Mientras se encontraba compartiendo con su familia en zona rural de Palermo, fue ultimado con arma de fuego este reconocido líder del proceso de reincorporación de las y los firmantes de la paz en el Huila.

El pasado lunes 4 de julio fue asesinado Ronal Rojas Ramos, excombatiente de las Farc en zona rural del municipio de Palermo mientras se encontraba compartiendo con su familia. Este hombre quien se caracterizó tras la firma del Acuerdo de Paz por su compromiso con la construcción de un país lejos de la guerra, era conocido como Ramiro Durán, recibió varios disparos en el pecho y, aunque lo trasladaron a la clínica Medilaser; hacia las 8:30 p. m. confirmaron su muerte.

Como se ha vuelto el común denominador en el asesinato tanto de líderes sociales como de firmantes de la paz, se desconoce quiénes son los culpables de este lamentable hecho. Por ahora la única información suministrada por las autoridades es que el ataque con arma de fuego provendría de un francotirador.

¿Quién era Ramiro Durán?

Ramiro ingresó a la insurgencia a mediados del año 2000, pues, tras ser un reconocido líder estudiantil durante su bachillerato, se fue a estudiar derecho en Bogotá, pero empezó a ser perseguido al igual que los demás integrantes del movimiento estudiantil de la Universidad Libre y en ese proceso, dos de sus compañeros fueron asesinados, mientras que, quienes tuvieron más facilidades, salieron exiliados del país. Él encontró su refugio y proyecto de vida es las FARC, “Decidimos que una de las maneras de ser coherentes con la causa con la cual nos habíamos comprometido era hacer uso del legítimo derecho a la rebelión”, afirmó a 180 Grados Prensa.

Tras la firma del Acuerdo de Paz y después de haber sido comandante del Bloque Sur de las FARC, fue delegado por la antigua guerrilla a la Comisión de Seguimiento, Impulso y Verificación a la Implementación (CSIVI); participó como dirigente en el Huila del partido Comunes, al cual renunció el 11 de abril del año pasado y tuvo un papel protagónico en los diálogos de La Habana.

Lo sucedido, ha registrado múltiples reacciones de repudio en redes sociales por el asesinato sistemático de las y los firmantes de la paz, pero en este caso de un hombre que creyó en la paz, le dijo adiós a las armas, trabajó durante su vida civil en procesos de reincorporación y formó un hogar, con la esperanza de ver crecer a sus dos hijos, pero a su vez con la certeza, que en un país como Colombia, en cualquier momento podría ser asesinado, y, así fue.

 

Según Indepaz, con Ramiro ya son 22 firmantes de paz quienes han sido asesinados este año y 321 firmantes tras la firma del Acuerdo de Paz. Por otro lado, el pasado fin de semana en la comunidad de Sabaleta, en el municipio de Tumaco, asesinaron a tres indígenas del Resguardo Awá, frente a los ojos de todos, inclusive en presencia de autoridades tradicionales. Allí apagaron la vida de Juan Orlando Moreano, el cual era el actual gobernador suplente del Resguardo Awá Inda Sabaleta de la Unidad Indígena del Pueblo Awá UNIPA y a los guardianes John Faver Nastacuas y Carlos José García.

El pueblo Awá UNIPA, se encuentra consternado y con miedo por la situación presentada y hace un llamado al Gobierno para que garantice el derecho a la vida. “Exigimos respeto por la vida. Exigimos la desactivación de las prácticas de violencia y horror de nuestro territorio ancestral. Exigimos nuestro derecho fundamental a la vida, la paz y el buen vivir. Seguimos en Minga Humanitaria por la Vida y la Dignidad del Pueblo Awá UNIPA”, puntualizaron. Recordemos que, según cifras de Indepaz con lo sucedido en Sabaleta, van 49 masacres en lo que va del 2022.