Dagoberto Cifuentes Delgado es padre de dos menores, Jaime Andrés de 5 años de edad y Andrés David de 2, este último ha pasado por grandes dificultades que con el cuidado incondicional de su familia ha podido superar, pero la lucha para él aún no termina.

David llegó a este mundo con 35 semanas de gestación un 2 de julio del 2019 pesando 1.700 gramos. Al nacer presentó hipoxia perinatal, una agresión al feto debido a la falta de oxígeno general o en diversos órganos. Debido a esta afectación, el recién nacido tuvo que ser reanimado perdiendo así el 80% de sus neuronas. También obtuvo displasia pulmonar, un trastorno que ataca a bebés prematuros.

Por otro lado, su esposa padecía el síndrome de Hellp o también conocido como síndrome de hemólisis, el cual aparece en cada 1 o 2 de 1.000 embarazos, según la organización Top Doctors, y consiste en una elevación de enzimas hepáticas, trombocitopenia. Generalmente se desarrolla antes de la semana 37 del embarazo, pero también puede presentarse poco tiempo después del parto. Esta condición puede volverse mortal rápidamente.

“Le clamaba a Dios que la sacara adelante, que la necesitábamos más que nunca, pero no fue posible ese sueño”, comentó Dagoberto. Su esposa y madre de sus dos hijos falleció durante el posparto y desde entonces, David quedó entre la vida y la muerte.

Fue así que Dagoberto inició una lucha constante por su hijo menor. “Los médicos solo me decían que no iba a sobrevivir, que si lo hacía iba a quedar como un vegetal, que no iba a lograr ver, oír, hablar, caminar, que no iba a lograr absolutamente nada”, recordó.

El diagnóstico actual del pequeño es parálisis cerebral espástica, es decir, que sus músculos están rígidos y que, en consecuencia, se mueve con dificultad. Además, tiene microcefalia en grado 8, este es un defecto congénito en donde el tamaño de la cabeza del bebé es más pequeño de lo esperado en comparación con el tamaño de la cabeza de bebés de la misma edad y sexo. Los menores con microcefalia frecuentemente tienen un cerebro más pequeño que podría no haberse desarrollado adecuadamente.

Sin embargo, hoy en día David puede ver, escuchar, comer por sí mismo y balbucear. “Tiene todas las ganas de salir adelante”. Pero la recuperación del menor ha sido lenta, a su edad, apenas está aprendiendo a moverse y pronunciar “ma”, “pa” o “tete”. Es por eso que Dagoberto anhela ver a su hijo yendo al colegio, jugando con sus amigos y su hermano y que sea un niño completamente independiente.

Y existe la esperanza de que este anhelo se cumpla, pero para eso se necesitan 8.000 dólares, que en pesos colombianos serían entre 33 y 35 millones, con el fin de realizarle al bebé un tratamiento de célula madre o regeneración celular que fortalezca su capacidad motriz y cognitiva. Según Beike Biotechnology, el objetivo de esta terapia es “regenerar las neuronas dañadas mediante el uso de trasplante de células madre. Para ello, las células madre se inyectan en gran cantidad a través de vías intravenosas y punciones lumbares con el fin de orientar mejor las áreas dañadas”.

Con este tratamiento se podría evidenciar una mejoría en la función motora, la coordinación, la visión, retraso mental, la fuerza muscular, espasticidad, epilepsia, deglución, habla, entre otros. Además, junto al tratamiento de células madre, David requiere de unas terapias que no cubren su EPS.

Dada la situación, Dagoberto ha iniciado una campaña para recoger tapas y cartones de huevos con el fin de recolectar el dinero requerido. Con apoyo de Alex Castañeda, quien hace parte de la fundación Tejiendo desde el corazón, se ha logrado que algunas empresas y planteles educativos se unan a esta iniciativa.

También existe la posibilidad de realizar donaciones a través de Nequi al 3023642655, Daviplata al 3208997904 o la cuenta de Ahorro a la Mano de Bancolombia 03208997904.