Desde hace meses, los estudiantes de la Unillanos vienen realizando actos de protesta para poder continuar con sus estudios en medio de la pandemia generada por el covid-19. Ya consiguieron la matrícula ‘cero’, pero su lucha continua, esta vez, para garantizar que todos los alumnos tengan garantías de conectividad para ingresar a las clases. 

La crisis generada por el covid-19 ha generado una cadena de inestabilidad económica en la región, a tal punto, que solo el 40% de los estudiantes, para el mes de junio, habían pagado su matrícula. 

Es por eso que, desde abril de este año a través del Consejo Estudiantil de la Universidad de los Llanos – Unillanos, las y los estudiantes venían solicitando a la administración de la institución, en cabeza del rector Pablo Emilio Cruz Casallas, mejoras en las condiciones académicas y de bienestar, y garantías para que las y los universitarios pudieran iniciar el semestre 2020-02. Sin embargo, a pesar de las cartas extendidas y las constantes reuniones, solo habían recibido respuestas negativas. 

Ante la situación, las y los estudiantes decidieron ejercer medidas de presión, llegando a tomarse pacíficamente las instalaciones de la sede Barcelona, e incluso entrando en huelga de hambre durante varias semanas. 

Protesta en Unillanos

Estudiantes de la Unillanos se tomaron las instalaciones de la sede Barcelona desde el 04 de junio como forma de protesta para exigir garantías que les permitan continuar con sus estudios. Además, algunos manifestantes están en huelga de hambre desde el 22 de junio. #ElCuartoMosquetero

Gepostet von El Cuarto Mosquetero am Montag, 29. Juni 2020

Las exigencias de las y los protestantes eran ampliar las fechas para el pago de la matrícula, subsidiar el 100 por ciento del valor de la matrícula para los estudiantes y garantizar la conectividad y el acceso a equipos tecnológicos para quienes tuvieran dificultades de acceso a la virtualidad, como los universitarios de estrato uno y dos que habitan en zonas rurales del departamento.

Dos de los tres puntos solicitados, tras una larga y persistente lucha por parte de las y los estudiantes, lograron conseguirse. De hecho, en el programa radial, 60 Minutos de El Cuarto Mosquetero, Felipe Cerquera, representante del Consejo Estudiantil de la Unillanos, mencionó que en mayo las y los universitarios enviaron una carta a la Gobernación del Meta, solicitando financiación para las matrículas de las y los unillanistas. 

“Después de enviar esta carta a la Gobernación, empezamos a articular un trabajo, pero hay que tener claro que nosotros como estudiantes, fuimos los que hicimos la gestión (…) De ahí en adelante, la cuestión con la Gobernación iba avanzando, pero la Universidad no quería aportar recursos para financiar las matrículas”, mencionó Cerquera.

Las medidas de presión dieron frutos, pues a inicios de este mes se dio a conocer que el Consejo Superior de la Universidad, aprobó la matrícula ‘cero’ para el 100 por ciento de las y los estudiantes de la Unillanos. Con dicha medida, los 6.135 alumnos pertenecientes a esta universidad pública, no pagarán su matrícula durante este único semestre académico del 2020. No obstante, deberán cancelar una cantidad dependiendo de la sede en la que reciban sus clases.

En la sede San Antonio, ubicada en el Barzal, las y los estudiantes deberán cancelar un monto aproximado de 113.000 mil pesos por el motivo de seguro estudiantil, el transporte de rutas y derechos complementarios.

Para los estudiantes de la sede Barcelona, ubicada en la vereda homónima, el valor a pagar será de cerca de 281.000 mil pesos, para cubrir los gastos ya mencionados. La cantidad a cancelar incrementa por las frecuentes rutas hacia ese sector.

Gracias al beneficio de la matrícula ‘cero’, las y los estudiantes empezaron clases desde el pasado 13 de julio de manera virtual, dada la emergencia sanitaria generada por el coronavirus. 

En entrevista a Periódico del Meta, el rector de la universidad, señaló que la financiación se dio entre el Gobierno Nacional, a través del Ministerio de Educación, que otorgó 796 millones y la Gobernación Departamental que mediante del Fondo Social de Educación Superior aportó alrededor de 310 millones de pesos. Asimismo, la institución ajustó su presupuesto para dejar de percibir cerca de 1.100 millones de pesos. 

Aunque ya las exigencias se han conquistado gracias a la persistencia de las y los estudiantes, la lucha continúa, ya que hay alumnos que no cuentan con recursos para acceder a las clases virtuales, por lo cual exigieron que se amplíen las entregas de sim cards y la prestación de los equipos de la institución bajo algunas condiciones para alumnos en estado de vulnerabilidad. “La universidad lo que planteaba era entregar 800 sim cards a los estudiantes, nosotros siempre planteamos la discusión y era: la universidad no tiene un estudio técnico que soporte un número determinado de sim cards, ¿Por qué deberían ser 800, o 500, o 1000?”, mencionó Felipe a El Cuarto Mosquetero.

Según Cerquera, la universidad tampoco tuvo en cuenta a los estudiantes que tienen acceso a internet pero no un dispositivo para ingresar a las clases, ni tampoco a los que si tienen alguna herramienta tecnológica pero no cuentan con acceso a una red. Además, el plan de la institución, es entregar las sim cards, un mes después de haber iniciado clases. Por el momento, la discusión con respecto a este tema, continuará. 

Por otro lado, el universitario señaló que en redes sociales, la universidad y la Gobernación, se han vanagloriado de los aportes brindados para hacer posible la matrícula ‘cero’, -ayuda que las y los estudiantes reconocen-, pero en sus publicaciones no mencionan las luchas estudiantiles para que hoy, las y los unillanistas, puedan continuar con sus estudios. 

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Comunicadora social y periodista, con experiencia en prensa escrita, comunicación institucional y trabajo con comunidades vulnerables desde el enfoque de la participación política, defensa del territorio y comunicación para el cambio social.