-¡Lina! (grito) Le faltó la foto-

Me devolví

-Listo, pero sonría y se la tomo-

Sonríe

-Ay, pero quedé sonriendo y van a pensar que estoy feliz (…) Feliz de que el Gobierno nos vio la cara de bobos- me dice María con tono jocoso.

Ella tiene 28 años, era una campesina cocalera de la vereda La Cabaña, con la llegada del Acuerdo de Paz se acogió al PNIS y erradicó manualmente la hectárea de coca que tenía; me contó que entre ella y los vecinos se demoraron alrededor de una semana larga acabando con el cultivo que les daba para “la palpita”, pues era una de las veredas que más tenía cultivado y su esperanza estaba puesta en este programa de sustitución voluntaria.

Con todos los retrasos que tuvo el programa, el cual debía consignar cada dos meses dos millones de pesos durante seis meses para el sostenimiento de estas familias y que así empezaran a buscar otras formas de subsistencia, María y sus vecinos después de un año lograron recibir los 12 millones. Ella por ejemplo, los invirtió en tres reces, con la esperanza de poner a producir las 10 hectáreas que adquirió en los últimos años.

Sin embargo, después de más de tres años exigiendo el cumplimiento del PNIS, el día que estaban entregando los implementos para crear la huerta casera – que se suponía iba a ser entregada en los primeros meses desde la implementación del programa para garantizar la seguridad alimentaria de las familias- avaluada en 1.800.000 pesos, le notificaron a ella y otras 10 familias de su vereda que habían incumplido los acuerdos, ya que antes habían estado inscritos en un programa de guardabosques y que por ende, fueron retirados.

-El tema es que yo nunca estuve inscrita en ningún programa, y los que sí se inscribieron, recibieron 600mil pesos y cuando era la hora de recibir el proyecto productivo, los retiraron del programa, que porque había coca en la vereda, así ellos no estuvieran sembrando, por culpa de unos pocos no pudieron seguir ¿Y la gente qué hizo? pues seguir cultivando-

-Y a ti que nunca habías estado en el programa qué te dijeron –

-Nada, hasta a Personería fuimos y que ya no había nada que hacer-

María y sus vecinos tienen varios interrogantes que espera sean prontamente resueltos: ¿Por qué si no cumplían los requisitos dejaron que se acogieran a PNIS? ¿Querían engañarlos para que erradicaran? ¿Por qué les dieron parte del beneficio para luego sacarlos sin explicarles qué había sucedido? ¿Si ya los habían sacado del programa por qué continuaron haciéndoles visitas técnicas?

Comunicadora Social y Periodista. Especialista en Políticas Públicas para la Igualdad en América Latina. Fundadora del colectivo y medio de comunicación alternativo El Cuarto Mosquetero. Desde la comunicación trabaja los temas de género, paz y ambiente.