Campo Guamal: ¿Amenaza petrolera para el río Humadea?

Organizaciones ambientales del Meta se oponen al plan de instalar un complejo petrolero en Guamal y San Luis de Cubarral. El proyecto contempla la perforación de hasta 200 pozos.

El Río Humadea es uno de los más limpios y conservados del piedemonte llanero y fue declarado como Patrimonio Turístico y Cultural del Meta, al punto que se estima es visitado por más de 21.000 turistas al año. Este importante afluente abastece tanto el acueducto municipal de Guamal, Castilla La Nueva, interveredal Guamal-Castilla y el de la vereda Humadea el cual surte al Centro Poblado Turístico del mismo nombre. Eso sin contar que, en el piedemonte llanero nacen diversas fuentes hídricas que forman parte de la importante cuenca del Orinoco y la subregión del Ariari, que limita con los ya citados municipios y es una de las zonas más ricas y fértiles para la economía agroalimentaria en Colombia.

Cabe destacar que, según Corpohumadea, la plataforma Lorito 1 Reubicado, está en uno de los dos corredores naturales que garantizan la conectividad del Parque Nacional Natural de Sumapaz con los llanos de la Orinoquía. “Se está colocando en riesgo altísimo el ciclo del agua, y, si tenemos en cuenta que el agua que surte a Bogotá y a varios municipios aledaños están trasvasando de la cuenca del Orinoco, entonces no se está teniendo en cuenta el cambio climático. Estamos afrontando una de las temporadas secas más fuertes que ha tenido el país en los últimos veinte años, y esto va a seguir incrementando por cuenta del calentamiento global. ¿Qué va a pasar con la estabilidad hídrica de la Orinoquía?”, afirmó Edgar Cruz, representante legal de Corpohumadea. 

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Por otro lado, la macrocuenca del Orinoco, es una de las regiones con mayor riqueza hídrica del país, que hace posible la existencia de distintos niveles de biodiversidad. Así mismo, este territorio está asociado a una de las zonas con alta producción de hidrocarburos a nivel nacional, conocida como la cuenca petrolífera de Los Llanos Orientales, la cual está localizada al este de Colombia. Sus límites geomorfológicos son la Cuenca de Barinas al norte, la Serranía de La Macarena y el arco del Vaupés al sur, el sistema de fallas de Guaicáramo al oeste y el Escudo de Guyana al este.

Además, la cuenca petrolífera de los Llanos Orientales se sobrepone en gran parte con la macrocuenca hidrográfica del río Orinoco, el cual es de gran importancia ya que es uno de los ríos más largos del continente y a nivel mundial ocupa el tercer lugar en cuanto a caudal, así como el quinto reportado con mayor transporte de sedimentos hacia el océano. 

Dada la riqueza ambiental en riesgo, Corpohumadea en articulación con otras organizaciones ambientales, exigió una Audiencia Pública para llevarse a cabo en Guamal y de la que aún están a la espera de una fecha. 

En este caso, las comunidades del área de influencia del proyecto petrolero buscan manifestar su negativa ante Campo Guamal, pues ya han sufrido las consecuencias del extractivismo petrolero, como por ejemplo, la presencia de rastros de hidrocarburos en el agua de los aljibes de las fincas.

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Este gobierno, sin embargo, ha manifestado su interés en finalizar la dependencia económica de Colombia de actividades extractivas. «Cada vez más consumimos petróleos, carbón y gas e incluso los tiempos que teníamos para planificar la solución lo hemos destinado a la guerra, a la geopolítica y no a salvar la humanidad (…) Superar la crisis climática implica una transformación profunda de la economía», dijo el presidente Gustavo Petro durante la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático realizada en Egipto a finales del 2022. Luego, en la versión 2023 de este mismo evento realizado en Dubai, afirmó: “Colombia no firma más contratos de exploración de petróleo, carbón o gas; ha eliminado los subsidios de la gasolina, va a prohibir el fracking en su territorio”. 

Pero las alocuciones presidenciales parecen no ser suficientes para las realidades que se están viviendo en cada territorio. “Esto es supremamente grave, y nosotros quisiéramos que el presidente Petro se manifestara, porque una de sus principales banderas en campaña fue el ordenamiento de los territorios en torno al agua y la protección de los ecosistemas estratégicos”, pidió Cruz. 

La toma de esta decisión puede justificarse considerando que Colombia se destaca a nivel mundial por su riqueza hídrica, gracias a la diversidad de sus relieves y regímenes climáticos. El agua desempeña un papel esencial en el mantenimiento de la biodiversidad al actuar como un servicio ecosistémico fundamental para el suministro de este afluente, según indica la investigación titulada “Afectaciones potenciales por las aguas de producción de la industria de hidrocarburos sobre la ictiofauna. Cuenca de los Llanos Orientales, región de la Orinoquía, Colombia”, elaborada por Eduar Mendoza, especialista ambiental de la Universidad Javeriana.

Actualmente, se está llevando a cabo la evaluación de la solicitud de Ecopetrol ante la Agencia Nacional de Licencias Ambientales (ANLA) para obtener la licencia ambiental global destinada al desarrollo de «Campo Guamal», un proyecto que abarcaría 3629 hectáreas en los municipios de Guamal y Cubarral, en el departamento del Meta y se ubicaría sobre la Cuenca Sedimentaria de los Llanos Orientales. El área afectada comprende diversas veredas, incluyendo El Carmen, San Miguel, Santa Ana, Brisas de Orotoy, Pío XII, La Isla, Montecristo (Alto y Bajo), San Pedro y Santa Bárbara, El Encanto y la cabecera municipal de Guamal, que incluye el área de expansión suburbana.

