Entre la abundancia y la escasez de agua en Villavicencio

En el marco del Día Mundial del Agua, reflexionamos sobre lo indispensable que es este recurso hídrico para nuestras vidas, especialmente en Villavicencio.

Esta semana nos quedamos un par de días en la oficina de El Cuarto Mosquetero sin agua. Ni potable ni la del acueducto para los baños y la cocina. Todas estábamos sedientas, deshidratadas, expectantes, ansiosas. Sentía que la lengua me hablaba, me picaba, me pedía desesperada un trago. La garganta seca, el cuerpo descompensado y cansado. “Estoy escupiendo arena”, dijo uno de los compañeros.

Villavicencio es una ciudad ubicada estratégicamente entre los llanos y las cordilleras. Esto la convierte en un territorio rico hidricamente: hay una red de ríos y afluentes que han proporcionado el servicio a los habitantes de esta ciudad por generaciones.

Pero han sido las mismas comunidades las que han autogestionado el agua para sus barrios. La capital del departamento del Meta es la ciudad de Colombia que cuenta con más acueductos comunitarios, 136 en total. A pesar de esta aparente abundancia, la ciudad constantemente enfrenta escasez e inundaciones periódicas.

El 22 de enero de este año, el alcalde de la Ciudad Alexander Baquero expresó que a la Empresa de Agua y Alcantarillado de Villavicencio –EAAV– le falta liquidez y atraviesa un mal momento financiero. Desde El Cuarto Mosquetero informamos que, según la gerente de la empresa Cristina Flórez, la empresa tiene una deuda de 1.900 millones.

Agua en Villavicencio
Fotografía: Camilo Rey

Agua: indispensable para la organización social y para la vida

A lo largo de la historia, el papel del agua en la construcción de ciudades ha sido fundamental. Durante el siglo XIX, Villavicencio comenzó a surgir como un importante centro de comercio y transporte. Los ríos no sólo facilitaron el crecimiento económico y la comunicación con otras regiones del país, impulsando sectores como la agricultura y la ganadería.  

Los seres humanos nos hemos agrupado alrededor del agua desde siempre. Es lo que nos da vida. Por eso no sólo Villavicencio, sino la mayoría de las ciudades están construidas alrededor de los ríos.

Nuestro cuerpo también está compuesto por este líquido vital, entre un 50% y un 65%. La sangre tiene entre un 80% y un 90%. Por eso, cuando en la oficina estábamos sin agua, una compañera expresó “tengo tanta sed que no puedo pensar, no me fluyen las ideas”.

Agua en Villavicencio

Agua: ¿derecho o negocio?

La Convención Americana sobre Derechos Humanos, en su artículo 26, reconoce el derecho de toda persona a un nivel de vida adecuado, que incluye el acceso a servicios básicos, como la alimentación, el agua potable y la vivienda.

Por su parte, La Corte Interamericana de Derechos Humanos –Corte IDH– como órgano judicial autónomo de la Organización de los Estados Americanos -OEA- encargado de interpretar y aplicar la Convención Americana sobre Derechos Humanos, ha emitido jurisprudencia sobre el acceso al agua como un derecho humano fundamental.

En el caso por ejemplo de la Comunidad Indígena Yakye Axa vs. Paraguay en el año 2005, la Corte IDH sentenció que el acceso al agua es esencial para la supervivencia y que el Estado tiene la obligación de garantizarlo.

Adriana Baquero, gestora del agua y presidenta de la Asociación de Acueductos Comunitarios en Red ‘Acer Agua Viva’, explica que en Villavicencio se hace un trabajo de educación ambiental con las comunidades que se agrupan alrededor del recurso hídrico.

“Hacemos jornadas de limpieza, monitoreamos nuestra agua, nos toca enfrentarnos a los daños ambientales que hay por el tema de minería o en otros municipios por la explotación petrolera de hidrocarburos y los megacultivos”, explica la lideresa.

Por esta razón, según Adriana, los acueductos comunitarios no se reconocen como un prestador del servicio público, ya que no tienen lucro como las empresas municipales o empresas privadas.

Lo cierto es que desde hace seis años el agua entró a la bolsa de valores. La crisis climática hace suba su valor comercial. “Esto es lo que rechazamos, porque ya se ve que multinacionales comercializan el agua de un país a otro y quienes se van a ver más afectados y no van a poder acceder son las personas vulnerables y menos favorecidas”.

Cuando el carro que vende los botellones de agua llegó a nuestra oficina, la sensación fue de euforia colectiva. Incluso uno de los compañeros hizo un vídeo en forma de chiste recordando a Jorge Barón con su programa del Show de Las Estrellas gritando “agüita pa’ mi gente”. 

En el Día Mundial del Agua, es crucial reflexionar sobre la importancia vital de este recurso y comprometernos a protegerlo y conservarlo para las generaciones futuras. En Villavicencio, esta conmemoración cobra un significado especial, ya que la ciudad continúa enfrentando desafíos en su búsqueda de acceso equitativo y sostenible. 

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