Mientras su mamá era trasladada desde Villavicencio hasta Bogotá, Jorge Iván Sánchez vivió los peores instantes de su vida. Culpa a la ambulancia que los trasladaba, que según él, no tenía las condiciones óptimas para funcionar. 

Jorge Iván Sánchez Ramírez, personero del municipio de Vista Hermosa, le comentó a El Cuarto Mosquetero los dolores que padeció su madre en un recorrido que se le hizo eterno a bordo de un vehículo perteneciente a la empresa Ambulancias del Llano. Según el denunciante, María Ernestina Ramírez, su progenitora, es beneficiaria del Dispensario Militar del Oriente, el cual se encuentra ubicado en el kilómetro 7 de la vereda Apiay de Villavicencio. 

 

Empieza la pesadumbre

Sobre las 9:00 de la noche del pasado miércoles 2 de junio, la mujer fue ingresada a la citada entidad de salud con diagnóstico de covid-19, tenía problemas respiratorios, por lo que fue admitida en el Hospital Militar de Bogotá. El 4 de junio se suponía que saldrían a las 5:00 p.m. en ambulancia con un médico y un auxiliar de enfermería pero partieron aproximadamente a las 6:00 de la tarde en el vehículo de Ambulancias del Llano con número interno móvil 029, de placas DJI 669, “donde el conductor saliendo venía como a 40 kilómetros por hora aproximada”, afirmó Jorge Iván.

Cuando iban pasando por el municipio de Cáqueza, cuenta el denunciante, el médico le pidió al conductor encender la sirena porque se había acabado el oxígeno que le traían a la paciente. También le solicitó que ingresaran al centro de salud de Chipaque. Una vez allí, el personal les informó que no tenían el gas atmosférico, entonces el galeno solicitó a una ambulancia de Conviandes, la concesión vial Bogotá-Villavicencio que les prestará una pipeta. Mientras tanto, la desesperación corroía a Jorge, pero no podía hacer más que esperar y confiar en que su mamá estaría bien.

Antes de llegar al peaje Boquerón, el vehículo se detuvo y luego de que el médico comentara lo que sucedía al conductor de la ambulancia de Coviandes, a este último le dijeron a través de radio walkie talkie que no podía prestar la pipeta, “que si algo, lo que hacían era llevarla hasta el centro de salud de Cáqueza, donde podía haber oxígeno, porque en la ambulancia en la que veníamos no superaba su velocidad de 40 kilómetros”, relató Jorge. Pero el galeno optó por ir hasta el Hospital Meissen ubicado en la localidad Ciudad Bolívar de Bogotá y el más cercano a la entrada de la ciudad desde Villavicencio, “donde era claro que el conductor no conocía este Hospital y me tocó guiarlo”, recordó.

La ambulancia iba llegando al Hospital Meissen y el panorama parecía mejorar un poco pero, cuando su madre fue bajada de la ambulancia y el personal del centro asistencial se percató de que llevaba el protocolo por covid-19, les dijeron que no la podían recibir, que mejor les prestaban una pipeta de oxígeno. Entonces la subieron nuevamente al vehículo. 

 

Eterna espera

“Pasaron como 30 minutos y no sé si era que no querían prestar la pipeta de oxígeno, pero había mucha demora, a lo cual les dije que si algo yo pagaba el valor de la pipeta, pero ellos a lo último les dieron el oxígeno y salimos para el Hospital Militar”. En esta ocasión, dijo Jorge, el conductor tampoco conocía el camino, por lo que fue necesario guiarlo con GPS. “Casi no sube está ambulancia hasta el área respiratoria del Hospital Militar, traía el vehículo en primera y se devolvía, les tocó poner la doble para subir”.

Pánico en aumento fue lo que vivió Jorge durante esos instantes. Culpa a la empresa Ambulancias del Llano por haber puesto en riesgo la vida de su madre. “Un vehículo en estas condiciones no puede circular y prestar un servicio, no hay excusas”. 

 

Lo que dice la empresa Ambulancias de Llano

El Cuarto Mosquetero se dirigió hasta las oficinas de Ambulancias del Llano en Villavicencio, allí nos atendió Victor Buendía, coordinador de traslado de la empresa. Él explicó que la paciente, dada su condición, requería de un alto consumo de oxígeno, y que al empezar el recorrido, el vehículo llevaba una cantidad mayor del gas atmosférico establecido dentro de la norma. “La bala central tiene dos mil litros, que es el estándar y los chicos llevaban cuatro balas adicionales de un metro, que son las balas portátiles y todas iban llenas”, argumentó. 

Pero, relató Buendía, la usuaria, es decir, la madre de Jorge Iván, aumentó el requerimiento de oxígeno a medida que la altura ascendía en el viaje a Bogotá. “Lo que hizo nuestro médico fue prever esta situación y dio indicaciones al conductor de hacer unas paradas para verificar si podíamos soportar porque el consumo estaba siendo muy alto”, argumentó, dado que, según él, la paciente no iba intubada sino con una máscara con reservorio, la cual, dentro de los sistemas de bajo flujo, es la que más concentración de oxígeno proporciona.

En cuanto a la velocidad que llevaba el vehículo, señaló que de la condición de la vía y los trancones, depende el avance de este. “Yo entiendo la angustia del señor pero cualquier vehículo, por más vehículo de emergencia que sea, no puede de pronto romper las normas de tránsito”, mencionó. El parágrafo del Artículo 64 señala que “en calzadas de tres carriles deberá procurarse despejar, como mínimo, el carril del medio para el paso de estos vehículos. Si tiene más de tres carriles, se despejará el siguiente al del carril más rápido, o por donde lo haya demarcado la autoridad de tránsito mediante la señalización especial. En todo caso se permitirá el paso”.

Pero, en el país son escasas las vías de tres o más carriles, lo que dificulta que particulares den el paso a ambulancias al no tener hacia donde moverse para despejar el camino. “Si yo voy detrás de un camión o una mula en un área en el que no puede avanzar, eso va a hacer que el vehículo lleve una velocidad regulada”. Sin embargo, Jorge Iván aseguró que hubo momentos en los que el vehículo podía avanzar, y de hecho, lo hacía, pero era adelantado por otros automóviles porque seguía a no más de 40 kilómetros por hora.  

En cuanto a la dificultad para transitar por zonas empinadas, el funcionario de la empresa mencionó que el equipo de las ambulancias es pesado, “el solo andamiaje está alrededor de una tonelada”. Y añadió que todas las ambulancias de la empresa están habilitadas y reguladas por la Secretaría de Salud del Meta. Desde El Cuarto Mosquetero intentamos consultar a la Secretaría de Salud del Meta sobre el procedimiento a seguir en estos casos pero no fue posible obtener una respuesta. 

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Por su parte, Jorge Iván, ya presentó la denuncia ante la Superintendencia de Salud. También hizo un llamado al Dispensario Médico del Oriente de Apiay, para que “revisen esta situación y que tomen las acciones pertinentes”; y a la Secretaría de Salud del Meta le exigió que se inicien las investigaciones necesarias a la empresa. Además, en video captó el momento en el que la ambulancia, es sometida a revisión tras el recorrido realizado. 

Comunicadora social y periodista, con experiencia en prensa escrita, comunicación institucional y trabajo con comunidades vulnerables desde el enfoque de la participación política, defensa del territorio y comunicación para el cambio social.