Los constantes viajes, exámenes y tratamientos médicos tienen en una compleja situación económica a sus padres, por lo que decidieron acudir a la solidaridad de las personas para seguir luchando por su hijo. 

Martin Vargas Coronado, nació en la ciudad de Barranquilla, capital del Atlántico, hace siete años. Su vida transcurría feliz y tranquila hasta junio de este año, cuando con frecuencia, le decía a su madre, Gina Coronado, que sentía un persistente dolor en el estómago, donde se le descubrió una misteriosa ‘masita’, por lo que de inmediato se pidió cita con pediatría. 

Tras los estudios pertinentes, se descubrió el 30 de junio del 2021 que el menor padecía hepatosblatoma (cáncer de hígado), un tumor hepático maligno que afecta habitualmente a niños y niñas, y que se origina mayoritariamente en un hígado que, por lo demás, está sano, según la base de datos europea sobre enfermedades raras y medicamentos huérfanos Orphanet. Cabe resaltar que el hígado es el órgano de mayor tamaño dentro de la anatomía humana y ayuda al organismo a digerir los alimentos, almacena energía y elimina toxinas.

Tan pronto se conoció el diagnóstico de Martín, fue trasladado a la Clínica del Caribe en Barranquilla, pero allá no tenían el equipo pertinente para realizar la quimioterapia, así que fue posteriormente llevado a la Clínica del Norte en esa misma ciudad, donde se le practicaron cuatro ciclos de quimioterapias, “pero ninguna hizo efecto, al contrario, el tumor iba creciendo más”, le contó Marco Vargas, padre del niño a El Cuarto Mosquetero.  

Ante la situación, sus padres decidieron llevar a Martín al Hospital Pablo Tobón Uribe, con la esperanza de que allí el panorama pintaría mejor pero tras realizar los estudios pertinentes -y además dolorosos-, les dijeron que la única solución era un trasplante cadavérico, pues el menor tenía el hígado arruinado.

Sin embargo, esta opción requería de una tortuosa espera de meses o quizá años, tiempo que el menor no tiene, por ende, los médicos sugirieron trasladarlo a Cali, donde nuevamente fue sometido a los lacerantes estudios y les afirmaron que “no había nada que hacer”, por lo que fue dado de alta con cuidados paliativos. 

El niño ha ido perdiendo su cabello, por lo que hubo que rapar su cabeza; también ha bajado considerablemente de peso y tiene dificultades para ingerir alimentos debido a su hígado. Además tuvo que interrumpir su rutina académica. Pero pese a que ha pasado por cambios drásticos en su estado de salud y su cotidianidad, se mantiene feliz y su familia procura, en la medida de lo posible, apaciguar sus pesares, pues “cuando tiene un hijo, es un amor indescriptible. Dios nos ha dado mucha fuerza, creemos mucho en él”, afirmó el padre de Martín. 

La situación tampoco para los padres del menor, que también tienen una pequeña de dos años de edad, tampoco ha sido fácil, pues los viajes, exámenes y tratamientos médicos les significó una lista de gastos que no tenían presupuestados y aunque han recibido un apoyo incondicional por parte de familiares y amigos, su situación económica se ha tornado compleja. 

Pero, pese a las dificultades por las que han pasado en estos últimos meses, sus padres no se rindieron, pues “es imposible que uno a su propio lo deje así como a la deriva”, mencionó Vargas. Así que decidieron buscar por su propia cuenta en Internet y encontraron el St. Jude Children’s Research Hospital, una institución médica que se enfoca en la investigación y el tratamiento del cáncer infantil y otras enfermedades terminales a nivel mundial. Esta entidad ubicada en Estados Unidos fue el siguiente destino de Martín y su familia.

Por el momento, el menor se encuentra internado en el hospital para niños Arnold Palmer en Orlando, Florida, donde esperan hallar mejores opciones para luchar contra el cáncer que padece el niño, pero además, aprovecharán para ir a Disney, el famoso parque temático de las caricaturas de Disney, pues el menor había manifestado que visitar ese lugar era su sueño. 

Este viaje representa una carrera contra reloj de la que esperan salir exitosos, pero para lograrlo necesitan de la solidaridad de las personas que puedan ayudar, desde sus posibilidades, a Martín, pues los recursos con los que ahora cuentan sus padres para seguir luchando por la salud de su hijo son limitados. Si deseas aportar tu granito de arena a esta causa puedes consignar a la cuenta de ahorros de Bancolombia #91200856185 a nombre de Silvia Ramos Rangel con cédula de ciudadanía 1.003.308.796.

También puedes donar aquí: https://gofund.me/45941d8d 

“A las personas que puedan ayudarnos, les estaré agradecido toda la vida. Buscamos un milagro para el niño, vamos a lucharla, la medicina es costosa y no tenemos familia allá, pero tenemos fe en que todo va a salir bien”, concluyó Vargas.

Comunicadora social y periodista, con experiencia en prensa escrita, comunicación institucional y trabajo con comunidades vulnerables desde el enfoque de la participación política, defensa del territorio y comunicación para el cambio social.