Ser gay: herejía. Las mujeres solo están para servir en la casa. Dios creó el mundo en siete días, primero hizo a Adán y luego a Eva. ¡Dios y Patria! Los héroes en Colombia sí existen. Sí a la familia tradicional. ¿Dónde está el orgullo de los heterosexuales? ¡Maestra soy un niño protestante! – No me importa, acá en la escuela solo se enseña catolicismo, es lo que manda el Estado y Jesucristo-. No seas sucia mujer, debes ser de un solo hombre. Esa vieja es una puta, no me puso atención, fijo es una regalada. No eres lesbiana, solo te hace falta un hombre. Usted sí quiere, no se haga la difícil, venga y hacemos algo rico. El chico se coloca shorts cortos, fijo es un marica. Las y los trans son una victoria más del patriarcado…

Soy gay: puedo amar como se me dé la gana. Las mujeres mandan la parada, son gobernantes, artistas, activistas, madres; son libres. ¿Dios? valido en cupón solo para cuando son sus pecados, no los de otros/as. Dios y Patria pero en el partido de fútbol y la guerra. Los héroes sí existen, pero no para violar niñas y mujeres. La familia es un conjunto de personas que crean su círculo íntimo en amor, tradiciones y valores, al carajo el género. Se supone somos un Estado Laico. Yo soy mía, hago con mi cuerpo y sexualidad lo que me venga en gana. No soy una puta, solo no me interesas. Soy lesbiana porque amo a otra mujer, punto. No es no, si me obligas es violación. Las prendas no hacen al género. Lxs trans no son una victoria del patriarcado, le hicieron fue un gol.

El primer párrafo sí es la imposición social y cultural en la que hemos estado por siglos, mujeres, hombres, gays, lesbianas, transgéneros, transexuales, queers, bisexuales, intersexuales y todas las manifestaciones humanas y performativas que hayan.
Hace poco vi un vídeo de un personaje en Villavicencio que no merece nombrarse aquí, no hace falta. Me parecía demasiado cómico cuando decía: “¿Por qué quieren venir a imponernos cosas? Bastante tuvieron con poner la bandera arcoíris en la Alcaldía y la Secretaría Social; pero ¿En el espacio público?, ¿El espacio de todos?”, “Yo acepto, respeto, tengo amigos y personas que han trabajado conmigo y son gays, los quiero, pero…”. El pero, esa gran palabra que maquilla la homofobia y la transfobia. Se me hace patético transcribirlo, sobre todo porque si fuese el espacio de todos y todas, no habría discursos de ese tipo. Si fuese el espacio de todos/as, serían válidas las manifestaciones simbólicas de las comunidades discriminadas y, bajo el respeto y la protección de derechos, se permitirían dichas intervenciones.

Pero como todo en esta ciudad toca con plastilina… Enumeraré y traduciré algunos ítems de La Declaración Universal de los Derechos Humanos (The Universal Declaration of Human Rights) a ver si nos vamos entendiendo de a poquitos. (Ojalá no se vayan de para atrás cuando sepan que hay derechos universales y se defienden).

Artículo 1: Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros. ¿Sorprendidos? Pues así como ustedes libremente hacen sus familias tradicionales, se aman y se adoran; la comunidad LGBT también puede hacerlo. Antes de su orientación sexual, son seres humanos dignos y libres.

Artículo 2: Toda persona tiene todos los derechos y libertades proclamados en esta Declaración, sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición. Los derechos son para todos/as, no solo aquellos que se creen cultos, blancos, heterosexuales y buenos cristianos.

Artículo 19: Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión. Así como ustedes pueden hacer sus vídeos de opiniones homofóbicas en Facebook, de manifestarse desde la palabra y hasta de insultar a los otros/as, las comunidades LGBT pueden pintar y poner su bandera como manifestación política, social y cultural, donde les venga en gana; y sí, hasta en el espacio público, sobre todo teniendo permiso gubernamental.

Artículo 24: Toda persona tiene derecho al descanso, al disfrute del tiempo libre, a una limitación razonable de la duración del trabajo y a vacaciones periódicas pagadas. Sí, hasta la funcionaria pública puede estar el domingo apoyando asociaciones pacíficas, pues no es una esclava del Estado y puede hacer con su tiempo libre lo que quiera.

Artículo 30: Nada en esta Declaración podrá interpretarse en el sentido de que confiere derecho alguno al Estado, a un grupo o a una persona, para emprender y desarrollar actividades o realizar actos tendientes a la supresión de cualquiera de los derechos y libertades proclamados en esta Declaración. Ustedes podrán opinar, decir que les quieren volver gays, pero no tienen el derecho de suprimir, violentar o eliminar las manifestaciones libres de las personas que no siguen su mismo “orden moral”.

Después del repaso sobre Derechos Humanos, según la RAE, el concepto de imponer es:

Imposición: Algo que se le obliga a una persona a cumplir, soportar, aceptar o una exigencia desmedida con que se trata de obligar a alguien.

La acción no tiene nada que ver con que le coloquen un revolver al frente y le obliguen a hacer algo bajo amenaza; implica una coerción social. Tampoco la imposición es que tenga que aceptar ver la bandera de la diversidad en espacios públicos, ya que es un derecho de libre expresión humana; no solo de la esfera privada. Así como las personas no creyentes ven iglesias, figuras eclesiásticas, procesiones y siguen en su vida social, al ver este símbolo de la diversidad debería pasar lo mismo ¿Por qué? Porque es equivalente, hace parte de la misma esfera pública y las diferencias que nos llevan precisamente a la libertad.
El problema de ese discurso (que no es de una sola persona), no es pretender hacer creer que “Nos están imponiendo la identidad de género”; sino que, realmente decodificado, muestra la expresión de odio por las diferencias y los seres humanos. Les jode que no sean sus propias proyecciones. Ese sermón de “yo respeto, yo tengo amigos gays, pero…” solo son detonantes destinados a intimidar e incitar el odio y la violencia; ese del que los territorios están cansados y agotados. Por palabras así es que son asesinadas o encarceladas personas por su orientación sexual. Por expresiones así es que se agreden sexualmente a mujeres para que se curen de la homosexualidad. Por palabras así es que se violan los Derechos.

Que la voz se siga levantando, sigamos expresándonos, mostrándole al mundo que hay otras formas de convivir, de amar, de estar. El mundo se está pudriendo, pero no por querer ser libres y ejercer nuestros derechos, sino por la hostilidad en la que realmente quieren meternos; por no ser parte de la venia goda de las normas socio-culturales.

¡Ah! Y cuando vayan pasando los niños y niñas y pregunten ¿Qué son esos colores? Respóndanle: Son la representación de la vida, la salud, la luz del sol, la naturaleza, la serenidad, el espíritu y, sobre todo, el amor.

 

*Opinión y responsabilidad del autor de la columna, mas no de El Cuarto Mosquetero, medio de comunicación alternativo y popular que se propone servir a las comunidades y movimientos sociales en el Meta y Colombia.

Comunicadora social - periodista y fotógrafa profesional, especializada en fotoreportaje y fotografìa socio-documental. Escribo desde un periodismo reivindicador, que dignifique a la memoria y las personas, sobre todo en temas de desaparición forzada y conflicto.