Con la nueva administración municipal de Villavicencio y las banderas que enarbolan constantemente –el enfoque de participación social y la promoción del debate de cara a la ciudadanía– es extraño ver cómo después de ocho meses, estas premisas se posicionan como enunciados grandilocuentes, ya que, múltiples discusiones estructurales de ciudad, se dan a puerta cerrada, sin una concepción metodológica clara o mintiéndole a la ciudadanía.

Por ejemplo, el Plan Especial de Manejo y Protección del Centro Histórico (PEMP), instrumento que debió quedar adoptado desde la administración anterior –ya que así lo dispuso el Acuerdo 287 de 2015 y su plan de ejecución– hasta el 5 de diciembre de 2019, cuando se realizó una escueta presentación de sus cuatro fases, se evidenció el desconocimiento que tuvo el gobierno de Wilmar Barbosa con el patrimonio de la ciudad, ya que no pudo argumentar un avance sustancial.

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Con la inoperancia del gobierno anterior, la responsabilidad pasó a ser de la actual administración, a la que el 12 de febrero de 2020 (Anexo 1), se le solicitó el PEMP, o en dado caso de que la formulación no hubiese finalizado, un informe con el soporte normativo y conceptual para el incumplimiento en la ejecución de esta actividad. La respuesta por parte de Corcumvi el 21 de febrero expuso que para finalizar la formulación e implementación del PEMP “resta la presentación ante el Concejo Municipal para su aprobación”, trámite que ya estaban adelantando, además resaltaron que los estudios técnicos se realizaron en los cuatro años de la administración pasada y que se concluyeron en diciembre de 2019 (Anexo 2).

Pese a la aclaración de Corcumvi, el 9 de julio en una publicación de la Secretaría de Control Físico, se dio a conocer la instalación de la mesa de trabajo para la formulación del PEMP, es decir, estaban instalando una mesa para la formulación de un instrumento que cinco meses antes argumentaban que sólo era necesario que se aprobara en el Concejo Municipal, ya que los estudios habían culminado el año anterior.

Ante la dubitativa, se le solicitó nuevamente a Corcumvi copia del PEMP, en la respuesta del 29 de julio de 2020 la argumentación cambió (Anexo 3): “nos permitimos informar que el proceso de estructuración del proyecto se encuentra en estudio y análisis para dar paso al proceso de conformación del mismo, el cual ha sido fijado por la administración actual como meta establecida en el Plan de Desarrollo Municipal, en razón a que durante el proceso de empalme no se encontró formulación o documento oficial de creación del mismo”. De febrero a julio Corcumvi modificó sus argumentos, ahora, ya no se encontraban finalizados los estudios técnicos, como lo habían soportado en su respuesta oficial.

Así como el PEMP, son múltiples los procesos en los que se le responde a la ciudadanía con mentiras o tangencialmente, de hecho, a la solicitud del plan de trabajo, cronograma, línea normativa y medidas para la promoción y apertura de la participación ciudadana en la creación del mecanismo de ciudad – región, la respuesta no se ha dado por parte de la Alcaldía, pese a que ya finalizó el tiempo legal para contestar, sin embargo, se conocen las diversas reuniones con mandatarios circunvecinos en el marco de la asociación de municipios. Asimismo, con las revisiones del Plan de Ordenamiento Territorial (POT), –ya transcurridos ocho meses– no se avizora el avance en el proceso, no obstante, la exsecretaria de planeación afirmó en febrero de este año que tanto la revisión ordinaria, como la excepcional, se realizarían en los primeros dos años de mandato. La incoherencia y el desdén por el debate de cara a la ciudadanía –por lo menos en estos temas– es hasta hoy el derrotero de la Alcaldía Municipal.

(Villavicencio, Colombia, 1995) Estudiante de arquitectura y editor de revista de arquitectura y poesía Cúpula.