Colombia gasta billones de pesos en curar enfermedades, pero no en prevenirlas y ¡prevenir genera calidad de vida en la sociedad! Según el Departamento Nacional de Planeación, a los colombianos nos cuesta 18,5 billones de pesos al año tratar enfermedades respiratorias generadas por contaminación atmosférica en el país. Con esa misma plata podríamos prevenir y mejorar el sistema de transporte y crear ciclo-rutas más amplias que no solo mejoran la movilidad, sino que aportan a la salud y al medio ambiente.

En contexto, si hay algo que podemos y debemos cambiar en nuestro país, es la cultura de la alimentación, educar para alimentarnos mejor y dejar de comer las mentiras que nos venden los empaques de alimentos procesados con publicidad engañosa, no podemos invertir gran parte de nuestros impuestos y el servicio médico a tratar enfermedades, cuando lo ideal es prevenir. Hipócrates lo dijo hace 2.400 años y hoy sigue teniendo razón: Que la medicina sea tu alimento y tu alimento sea tu medicina.

Es real que vivimos en el país más biodiverso por kilómetro cuadrado y eso se ve reflejado en la riqueza de todos los productos de abasto que se producen en nuestro territorio. Según la Encuesta Nacional de Situación Nutricional en Colombia – Ensin-, el 85% de la población tiene una dieta basada en la ingesta alta de carbohidratos, es decir, no consumen frutas y verduras en la cantidad necesaria para aportar micronutrientes como vitaminas y minerales, y sólo el otro 15% de los colombianos consumen las 5 porciones de frutas y verduras que necesitamos diariamente.

Mientras un aguacate en Londres cuesta 40.000 pesos, un mango en Tokio 130.000 pesos y una guanábana en New York vale 70.000 pesos, en nuestro país cientos de niños no consumen ni una fruta al día. Lo tenemos todo como país, pero no nos hemos apropiado de esa riqueza porque todo el tiempo hemos estado distraídos con “la tragedia de la abundancia”. Algo tan sencillo como la contemplación por estos días, nos permitiría reflexionar sobre todas las posibilidades que tenemos para comenzar a apoderarnos de esta maravillosa arma.

La pandemia ha hecho que muchos hablen sobre seguridad alimentaria, cuando en realidad debemos ejercer soberanía alimentaria desde el patio de la casa, el balcón, el parque del conjunto, en las zonas verdes de las ciudades. Todos podemos sembrar, con la seguridad de que aquí la vida brota en cualquier parte y eso es todo un privilegio. Además, si algo nos ha dejado claro esta crisis es que lo que realmente importa, es tener salud.
Nadie está exento de contagiarse de Coronavirus, pero sí podemos elegir tener un organismo fuerte y capaz de soportar la enfermedad. Ojalá el gobierno y la medicina de nuestro tiempo tenga en cuenta a Hipócrates, que ante todo basaba su enfoque curativo en el poder de la naturaleza. En estos tiempos y siempre la mejor arma será una adecuada alimentación.

Ingeniera Ambiental. Embajadora Ciudadana Agenda 2030. Voluntaria de la Red Nacional Jóvenes de Ambiente. Miembro e Investigadora del Observatorio Popular de Género.