Desde hace muchos años el país viene pidiendo una reforma a la Registraduría Nacional del Estado Civil y creemos que ha llegado el momento de hacerlo, dicen que: “¡Escoba nueva barre mejor!”. Con la llegada del nuevo registrador Alexánder Vega se sienten aires de cambio, o por lo menos así lo ha hecho saber, no en vano abrió discusiones que solo se hacen en época electoral, como la sistematización de los instrumentos de elección, voto electrónico y sistema biométrico, la cual es una vieja deuda de las autoridades electorales con la sociedad colombiana, debido a que los fraudes electorales ya hacen parte del paisaje de la “democracia más fuerte” de América latina.

Los cambios que se necesitan en la Registraduría no son solamente, los que se puedan hacer en el sistema electoral, sino en la modernización de toda una institución que cumple una labor importante. El registro e identificación de cerca de 50 millones de colombianos no es tarea fácil, lo preocupante es que actualmente tenemos un sistema obsoleto, manipulable y con un riguroso control politiquero en las regiones. En tal sentido, la primera tarea del nuevo Registrador será, despolitizar la registraduría en las regiones, la cual está controlada por las diferentes casas y partidos políticos. La segunda y no menos importante, la de garantizar las consultas populares que se realicen en el territorio nacional, en especial las que tienen que ver con temas de minería (últimamente la excusa, es que no hay los recursos suficientes para adelantar el proceso de consulta popular). Y por último adelantar la elección de los consejos municipales y locales de juventud, la cual lleva varios años sin realizarse y que está en mora de actualizar.

La nueva administración también incluye una polémica, para mi gusto, cosmética, debido al nuevo modelo (borrador) que presentó la entidad con relación a la nueva cédula, el cual es el principal documento de identificación; aunque a muchos les parece irrelevante, lo cierto es que actualmente es un documento que muchos delincuentes pueden falsificar fácilmente y así evadir el control de las autoridades, y desde mi punto de vista la próxima cédula, no es para actualizar la foto, sino que debe traer herramientas tecnológicas donde se almacena información (si así el usuario lo requiere) que permita una segura identificación y articular con otras entidades y así evitar cargar tantos documentos, de lo contrario no tendría sentido. El nuevo Registrador debe ampliar las discusiones de la importancia de un documento de identificación con gran capacidad tecnológica y no dejarse caer en la trampa de un debate superficial sobre colores y letras.

Y el que la Registraduría llevara el control total del registro nacional, nos hace pensar también, que es necesario que se discuta la urgente extinción de las notarías, un servicio costoso y privado que debe ser asumido por el Estado. Llegó la hora de tener una entidad moderna, aprovechando que tenemos un registrador joven, que viene de una región apartada del país, conocedor del sistema electoral y que esperamos dirija ese cambio que se lleva esperando por años.

 

*Opinión y responsabilidad del autor de la columna, más no de El Cuarto Mosquetero, medio de comunicación alternativo y popular que se propone servir a las comunidades y movimientos sociales en el Meta y Colombia.

Felipe Ortiz Franco, docente, Abogado conciliador de la Universidad de Pamplona. Especialista en derecho público de la Universidad Externado.