El Covid-19, como crisis sanitaria de proporciones mundiales, se ha encargado de sacar a la luz, todos los problemas y deficiencias ya conocidos del sistema capitalista. Siendo una de las falencias más importantes, la muy remarcada desigualdad social que promueve el sistema imperante. Ejemplo de ello, podemos encontrar la precarización de las condiciones de vida de la clase obrera alrededor del mundo, la cual ha sido una de las principales consecuencias de la crisis que vivimos. 

Según el Banco Mundial, los niveles de pobreza para el año 2020 podrían crecer de maneras desproporcionadas debido a la pandemia. Además, hemos evidenciado cómo las tasas de desempleo han crecido en estos últimos meses, debido al impacto económico que conllevo el confinamiento. 

Por otro lado, el Programa Mundial de Alimentos de la ONU (PMA), anunció que el impacto económico de la pandemia puede duplicar el número de personas en situación de hambre aguda; entendiendo por hambre aguda, a todas aquellas personas que no pueden acceder a los alimentos suficientes para sobrevivir. Las proyecciones de dicha entidad, advierten que, para finales del 2020, podrían morir de hambre, aproximadamente 265 millones de personas. Es un panorama en definitiva negativo para las clases menos favorecidas. 

Oligarquía oportunista

En este orden de ideas, se torna pertinente ahondar en un tema que está directamente relacionado a la situación precaria de estas personas que ya hemos mencionado, esto debido a que es realmente indignante ver cómo las oligarquías aprovechan el momento crítico para enriquecerse aún más, sobreponiendo su egoísmo al bienestar de la masa. Lo vimos a nivel nacional, con los desembolsos que hizo el gobierno Duque a los bancos, los cuales muchos fueron patrocinadores de su campaña presidencial, o con la reciente pretensión de brindar ayudas económicas a Avianca. 

Lo vimos también con el día sin IVA, ejercicio mediante el cual el Presidente propició grandes ingresos a almacenes como Alkosto, (uno de los principales patrocinadores de su campaña), representados estos ingresos, en la ingente afluencia de personas en los almacenes de cadena, descuidando de todas las formas posibles, las medidas de prevención, que el mismo mandatario había impulsado. 

En el ámbito internacional, hemos evidenciado también, cómo las oligarquías han aumentado su nivel de riqueza de diferentes formas, y lo veremos con varios ejemplos. El laboratorio francés Sanofi, el cual tiene patentada la famosa hidroxicloroquina (paquinol), aumentó sus ingresos en un 48% en el primer trimestre de este año, representados en 1.683 millones de euros. Beneficio impulsado claramente por el boom mediático que ha dado el presidente Donald Trump, y el presidente Bolsonaro al recomendar dicho medicamento. 

Se sabe, además, que el presidente norteamericano tiene inversiones en dicho laboratorio, y quedaría clara entonces la intención de promover la utilización de un medicamento que no cuenta con un respaldo científico que garantice buenos resultados frente a la padencia de covid-19. 

Por otro lado, Americans for Tax Fairness, y el Programa de Desigualdad del Instituto de Estudios Políticos en Estados Unidos, han publicado una investigación en la cual demuestran cómo los ingresos de los multimillonarios estadounidenses han crecido hasta en $434.000 millones de dólares durante la pandemia. Esto en un país donde más de 40 millones de personas, han tenido que pedir el pago del subsidio por desempleo.

Todo lo anteriormente mencionado, da cuenta de un nuevo agrietamiento del sistema imperante, el cual contiene serios problemas estructurales, que se hacen ya insostenibles; con la particularidad, de que cada resquebrajamiento trae siempre ganancias para la oligarquía y padecimiento para la masa empobrecida. 

Plantearnos la respuesta

Ante la evidente hostilidad del sistema, en contra de las clases menos favorecidas, es menester replantear el modelo de producción actual, con el fin de encontrar un sistema justo e igualitario, el cual sea capaz de brindar condiciones de vida dignas a dichas personas. 

Es necesaria entonces, a mi modo de ver, una reivindicación del socialismo, la cual sea capaz de llevar de la teoría a la praxis los postulados más importantes de los teóricos socialistas que, desde hace más de un centenar de años, observaron la necesidad de un mundo más justo y equitativo. 

Entendiendo al socialismo como un sistema económico y social, el cual pretende la posesión pública de los medios de producción y un control colectivo y planificado de la economía en pro del interés general de la sociedad. Oponiéndose este sistema, al capitalismo, el cual pretende la total desregularización de la economía, ayudando así a crear monopolios privados, los cuales, mediante la acumulación excesiva, promueven la desigualdad social. Así, podemos darnos cuenta que, en realidad, la única ideología que se plantea y que de alguna manera tiene en cuenta los intereses de los oprimidos, es el socialismo. 

