Durante cada año, el 25 de julio, se conmemora a las mujeres afrodescendientes y su lucha por la reivindicación de sus derechos.

Un 25 de julio de 1992, en República Dominicana se reunieron cerca de 400 mujeres negras provenientes de 32 países de Latinoamérica y el Caribe para darle visibilidad a sus luchas y resistencias e implementar estrategias de influencia política para frenar el racismo desde una perspectiva de género. 

A raíz de este encuentro surgió la Red de Mujeres Afrolatinoamericanas, Afrocaribeñas y de la Diáspora, la cual funge como un espacio de reflexión y compromiso para trabajar por los derechos de las mujeres negras.

La Primera Cumbre de Mujeres Líderes Afrodescendiente de las Américas se llevó a cabo en Managua, Nicaragua, del 26 al 29 de junio 2015, con apoyo de ONU Mujeres. El evento fue organizado por la Asociación Red de Mujeres Afrolatinoamericanas, Afrocaribeñas y de la Diáspora y contó con la participación de más de 270 mujeres lideresas de 22 países.

Como resultado de este encuentro, las participantes aprobaron dos herramientas importantes en apoyo a la labor estratégica y la promoción de las mujeres afrodescendientes para el Decenio Internacional para los Afrodescendientes. 

Una de estas herramientas fue la “Declaración y Plataforma Política” que incluye 17 ejes temáticos con 71 reclamaciones que ayuden a orientar las acciones del Estado en línea con las prioridades y demandas de las mujeres afro-descendientes de la región. Dentro de los 17 temas prioritarios se encuentra la necesidad de contar con datos y estadísticas desagregados por etnia y género, la salud integral, sexual y reproductiva, la educación, el derecho de las mujeres a vivir libres de violencia, la no discriminación, la participación pública y política de la mujer, la erradicación de la discriminación en los medios de comunicación y los niños afrodescendientes y jóvenes. 

La otra fue la implementación de un instrumento de monitoreo diseñado para guiar y monitorear los logros en los diferentes países durante el Decenio Internacional, con el fin de que se pueda evaluar el avance en su consecución.

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En Colombia, durante varios gobiernos se han creado iniciativas que buscan reivindicar el papel de la población afro y generar de manera equitativa el acceso a educación, a servicios públicos y a empleo, pero existen aún muchas falencias frente a la garantía de estos derechos. Para las mujeres, la situación es aún más compleja, dadas las dinámicas heteronormativas que siguen primando en el país. 

Aún así, se han visto avances significativos frente a los derechos de la población: “Eliminación de todas las Formas de Discriminación Racial”, “Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales”, “Convenio 169 de la OIT” y “Convención de la UNESCO sobre Discriminación y Educación” que por su carácter internacional deberían ser tenidos en cuenta para que todas las instituciones del país, implementen acciones positivas en sus diferentes directrices.

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Asimismo, las mujeres afro enfrentando todas estas dificultades socioeconómicas, se han ido abriendo paso en diferentes espacios de la sociedad reconociéndose y dándose a conocer. Eveling Olivares, quien hace parte de la Asociación Amiga de Mujeres Negras Raizales y Palenqueras del Meta – AAMEMN, le dijo a El Cuarto Mosquetero que “Algunas  mujeres Afrolatinas, a través de manifestaciones  como el baile, el canto, el emprendimiento con la fabricación o comercialización de productos cosméticos para la raza negra, variada gastronomía, industrialización  de sus saberes medicinales ancestrales, tejidos y bordados han ido logrando visibilizarse.”

Y añadió “Ser una mujer negra en Colombia, está ligado al auto reconocimiento, amor propio, formación como mecanismo de construcción de méritos, metas claras. La apertura de las puertas es recíproca a la manera de tocarlas. Cada luz brilla tan alto como se lo permita, cada una establece como proyectarse y permitir ser vista.”

Eveling concluyó recordando que en Colombia, tanto los derechos de las mujeres negras, como los de la mujer en general, en muchos enfoques se redactan muy bien haciendo que luzcan en el papel, pero en la práctica y en la realidad, “no son más que hermosos textos escritos.”

Es indispensable recalcar que las mujeres afrodescendientes hacen parte del legado histórico del país, representan una fracción de la diversidad étnica y cultural colombiana y día a día aportan para construir una nación con justicia social y ambiental, y con una vida libre de violencias.

Comunicadora social y periodista, con experiencia en prensa escrita, comunicación institucional y trabajo con comunidades vulnerables desde el enfoque de la participación política, defensa del territorio y comunicación para el cambio social.