Un día como hoy, 13 de agosto del año 1999 fallece el periodista, locutor, actor y reconocido humorista satírico colombiano, Jaime Garzón; uno de los personajes y figuras públicas que más impacto logró durante los años noventa en Colombia por su irreverencia, personalidad, y sobre todo por su conciencia social, la cual lo llevó a tomar la decisión de luchar por diversas causas del país, tal y como el mismo lo decía: “yo soy aburridísimo: creo en la vida, creo en los demás, creo que este cuento hay que lucharlo por la gente, creo en un país en paz, creo en la democracia, creo que lo que pasa es que estamos en malas manos, creo que esto tiene salvación”.

Jaime Hernando Garzón Forero, nació un 24 de octubre de 1960. Estudió en dos de las universidades más importantes de Colombia; derecho en la Universidad Nacional y ciencias políticas en la Pontificia Universidad Javeriana, carreras que a pesar de que no logró terminar, no fueron sinónimo de fracaso en su vida, ya que se desempeñó en varios oficios como abogado y pedagogo. Sin embargo, lo que realmente lo motivaba era la televisión, la actuación y el periodismo basado en la verdad.

Jaime tuvo una influencia política muy importante en aquella época, gracias al uso del sarcasmo y del humor para contar verdades y realidades de grandes figuras políticas del país, se convirtió en uno de los periodistas y humoristas más famosos en la historia de nuestro territorio, lo que le permitió ganarse el corazón de las y los colombianos. Él decía: “lo que yo estoy haciendo es…una práctica conceptual que es decir la verdad, las cosas hay que llamarlas por la verdad, en este país no llamamos las cosas de verdad ¡nunca! Ni en política, ni en la vida real”. Pero, así como pudo rodearse de muchos amigos, Garzón también ganó muchos enemigos, a quienes claramente no les beneficiaban las ideas, las críticas ni su búsqueda de paz, por la que este personaje luchaba incansablemente.

A su inigualable trabajo en televisión y radio se le añade su papel en cargos públicos y como negociador de paz. En 1998 fue nombrado alcalde menor de Sumapaz, localidad 20 del Distrito Capital de Bogotá durante la administración del alcalde mayor Andrés Pastrana Arango (1988 – 1990) y el gobierno presidencial de César Gaviria Trujillo (1990 – 1994). Su trayectoria y cercanía a notables personalidades lo pusieron en un punto relevante de los procesos de paz, ya que actuó como mediador entre el gobierno y las FARC para la liberación de civiles secuestrados y participó en una Comisión de Paz para los diálogos con el ELN. Así, poco a poco, Garzón fue consolidando su imagen como un estratega que buscaba la paz y un humorista crítico ante la realidad política colombiana.

Sin embargo, Garzón comenzó a ser víctima de fuertes amenazas, las cuales comunicó de diferentes modos a la opinión pública; pues sus últimos días vivió un recorrido lleno de angustia; el fin de semana del 7 y 8 de agosto de 1999, el periodista estuvo en el municipio de Mariquita. En esa semana tenía la intención de hacer contacto con Carlos Castaño en Antioquia para tratar procesos de paz y la de detener la orden de su ejecución. Posteriormente, el martes 10 de agosto visitó a Ángel Gaitán Mahecha, otro jefe paramilitar y a Jhon Jairo Velásquez Vásquez, jefe de sicarios del extinto Cartel de Medellín en la Cárcel Modelo de Bogotá, ambos le pudieron concertar una cita con Castaño que debía darse el 14 de agosto en Córdoba. Ya para el miércoles 11 de agosto, Garzón le confesó a una maquilladora: “Me van a matar, hasta mañana tengo plazo de vida”.

Finalmente, el 13 de agosto su recorrido terminó, siendo asesinado por dos sicarios cerca de los estudios de Radionet en donde trabajaba. La muerte de Jaime Garzón se considera, junto con los sucesos ocurridos durante la toma y retoma del Palacio de Justicia en Bogotá y la muerte de Luis Carlos Galán, como uno de los hechos con más impunidad en la historia nuestro país, ya que, durante el proceso judicial, la defensa argumentó que hubo desviaciones a la investigación por parte del Departamento Administrativo de Seguridad DAS, dirigido por el gobierno colombiano, en extraña cercanía con importantes políticos e instituciones como las fuerzas militares. Todo esto ha dejado en evidencia las afirmaciones de Garzón: “Los paramilitares son la clara demostración de que entre el Estado tradicional y la delincuencia hay un silencioso pacto”.

En el 2016 el Consejo de Estado declaró a la Nación responsable también por el crimen de lesa humanidad en el caso de Jaime Garzón, pues el asesinato cometido por Carlos Castaño Gil tuvo la colaboración de las fuerzas militares. Sin embargo, siguen siendo pocas las condenas relacionadas a este caso, por ejemplo, el exsubdirector del desaparecido Departamento Administrativo de Seguridad (DAS), José Miguel Narváez, tiene una condena de 26 años de prisión por el asesinato del humorista. Otro persona presa -pero sin sentencia- en el caso de Garzón, es el coronel (r) Jorge Eliécer Plazas Acevedo quien además está vinculado al asesinato de otros líderes sociales y por su presunta participación en la masacre de Mapiripán; pero faltan más personas por pagar este crimen para que reamente se pueda decir que hubo justicia en el asesinato de Jaime Garzón que 23 años después sigue doliéndole al pueblo colombiano.

Garzón vive

Garzón dejó un gran legado; en especial a las y los jóvenes como actores de cambio y constructores de paz. Su invitación no solo era para hacer una sociedad más crítica, también hizo un llamado a la juventud colombiana a emprender acciones por el futuro del país, en sus palabras “hay que ponerse en la onda de transformación”, dejar a un lado la excusa de que faltan líderes en el país. Él invitó a no esperar a tomar acciones a futuro y ser de los que hoy asumen la dirección de Colombia.

El 13 de agosto es una fecha que queda para la historia, para recordar a una persona a la que le fue apagada su vida tratando de cambiar a este país. Al día siguiente de su asesinato, su cuerpo fue acompañado por 300.00 mil personas en la Plaza de Bolívar en Bogotá. A pesar del tiempo, su figura sigue preservada en forma de las esculturas del humorista portando la bandera de Colombia y de Heriberto su personaje más icónico. Piezas que se encuentran hasta la fecha en la ciudad de Bogotá. Gracias a su entrega, su valentía y a la resiliencia de Jaime Garzón por la paz y la justicia, el 13 de agosto de cada año se celebra el Día del Humorista en Colombia.

Vivo cada día en función de cumplir mis sueños y metas. Soy muy apasionada de la vida, de esos pequeños detalles que juntos conforman un mundo expresando esa pasión a través de la danza, la escritura y la oralidad.