Sin embargo, para hablar de reivindicación, claramente de una forma implícita, estamos dando a entender que en el pasado tuvieron que haber errores, errores necesarios para poder hablar ahora de una reivindicación. Y ante esto, tenemos que admitir que los hubo.

Hubo personajes que mancillaron la idea del socialismo y que utilizaron la esperanza de masas ardientes de justicia para enriquecerse a conveniencia propia, imitando lo realizado por aquellos burgueses que tanto criticaban. Utilizaron al pueblo para enclaustrarse en el poder, eliminando a fuego y sangre todos los postulados socialistas; ejemplificando así, aquella frase de Bakunin: “Tomen al revolucionario más grande, pónganlo en el trono de todo Rusia, y al tiempo harán de él un tirano”.

Intentos fallidos

Y es que con el pasar el tiempo, hemos encontrado en algunos casos, una deformación del modelo socialista, el cual ha sido convertido, cruzado o a veces hasta intencionalmente confundido, con el fin de desmeritar la ideología y satanizarla ante la sociedad. 

La Rusia Estalinista, por ejemplo, formó una elite burocrática al mando de Stalin, la cual terminó traicionando la revolución impulsada por Lenin y Trotsky principalmente. En el periodo Estalinista se llevaron a cabo inmensas purgas, la cuales acabaron con opositores y con seguidores del partido por igual, se vivió en un régimen en el cual las libertades habían sido cortadas de raíz, contrariando de todas las formas posibles, lo que los postulados socialistas promulgaban.  

Por este estilo, encontramos la Cuba de Fidel, la cual copió muchas de las actuaciones Estalinistas, y terminó formando un régimen opresor que perseguía de una manera criminal ciertas actuaciones. El homosexualismo, el Trotskismo, y la religión, fueron perseguidos de una forma vehemente dentro de la isla. 

Por esta misma línea rusa y cubana, encontramos la China de Mao-Zedong, la cual instauró un régimen opresor que desconoció la realidad de su gente, y que terminó promoviendo una hambruna que mató a millones de personas. 

También es necesario revisar rápidamente otros modelos que quieren hacer pasar por socialistas, pero que en realidad distan mucho de los postulados. Estos son movimientos que la oligarquía ha intentado disfrazar de socialistas, para achacar dichos fracasos a la ideología. La Venezuela de Chávez y su supuesto socialismo del siglo XXI. La Argentina de los Fernández, el Ecuador de Correa, entre otros. Identificados todos por la existencia de corrupción y despotismo.

El caso de la China actual, es particular, ya que, aunque el partido con el cual Mao-Zedong subió al poder tras la revolución, es el mismo que dirige el país a día de hoy, podríamos decir que China desarrolla un modelo capitalista en su economía. Este modelo capitalista, convive con el régimen socialista el cual es desarrollado sobre todo en la parte social y de convivencia de la población. Por lo cual, no podríamos hablar de socialismo como tal en China.

Un socialismo puro

Estos intentos fallidos, y otras confusiones ideológicas, no representan lo que en realidad son los verdaderos ideales del socialismo, los cuales prometen un cambio social, representado de una mejor forma por la llamada revolución permanente de la que nos habló Trotsky; en la cual, el papel del pueblo se alza por encima de la burocracia política. 

Apoyándonos en la importancia que da Trotsky a la masa, es importante dejar claro que, el papel del pueblo en los ejemplos anteriormente mencionados, debe estar libre de cualquier culpa, y se debe responsabilizar solamente a aquellos personajes oportunistas, que utilizaron las esperanzas de muchas personas para llevar a cabo de una manera cínica, toda su megalomanía. 

Es necesario, volver a aquel socialismo que exalta la importancia de los valores de la democracia, la libertad y la igualdad. Es necesario seguir trabajando por los intereses de los menos favorecidos, es necesario seguir trabajando por la abolición de las brechas sociales, es necesario volver a sentir esa utopía comunista, como algo palpable, a la cual podemos acceder mediante la necesaria revolución proletaria y entendiendo siempre que el socialismo es el puente para aquella sociedad pura. Esta, será la única forma, mediante la cual podremos deshacernos de aquella oligarquía opresora.   

Estudiante de octavo semestre de Negocios Internacionales de la Universidad Santo Tomas sede Villavicencio, con énfasis en relaciones internacionales.