Prescindo del término político en este artículo, porque y que deslindar la política de los hechos de corrupción. La Política es ciencia de gobierno con propósitos altruistas, imprescindible en toda sociedad organizada. La corrupción es anormal, ajena al quehacer; distorsionó la política levando su desprestigio al extremo.

La Refinería del Meta, es muestra del bajo mundo de la corrupción; surgida en la perversa imaginación de un gobernador, para apropiarse de recursos del Estado, reúne todo el “iter criminis”, que la propia Fiscalía denominó empresa criminal, es todo el sumario, a espaladas de la política; hábil maldad para desfalcar al Estado; todo planificado, menos el proyecto; los cálculos son premeditados para asegurar la impunidad: contrató de entrada a un abogado de las élites, Néstor Humberto Martínez, allegado al gobierno y a todos los poderes económicos, se compró por anticipado la impunidad.

(Lea aquí: Villavicencio está entre los cuarenta y ocho municipios en Colombia que no han iniciado con el PAE.)

Paso siguiente adquirir un predio, cuya negociación asegurara millones de utilidades a repartir, se obvió el avalúo del Agustín Codazzi, con el pretexto, de que este “instituto podía efectuar el avaluó; paso siguiente un ingeniero inescrupuloso que puso ese predio a valer el 1000 por ciento el costo real; de esa diferencia salen las utilidades; hecho el plante, hay que deslumbrar a una opinión ignorante, silenciar la prensa, ponerla a mover ilusiones, se saca del cubilete mágico un socio estratégico, y en Miami, encontraron el nombre rimbombante en inglés: “Solver Estructural” un vendedor de cigarrillos al menudeo.

Lista la escena, viene la parte económica: recursos del presupuesto, crédito del “Grupo Aval”; fondeado el negocio, a contratar se dijo: estudios de impacto ambiental, en Florencia (no Italia) una fundación experta en derechos humanos, “Fundasam” y primer desembolso, para esa ONG, que ni siquiera se percató de las servidumbres que hacen inviable el predio; había que sumar más a los bolsillos avarientos: una oficina experta en finca raíz, efectuó el estudio para un ferrocarril en los llanos; El ilusionismo siguió en aumento: Complejo petroquímico; unidades “termosolares” paneles fotovoltaicos, tres contratos millonarios a un supuesto ingeniero de Cumaral, experto en venta de accesorios para celulares; faltaba otro contrato más estrambótico sobre el calentamiento de tubos; implantación de tecnologías de kerosén jet y sodas gastadas, selección de tecnologías de calentamiento. Hasta acá más de veinte mil millones de pesos. En el predio no existe un riel de ferrocarril; no hay un solo tubo, ni frio ni caliente, no hay una sola planta de energía solar (fotovoltaica).

Había que seguir el embrujamiento, como los culebreros y los ilusionistas; vinieron las inverosímiles fantasías de inversionistas, bajo el señuelo de la confidencialidad y aparecen los Rusos; luego otros, concebidos en las mentes delirantes de la gobernadora Marcela, ficticios desde luego; el último gerente se creía así mismo sus fantasías diciendo que la dificultad estaba en pasar la refinería por los túneles (faltó este estudio) porque en su bobería creía que las refinerías las venden armadas. Lo cierto es que de este embrujo del bajo mundo entró a formar parte el Contralor General de la República.