“Este campo tiene como objetivo la producción, transporte y comercialización del crudo extraído del área”, dice en el sitio web de Ecopetrol dedicado a Campo Guamal. 

Cabe destacar que, según la investigación de Mendoza previamente mencionada, los Llanos Orientales en Colombia son una de las nueve cuencas productoras de hidrocarburos en el país, representando el 68.9% de la producción total de crudo. A pesar de su importancia para el sector de hidrocarburos, la ubicación estratégica de esta cuenca ha generado inquietudes en relación con posibles impactos ambientales y la necesidad de equilibrar el desarrollo económico con la conservación de los recursos naturales.

El origen 

“Con base en los resultados del proyecto exploratorio APE CPO9 y los pozos de las plataformas Trogon, Lorito Reubicado y Tejón, Ecopetrol S.A identificó la oportunidad de incrementar las reservas del país a partir del desarrollo de una nueva área de producción. De esta forma nace el Campo Guamal”, dice el Estudio de Impacto Ambiental Campo Guamal realizado por Ecopetrol y Antea Group. 

Aunque Ecopetrol afirma que el río Humadea no se encuentra dentro del área donde se llevarían a cabo las actividades de Campo Guamal, fue incluido como parte del área de influencia. 

Sin embargo, mencionó Edgar, en la plataforma Lorito 1 Reubicado de la vereda Montecristo, construida tras la cancelación de las operaciones de Lorito 1 —ubicada a 95 metros del río Humadea sobre un acuífero de 1.032 hectáreas y a escasos 60 metros de la superficie del suelo—, se planea establecer 15 pozos. Mientras tanto, en Trogón y Tejón, ambas localizadas en la vereda Pio XII, se proyectan 20 pozos cada una, según lo socializado por Ecopetrol a las comunidades del área de influencia del proyecto. 

Para llevar a cabo este proyecto, Ecopetrol, en su solicitud de evaluación, busca la concesión de aguas superficiales sobre el río Guamal y el caño Camelias, con un caudal de 10,37 litros por segundo, equivalente a 895,97 metros cúbicos por día (aproximadamente 9000 litros diarios). En cuanto a aguas subterráneas, el requerimiento es de un caudal similar.

Aunque la empresa aclaró que no solicitará permiso de vertimiento sobre agua superficial ni uso del suelo, para la disposición de residuos planea usar alternativas como:

La inyección para recobro: Se usa para extraer el petróleo remanente de los yacimientos a partir de la inyección de distintos tipos de fluidos como agua y gases, cuando la presión no es suficiente para que el hidrocarburo fluya con facilidad.

Disposal: Pozos mediante los cuales se realiza la inyección de las aguas de producción a una formación subterránea profunda, con el fin de servir de canal para disponer las aguas en el acuífero confinado.

Hidrógeno verde: Se consigue mediante un proceso de electrólisis impulsado con energías renovables como la eólica o la solar. La electrólisis consiste en utilizar una corriente eléctrica para descomponer mediante electrodos la molécula del agua en oxígeno e hidrógeno.

Otra alternativa es entregar los residuos a terceros autorizados y entrega de fluidos a otros bloques o campos operados por Ecopetrol. 

Por otro lado, además de la perforación de pozos, Ecopetrol ha solicitado la autorización para construir, adecuar y ampliar vías, así como extender los tres clústeres existentes en Campo Guamal (Lorito 1 Reubicado, Tejón y Trogón) hasta alcanzar un área máxima de seis hectáreas para cada uno. Estas infraestructuras también implicaría impactos ambientales.

Para la extracción de hidrocarburos, Ecopetrol ha solicitado la autorización para utilizar la tecnología de inyección de aire, un proceso de recobro de aceite que implica la generación de calor dentro del yacimiento mediante la quema de una porción de este. Aunque esta práctica se considera invasiva, la investigación de Claudia Lorena Delgadillo y Marta Liliana Trujillo sugiere que puede ser menos perjudicial que la ‘combustión in situ’, una técnica que, según Corpohumadea, -la organización ambiental que ha abanderado la lucha por la defensa del río Humadea durante una década-, sería la realmente utilizada en Campo Guamal. La combustión in situ se utiliza para extraer petróleo pesado o viscoso atrapado en yacimientos subterráneos, y se sospecha que podría haberse utilizado en el Campo Quifa, generando un impacto sísmico significativo y afectando estructuras a gran distancia de las operaciones.

De hecho, la combustión in situ fue utilizada por Ecopetrol y Pacific Rubiales Energy, en el Campo Quifa, del municipio de Puerto Gaitán, Meta, desde el 2011, bautizándose como el ‘Proyecto STAR’, que generó un nido sísmico provocando cientos de temblores en la zona, algunos de ellos con tanto poder destructor que afectó viviendas y edificaciones a 80 kilómetros de distancia de donde se realizaban las operaciones.

Por ello la comunidad tiene su esperanza puesta en la audiencia pública, para proteger la riqueza hídrica de este territorio. Exigen la presencia de la ANLA, el Ministerio de Ambiente, el Ministerio de Minas y Energía, el Ministerio del Interior, la Defensoría del Pueblo, la Gobernación del Meta, los concejos municipales, la Policía y el Ejército, entre otras.

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