Porque “lo querí”, no es ni mucho menos, un lapsus, como pretenden los defensores a ultranza del presidente Duque, pero lo que resulta siendo en la muestra ostensible de un presidente de poca cultura general, que refrenda, lo que se supone, de su inspiración que apenas si le llega a “Maluma”.

Un lapsus es eso, un lapso de olvido o de confusión de sustantivos o adjetivos, pero la errónea conjugación de un verbo es imperdonable en un jefe de Estado, de quien muchos consideramos que era el menos indicado para dirigir un país en crisis; es de imaginar el tremendo tirón de orejas que le hizo su mentor Uribe, que deberá ruborizarse por decir que “ese era”.

Que lo “querí”, no es cualquier decir, ya es el hazmerreír aquí y allá: la Cadena de restaurantes KFC de Colombia tomó su frase para promover sus platos fuertes; tal vez el presidente Duque resulte mejor como vendedor de “pizza”; la cuenta oficial de Netflix también aprovechó la ignorancia del presidente; el mal castellano del mandatario se hizo tendencia en Twitter y no valieron las bravuconadas de Vicky Dávila en defensa del presidente. Menos mal se burlan de él y no de Colombia, la tierra de Cuervo, Fernando González y García Márquez.

La ridiculez de Duque la mostró cuando pretendió dar cátedra de historia atribuyéndole a los padres de Estados Unidos, la inspiración de la historia de Colombia; cuando se contradice con las vacunas o dándose de presentador de televisión en el programa que más odian los colombianos.

Hablando de la historia de Duque es inimaginable su trayectoria: hijo de exministro, exgobernador de Antioquia y exrector de la Universidad de Antioquia, tenía apellido y recursos para estudiar en universidades de renombre, pero terminó en los pupitres de la Universidad Sergio Arboleda, claustro de Álvaro Gómez Hurtado y que al decir del académico Salomón Kalmanovis, tiene como inspirador y patrón al esclavista del siglo XIX, que aportó ese nombre. De seguro no le alcanzó el coeficiente intelectual para pasar por la Nacional, el Externado, la Javeriana, los Andes o el Rosario.

Ya la Real Academia de la lengua lo dijo: el pretérito correcto es “quise”. No sigan los uribistas defendiendo la ignorancia con el pretexto del lapsus y en un acto de contrición acepten que estamos ante el peor de los presidentes de la historia.