¿Habitar o subsistir? A partir de esta serie fotográfica te contamos sobre las precarias condiciones de vida en el ETCR Jhon Bautista Peña de Anorí, Antioquia.

Espacios como la cocina y los baños son compartidos en el ETCR Jhon Bautista.
Espacios como la cocina y los baños son compartidos en el ETCR Jhon Bautista. Foto: Arley Bertancur y Ever Mercado

El 14 de febrero de 2022 el Gobierno Nacional anunció la compra de 100 hectáreas en el territorio nacional destinadas a la construcción de viviendas para las y los firmantes de paz. Cerca al municipio de Anorí, Antioquia, se concentraron 52 de esas hectáreas, pero tras cinco años y medio de la firma del Acuerdo Paz entre el Gobierno Colombiano y la extinta guerrilla de las FARC, la promesa de hogares dignos para quienes dejaron las armas, se ha reducido a un espacio de 5×5 metros en el que se habita, pero no se vive.

En 2017 se fundó el ETCR Jhon Bautista Peña, ubicado en la vereda La Plancha, perteneciente al municipio de Anorí. Allí, el plan inicial era terminar la infraestructura del lugar en 180 días, pero ya han pasado cinco años y lo que se ve al llegar, está lejos de tener condiciones de habitabilidad dignas.

Más de 70 personas habitan en el ETCR.
Más de 70 personas habitan en el ETCR. Foto: Arley Bertancur y Ever Mercado
Les prometieron acceder a vivienda digna y han transcurrido seis años y siguen viviendo en cubículos habitacionales, pero guardan la esperanza que el gobierno les cumpla. Foto: Arley Bertancur y Ever Mercado.

Los cubículos habitacionales que empezaron como un espacio transitorio, hoy son el hogar de más de 70 personas. Las paredes están hechas en láminas acartonadas sostenidas por vigas de metal, los baños al igual que la cocina son compartidos, los espacios no son fijos y bajo los techos se han tenido que extender plásticos para evitar el agua que se filtra durante la temporada de lluvias. Eso sin contar que, no cuentan con el adecuado acceso a servicios de salud, educación ni conectividad, a excepción de una antena instalada de manera autogestionada y que a duras penas funciona.

“El tema de vivienda es un fracaso (…) el Gobierno viene se toma la foto y sale y se va”, comentó José Luis Naranjo, habitante del ETCR. Y tampoco les es fácil mejorar el estado de las viviendas por cuenta propia, pues, aunque reciben una renta básica que corresponde a un salario mínimo mensual legal vigente, apenas pueden sobrevivir junto a sus familias. Además, el acceso a empleo es escaso y los proyectos productivos que vienen impulsando no han podido despegar.

Las y los firmantes de paz viven en espacios reducidos.
Las y los firmantes de paz viven en espacios reducidos, donde cocina, espacio de lavandería y habitación están en un mismo cubículo. Foto: Arley Bertancur y Ever Mercado

Mientras tanto, las personas firmantes de paz y sus familiares se las ingenian para subsistir y hacer que cuatro paredes, una división y un techo respondan a sus necesidades básicas, situaciones muy alejadas de lo que plantea el Programa para los Asentamientos Humanos de la ONU: “La vivienda adecuada está reconocida como un derecho en los instrumentos internacionales incluidos la Declaración de los Derechos Humanos y el Pacto Internacional de los Derechos Económicos, Sociales y Culturales. La vivienda adecuada debe proveer más que cuatro paredes y un techo. Se deben cumplir una serie de condiciones particulares antes de considerarse como ‘Vivienda adecuada’”.

La vivienda digna, es otro de los desafíos que planteó el CNR. Según la entidad, el Gobierno tiene como reto “garantizar la disponibilidad de recursos para el acceso integral a tierras y vivienda de la población en proceso de reincorporación” y “asegurar el acceso a tierras rurales y la habilitación de suelo urbano para el desarrollo de proyectos de vivienda de la población en proceso de reincorporación organizada en asentamientos colectivos (ETCR, NAR), con vinculación de las comunidades aledañas o de acogida”.

La vivienda digna es uno de los retos que tiene el Gobierno Nacional en términos de implementación del Acuerdo de Paz. Foto: Arley Bertancur y Ever Mercado

Sin embargo, lo que se ve a simple vista refleja que los retos no han sido superados. El Cuarto Mosquetero contactó a la Agencia Nacional de Reincorporación para conocer los proyectos que se han realizado en el ETCR pero no hubo respuesta.

Las paredes están hechas de láminas acartonadas y los plásticos bajo el techo evitan filtraciones del agua cuando llueve. Foto: Arley Bertancur y Ever Mercado
Pese a todo, en los cubículos que son ahora su hogar, han ido dejando la huella de sus sueños y realidades. Foto: Arley Bertancur y Ever Mercado.

Mientras tanto, las familias que habitan el ETCR Jhon Bautista Peña, sueñan con un espacio propio y a la medida de sus aspiraciones y necesidades para vivir con tranquilidad en el campo y con la convicción de aportar a un país en paz. “Esperamos de este gobierno del presidente Gustavo Petro y la vicepresidenta Francia Márquez, se pueda implementar, a lo menos, una parte del Acuerdo, no decimos todo, con tal que sea un 50% sería un avance grandísimo”, señaló Naranjo, quien espera que a los 13.566 hombres y mujeres que dejaron las armas con la esperanza de dar fin a más de 50 años de violencia, se les cumpla lo prometido el 26 de septiembre del 2016 en La Habana.

Las familias del ETCR sueñan con tener viviendas con condiciones habitacionales dignas. Foto: Arley Bertancur y Ever Mercado

 

Fotos: Arley Bertancur y Ever Mercado

Redacción: Shirley Forero Garcés y Ever Mercado.