En Colombia, poca relevancia se le da al término ‘Transfeminicidio’, que se refiere a la violencia estructural a mujeres trans por su identidad. Parece ser tan intrascendente este crimen en el país, que aún no está establecido como tipo penal. Mientras tanto, la intolerancia sigue cobrando las vidas de estas personas que se atrevieron a florecer en medio de una sociedad que no termina de entender la diversidad y mostrar su verdadero ser. 

Informes del Observatorio Mundial de Personas Trans Asesinadas, señalaron que Colombia se ubica en el puesto número tres de América Latina, como uno de los países donde más se presentan este tipo de crímenes. En 2019, organizaciones independientes reportaron 20 casos de transfeminicidio sin contar los que se reportan como homicidios agravados.

Aunque legalmente el homicidio contra las mujeres trans no está establecido de manera penal, el delito de feminicidio dentro de la Ley 1751 del 2015, contempla como sujeto pasivo a quienes se identifican con el sexo femenino. Según la Red Comunitaria Trans de Colombia, 32 mujeres trans fueron asesinadas durante el 2020. No obstante, solo 23 casos fueron documentados. 

Según la organización, en Colombia, los transfeminicidios están caracterizados por un elevado nivel de sevicia y crueldad, el estado de indefensión de las víctimas y la complicidad social en torno a estas muertes. Los departamentos en los que más se presentaron estos casos fueron Antioquia, con 7 asesinatos; Atlántico, 3 y Valle del Cauca, 3. Cundinamarca, Magdalena y Bolívar registraron 2 cada uno, mientras que Huila, Putumayo, Cesar y Cauca, presentaron 1 respectivamente. La mayoría de los homicidios fueron contra mujeres trans entre los 20 y 25 años, y se usó arma de fuego y arma blanca. 

La intolerancia extremista de estos crímenes se ve reflejada en los ataques que registran sus cuerpos. Johanna Alexandra Pérez, coordinadora de proyectos de la Red Comunitaria Trans, explicó a El Espectador que “en este tipo de violencias los victimarios atacan con frecuencia las partes con las que las trans expresan su identidad”, es decir, explicó ella, los asesinos apuñalan a sus víctimas en los senos o los glúteos, y durante el conflicto armado les quitaban el pene y se los ponían en la boca o en la mano. Una manifestación clara de su odio y sevicia, motivada por la identidad de género. 

Es tal la situación de violencia a la que viven sometidas las mujeres trans en Colombia, que se han arrinconado a tener una esperanza de vida, en promedio, de 35 años. Para el 2021, el paisaje sigue pintando lúgubre, pues en lo que va corrido del año, se han reportado cinco transfeminicidios. 

 

Comunicadora social y periodista, con experiencia en prensa escrita, comunicación institucional y trabajo con comunidades vulnerables desde el enfoque de la participación política, defensa del territorio y comunicación para el cambio social.