En época de elecciones Colombia pasa por un fenómeno que muchos podrían considerar paranormal: las y los muertos dejan los confines del más allá para ir a las urnas y dar el visto bueno al candidato político que más poder e influencia tenga. 

O bueno, no es tan así, la resurrección no ocurre, pero los votos de quienes ya fallecieron si aparecen a favor de un determinado postulado. 

En realidad, lo único fuera de lo normal es que números de documento de identidad de personas fallecidas -la mayoría desde hace décadas-, aparezcan habilitados para votar en época de elecciones. Por ejemplo, en 2018, más de 3.230 personas fallecidas asistieron a votar en su gran mayoría en puestos electorales en el Oriente de Cali.

“El problema es que estas personas están fallecidas hace mucho tiempo y siguen apareciendo vivas en el censo electoral. Esto lo que nos indica es que el censo no fue depurado y que habría gente sacando provecho electoral de esta situación”, mencionó en ese momento a El País una fuente judicial. 

Cabe señalar que en su momento, el registrador departamental declaró que tal cifra es elevada. “Eso no es posible porque es más del 1% del censo electoral del Valle; esa cifra podría ser la de todo el país, pero tampoco nos da”.

Dane vs. Registraduría

Para este año el fenómeno parece volver a repetirse. El pasado mes de octubre, la opinión pública se sacudió cuando el registrador nacional Alexander Vega Rocha, afirmó que las cifras del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane), no son confiables, pues según él, las y los colombianos somos más de 55 millones y no 50 como lo asegura esa entidad.

“Las bases de datos del Dane no son confiables frente al registro civil que tiene Colombia y la Registraduría. No es posible que en municipios como en Soacha le pongan menos población a lo que realmente tienen. Los alcaldes deben hacerse valer, cuenten con la Registraduría”, mencionó Vega en su momento. 

Dichas declaraciones fueron motivo de controversia, pues los datos del Dane se utilizan para diseñar las políticas públicas de cada territorio y, con ello, otorgarles recursos de la Nación cuando así lo requieran. Por eso, el registrador les hizo un llamado a los alcaldes para que manifiesten su posición frente al dinero que les llega del Gobierno.

Juan Daniel Oviedo, director del Dane se pronunció al respecto: “Queremos insistir en que el chequeo estadístico del Registro Nacional del Estado Civil por ningún lado nos da 55 millones de habitantes, por lo cual resulta clave que él pueda esclarecer la fuente de ese cálculo”, aseguró.

El funcionario explicó que el registro contaba con unos 60,2 millones de personas al corte del 2018. De estas, cerca de 3,7 millones aparecen como fallecidas, 3,5 millones fueron cancelaciones propias y aproximadamente 3,8 millones son colombianos y colombianas que residen en el extranjero.

El último dato fue extraído de las estimaciones del sistema de Naciones Unidas más el de Migración. De esta manera, se llega a un total de unos 49 millones de personas, muy cerca de la cifra de 48,2 millones que certificó la entidad estadística como población oficial en junio de 2018.

Fue así que para mediados de octubre de este año, la Registraduría y el Dane iniciaron una mesa técnica para la depuración del Censo Demográfico, Registro Civil y el Censo Electoral de cara a las próximas elecciones del Congreso y Presidente de la República en el 2022.

Vega señaló que los diferentes gobernadores y alcaldes del país le han solicitado a ambas entidades mantener la colaboración armónica en la elaboración de la base de datos de los ciudadanos y ciudadanas en todo el país.

“Primero reconocer el trabajo del DANE como también reconocer las bases de datos de la Registraduría. Vamos a darle un informe detallado al país de cuantos colombianos somos y vamos a prestar nuestra colaboración de nuestras bases de datos al DANE como también necesitamos las cifras de ellos para depurar nuestro censo electoral”, señaló el Registrador Nacional.

¿Qué diferencia al Censo Electoral del Censo del DANE?

El censo del Dane es una proyección estadística determinada por muestras tomadas de una población en general que llega a estimados aproximados, teniendo en cuenta que en 2005 el Dane realizó la última recolección de datos.

A diferencia del censo poblacional, el censo electoral se determina por el número de cédulas de ciudadanía expedidas con previa solicitud de personas que cumplen con el requisito de ser mayores de 18 años y que hacen la solicitud ante la Registraduría Nacional del Estado Civil para obtener su documento y poder participar en los certámenes electorales. El censo electoral no es una proyección estadística sino una base de datos.

El tweet de la cuenta del fallecido Carlos Holmes Trujillo

Como si lo sucedido entre la Registraduría y el Dane no fuera suficiente, este 22 de noviembre varios fueron los usuarios y usuarias sorprendidas por el trino publicado desde la cuenta de Twitter del exministro de Defensa Carlos Holmes Trujillo, quien falleció el 26 de enero de este año debido al covid-19.

Se especula que Camilo Trujillo, hijo del fallecido parlamentario, sería quien está manejando esta cuenta, pues desde octubre, en el Twitter de Carlos Holmes se venía viendo retweet de sus opiniones.

Por otro lado, el tweet ha dado vía libre a críticas y bromas por parte de las y los internautas: 

Los documentos de fallecidos habilitados para votar

Lo sucedido con la cuenta del fallecido funcionario Carlos Holmes, alimentó la desconfianza de la ciudadanía, trayendo una vez más a colación la evidencia de números de documento de identidad de personas muertas habilitados para votar en la Registraduría. 

Si desea comprobar si alguno o alguna de sus familiares fallecidas aparece con el número de documento habilitado para votar, acceda a este link: https://www.registraduria.gov.co/consulte-su-puesto-de-votacion.html 

Comunicadora social y periodista, con experiencia en prensa escrita, comunicación institucional y trabajo con comunidades vulnerables desde el enfoque de la participación política, defensa del territorio y comunicación para el cambio social.