer su cargo, la Corte Constitucional le envió un fallo de tutela ordenándole desalojar de inmediato a las comunidades con las que había negociado y quienes se habían asentado en un terreno que ya tenía dueño, Alberto Pimienta Cotes.

Finalmente, la Corte Suprema no ordenó la captura de Monsalve al considerarlo innecesario, por lo cual permanecerá libre hasta que se de a conocer la sentencia que deberá pagar en prisión. 

 

 

Comunicadora social y periodista, con experiencia en prensa escrita, comunicación institucional y trabajo con comunidades vulnerables desde el enfoque de la participación política, defensa del territorio y comunicación para el cambio social.