Recuerdos de episodio violento dado hace treinta y cinco años

En la tarde del pasado viernes 14 de julio en el salón cultural del Banco de la República se cumplió el encuentro Hallazgos y recomendaciones de la Comisión de la Verdad, el camino para la no repetición y la construcción de Paz en la Orinoquia, organizado por el alternativo medio de comunicación El Cuarto Mosquetero.

Mientras el panelista James Barrero intervino comentando sobre hechos relativos al capítulo de la violencia colombiana conocido como “el exterminio de la UP” -fenómeno del cual él es víctima- mi memoria regresó treinta y cinco años al mismo lugar en el que se realizaba el certamen, porque recordé un lamentable hecho de violencia relacionado con el tema que James estaba narrando.

Resulta que al anochecer del viernes 27 de mayo de 1988 el grupo cultural FAFO, del cual yo hacía parte, en dicho recinto inauguraba la exposición fotográfica La Ruta de Rivera por el Llano con motivo del primer centenario de nacimiento del escritor José Eustasio Rivera autor de la novela La vorágine.

Como se recuerda la trama de esa obra literaria se desarrolla en el llano y en la selva colombiana y comienza con la siguiente frase:

“Antes que me hubiera apasionado de mujer alguna jugué mi corazón al azar y me lo ganó la violencia”.

Con nutrida asistencia y un poco antes de dar inicio al acto protocolario del evento alguien llegó con la noticia que a la vuelta del lugar en que nos encontrábamos había ocurrido una balacera con saldo de personas muertas.

A la par que se cumplió el certamen en la sala cultural fueron conociéndose más detalles del hecho violento. Así supimos que en la taberna “Django y Ringo”, localizada en el primer piso del edificio vecino de la plaza de los Libertadores casi al frente de la villavicense iglesia catedral y muy cerca de la gobernación del departamento, era en donde con armas de fuego habían sido asesinados tres militantes del partido Unión Patriótica.

Uno de los masacrados en tan céntrico establecimiento fue el presidente de la Asamblea del Meta Carlos Kovacs Baptiste.

Como antes lo dije, mi ejercicio de memoria sucedió a la par que James Barrero en una tarde de julio anterior expuso su tema en el certamen de El Cuarto Mosquetero. Ese día a Lina Álvarez, moderadora del evento, le pedí la palabra y a la concurrencia le narré mi recuerdo.

Al citado episodio criminal contra seguidores de la UP de hace treinta y cinco años además de enlazarlo con la última parte de la frase inicial de La vorágine le encuentro un poco de coincidencia por el nombre del bar en el que ocurrió es decir “Django y Ringo” título de una película de dos pistoleros así llamados, muy taquilleros en esa época.

Por: Óscar Alfonso Pabón Monroy/Comunicador Social comunitario

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