¡Resistencia¡ ¡Resistencia! ¡Resistencia!

El grito que levantó en su voz una generación de hombres y mujeres jóvenes nacidos como sujeto político en los tiempos de la pandemia, la sanitaria y la social producto de la inequidad histórica y la corrupción.

Ese sujeto político que se sublevó en el año 2021 en Colombia, ya venía germinando esa semilla de insatisfacción por las condiciones materiales y la crisis ética y moral en que fueron paridos a este mundo. Criados en barriadas pobres de las ciudades, o en menor proporción, en sectores de pretendidos ingresos medios, los “pelados” y las “peladas” conocen de todas las carencias que el modelo socio económico le imprime a la educación, la salud, el trabajo y la cultura; en suma, a la vida misma. Lo que no conocen es un contrato de trabajo a término fijo o indefinido, mucho menos un semestre universitario totalmente financiado por el Estado. Son condiciones elementales de una democracia que se precia de liberal: asegurar un Estado de Bienestar básico a su población.

En Pereira, Dosquebradas y Santa Rosa de Cabal, el estallido social se hizo sentir, precisamente porque las condiciones en que vive la población son de alta vulnerabilidad y miseria. La respuesta de los gobiernos (con alguna excepción) fue la represión y la violencia.

Pero ese germen de búsqueda que nace con los recién paridos y se alimenta de anhelos, va encontrando su alimento y sustrato en las calles, andenes y potreros de las barriadas populares, está presente desde hace tiempo y se renueva con otras generaciones. Desde el Bronx neoyorkino de los años 70 hasta los parches dosquebradenses en el siglo 21, la juventud busca las juntanzas para compartir la vida, y encuentra en el arte las formas de entenderla y expresarla. El Hip Hop es una de esas expresiones, y que en Dosquebradas, posterior a la insurrección popular del año pasado, dio pie para seguir juntándose, recuperar los parques y espacios urbanos como zonas de encuentro, diálogo y disfrute.

Caminando la ciudad e invitado por un amigo, llegué una noche de marzo al parque del barrio Santa Isabel, en donde se vienen reuniendo cada semana los parceros y parceras en torno al parche Hip Hop, con todos los elementos de esta sub cultura: el rapeo, los beats, las pistas electrónicas, las fusiones con diversos instrumentos y el Break Dance.

Los colectivos comunitarios Prendiendo el Barrio y Luchemos lideran este espacio, en donde se encuentran jóvenes de diversos sitios del municipio, y comparten su gusto por esta expresión cultural, presentan sus producciones y creaciones, expresan sus sentimientos y sus interpretaciones de la realidad que los envuelve.

 

 

Jhony El Rolo, quien es uno de los líderes de estos colectivos, me explica que entre otras intenciones del parche se busca ofrecer un espacio de recreación que ayude también a algunos asistentes a hacer reflexiones sobre la importancia de regular el consumo de diversas sustancias. Esto se logra, porque en el entorno también se recrean niños y niñas con sus padres y familiares. Como otros espacios que nacen de la iniciativa popular, este se desarrolla gracias a la autogestión de los y las participantes, sin que se presente alguna ayuda gubernamental.

La noche avanza entre rapeos, luces, beats, sintetizadores y guitarras; entre bailarines de break dance y los chiflidos y aplausos de los asistentes. El frío se conjura con el ambiente musical y la conversación entre los parches de amigos. El entorno tranquilo iluminado por algunas luces mortecinas, va siendo testigo del final de una nueva jornada cultural y la promesa del próximo encuentro semanal.

Una a una, las personas que participamos de este Hip Hop en el barrio, vamos buscando nuestras casas para dormir y recibir una nueva jornada matutina, otra día de resistencia.

Polarizador para develar intereses que mueven el mundo. Integrante del Congreso de los Pueblos.