A pesar de ser un municipio pequeño, me costó unos días poder hablar con ella, pero valió la espera. Como de costumbre hacía frío, así que con una gran chaqueta rosa y vestida muy elegante me invitó a seguir. Ella tiene 68 años, pero se ve llena de vitalidad, especialmente cuando recuerda el compromiso y sacrificio que tuvieron que hacer las personas que ayudaron a forjar lo que hoy es El Peñón.

Esta mujer de estatura media, cabello negro corto y una carismática sonrisa, nació en la vereda de Tendidos, del entonces corregimiento de El Peñón, en el municipio de Bolívar- Santander. Siempre tuvo como propósito ser profesional, por ello hizo sus estudios secundarios en Barichara y Betulia; posteriormente cursó sus estudios como docente en la Normal de Bucaramanga y luego, junto con su esposo realizó la licenciatura y especialización en Orientación Educativa en Desarrollo Humano.

La vida le permitió a María Dennys Ariza tejer una fuerte relación con quien es su esposo desde hace 45 años, el padre de sus cuatro hijos –uno falleció-, quien con gran pasión dedicó parte de su vida en ayudar a independizar a El Peñón de Bolívar, un compromiso que juntos compartirían. Del profesor Alirio ya sabemos que además de dedicar su vida a mejorar la educación de este municipio rural, es un líder nato y fue el único fotógrafo de la época.

Ella junto con otras mujeres se encargaron de una parte primordial en la edificación de El Peñón como municipio, en la consecución de recursos. En aquella época existían las reinas pro municipio o comitivas por veredas que adelantaban importantes labores de producción y comercialización de productos -porque todo peñonero se caracterizaba por donar para la causa desde un huevo en adelante -, la profe María Dennys ayudaba a cocinar los alimentos que luego venderían junto con su madre y otras docentes, y con el dinero recaudado, respaldarían las comisiones que estaban yendo a Bucaramanga, para adelantar el proceso de conformación como entidad territorial.

Foto: Iglesia de El Peñón, hace más de 30 años.

“La verdad antes de ser municipio carecíamos de muchas cosas, no contaba uno con alcaldía, pero en verdad cuando éramos corregimiento se miraba como el trabajo de la gente, esa amabilidad y deseo de colaboración” recuerda María Dennys, lo que considera se vio reflejado en la unión que tuvieron para una madrugada tomarse la Alcaldía de Bolívar, para exigir luz, carreteables y acceso a la salud. Reflexiona que entre las muchas situaciones difíciles que se vivían en la época, era tener que ir cada mes a Bolívar a retirar dinero –quienes tenían carro o pagaban transporte tenían más facilidades, sino, tocaba caminar largos trayectos hasta llegar allí-, para que luego les informaran que no había dinero. Pero además, tenían que soportar ser estigmatizados como guerrilleros por parte de la fuerza pública si llegaban a realizar algún favor a uno de los grupos armados, que para la época era prácticamente obligatorio y debían acceder a “colaborar” con la estación de Policía, dándoles elementos de aseo o lo que ellos “requirieran”.

No obstante, además de lidiar con la estigmatización por parte de la fuerza pública, el abandono al que los tenía sometidos la municipalidad de Bolívar, también debían vivir con la incertidumbre de en qué momento iban a llegar los grupos armados a asesinar a quienes eran tildados por algún crimen que en muchas ocasiones ni se dieron por enterados que se les atribuían “en ese entonces se decía, esta noche hay en lista cinco personas, no sabíamos qué personas estábamos en la lista, así que muchos pensaban que de todas formas es mejor dejar la puerta abierta, con eso no llegan a tocar, que entren de una vez a matarnos, eso fue terrible” recuerda la docente.

El importante apoyo de las mujeres cocinando, no solo lo adelantaban cuando hacían los bazares y jornadas de comercialización de empanadas, arepas y todo tipo de alimentos, sino también cuando empezaron a llegar las delegaciones a El Peñón, a evaluar si realmente el corregimiento podría conformarse como municipio. Esta historia es un poco más graciosa y evidencia la astucia y el deseo que tenían las y los habitantes de independizarse de Bolívar.

Cuando la comitiva encabezada por Manuel Moncada, el padre Luis Higuera, Luis Galeano, Luis Güiza, Felix Arevalo, el profe Alirio, Edisson Rivera, entre otros, empezó a lograr avanzar en el proceso de conformación como municipio, El Peñón debía contar con un hotel para recibir a los comisionados para las jornadas de evaluación y entre otras cosas, evidenciar el avance en desarrollo económico y urbano que tenían en el territorio. Por ello, María Dennys junto con su esposo, construyeron en su casa algunas habitaciones para edificar el hotel, pero debían buscar entre los docentes camas prestadas y quien ofreciera servicio de restaurante, por ejemplo, la madre de nuestra protagonista, ayudaba con ahínco en esta labor “A ella le tocaba cocinar todo ese tiempo, le tocaba cocinar para las comisiones para cuando venía la gente y demostrar lo que no éramos”.

El profesor Alirio junto con su esposa Maria Denis.

Pero el conflicto no daba espera, gran parte de los docentes empezaron a irse, tenían miedo de morir en tierras lejanas o habían sido amenazados, por lo que avanzaban y retrocedían en garantizar el derecho a la educación a los niños, niñas y jóvenes peñoneros. Pero con paciencia lograron que la cobertura estudiantil llegara hasta noveno, y tiempo después hasta once. En algún momento pensó en irse con el profe Alirio del municipio, pues les había salido el traslado a ambos para Bucaramanga, sin embargo, decidieron quedarse, ya que la mayoría de docentes foráneos se habían marchado y les correspondía a los docentes del territorio seguir luchando por el derecho a la educación de su comunidad.

Años después le pesaría esta decisión, ya que una noche llegaron a las puertas de su hotel a tratar de terminar la vida de su esposo. Ella siente que fue Dios el que los acompañó, ya que ella siempre solía ir a abrir y atender a las personas que llegaban a las puertas de su hogar. Pero esa noche fue Alirio Vargas quien salió a atender al extraño, y al darse cuenta de la actitud amenazante y del movimiento de su mano para dispararle, él logró medio cerrar la puerta, aunque la bala le impactó prácticamente en la garganta. “le disparó y le entró por acá y le salió cerca de la columna, está vivo de milagro” rememora.

Pero la vida les permitiría seguir disfrutando de su amor y su familia, ya que una atracción que inició cuando cursaban sus estudios en el seminario, posteriormente se transformó en amor al regresar a ejercer como docentes en su municipio. El conflicto marcó sus vidas, pero también el deseo de trabajar por su comunidad. Por ello, la profe María Dennys desea que cada día El Peñón se convierta en un “remanso de Paz donde todo el mundo fuera unido nuevamente”, en donde además haya oportunidades educativas y laborales para que sus habitantes no tengan que emigrar a otros territorios en busca de mejores condiciones de vida.

Comunicadora Social y Periodista, especializada en Políticas Públicas para la Igualdad en América Latina. Fundadora del colectivo y medio de comunicación alternativo El Cuarto Mosquetero. Desde la comunicación trabajo con comunidades de sectores rurales y populares los temas de género, paz y ambiente.