Derechos menstruales y la ley de endometriosis

Derechos menstruales

En Colombia, aproximadamente 33,6% de la población se encuentra en el rango de edad para menstruar, incluyendo niñas, mujeres, y personas no binarias, según proyecciones del Censo Nacional de Población y Vivienda -CNPV-, 2018; una cifra determinante para el reconocimiento de la salud menstrual en el país.

La menstruación más allá de una cuestión de higiene es un asunto de salud y derechos humanos. Los cambios hormonales y físicos que se experimentan durante el periodo pueden incluir síntomas como dolores intensos, irregularidades en el ciclo, sangrado abundante o deficiencias de hierro, algunos de éstos, relacionados a patologías, por lo que es indispensable contar con acceso a atención médica que garantice la identificación, prevención y/o tratamiento, según sea el caso.

Es por eso, que entre los avances por el reconocimiento de los derechos menstruales, cobra importancia la ley 2338 de 2023, ley que busca establecer los “lineamientos para la política pública en prevención, diagnóstico temprano y tratamiento integral de la endometriosis”, enfermedad ginecológica y sistémica de origen multifactorial, que afecta a personas durante su ciclo menstrual, provocando cólicos intensos, vómitos, hemorragias, dolor intestinal, dolor en la espalda baja y durante o después de tener relaciones sexuales, así como también puede causar infertilidad.

En este sentido, la ley de endometriosis busca erradicar los estigmas y discriminación que radican en torno a síntomas que social y culturalmente se han normalizado, pero que arriesgan la salud y bienestar de quien padece la enfermedad, por lo que la ley reglamenta la generación de espacios de divulgación, capacitación a personal médico sobre la endometriosis, una ruta de diagnóstico y atención, una base de datos de pacientes y campañas educativas que sensibilicen a la ciudadanía en general. A su vez, se brindan medidas de protección laboral, educativa y social para personas diagnosticadas, ya que el reconocer a la endometriosis como una “enfermedad crónica progresiva y debilitante”, permite tanto incapacidades médicas como la flexibilidad durante jornadas laborales.

Al día de hoy, más de 3,5 millones de personas han sido diagnosticadas con endometriosis en Colombia, reforzando la necesidad de implementar la política pública y ejecutar acciones para el mejoramiento y cumplimiento de derechos con un enfoque diferencial en el país. En el marco del día mundial de la endometriosis, se busca generar conciencia por medio de pedagogía menstrual, un tratamiento integral acorde a las necesidades del paciente, no más discriminación, ni barreras para acceder a una vida digna.

Brechas durante la menstruación

Adicionalmente, la menstruación puede traer consigo un impacto en el bienestar económico, emocional y social de las niñas, mujeres, y personas menstruantes, debido a la ausencia de productos higiénicos adecuados, malestar o temor sobre tabúes y discriminación que puedan recibir en sus lugares de trabajo o estudio.

De acuerdo con UNICEF Colombia, en la zona rural del pacífico, los cólicos menstruales son la principal razón de ausentismo escolar entre las adolescentes. Además, las adolescentes aseguran que durante la menstruación disminuye su concentración, y que prefieren no pasar al tablero, por incomodidad o temor a que exista algún manchado, de manera que su participación en actividades diarias se ve obstaculizada y restringe las posibilidades de integrar espacios públicos.

Lo mismo sucede con los resultados del informe del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) sobre Menstruación en Colombia, en el cual, el 86% de las personas encuestadas afirmaron que la interrupción a sus actividades diarias durante su periodo menstrual se debió a síntomas físicos asociados como dolor de estómago, espalda, cabeza o malestar general.

Entre las ciudades que mayormente reportaron una pausa en sus actividades usuales laborales, de estudio o tareas del hogar, se encuentran Armenia, Villavicencio, Cúcuta, e Ibagué. También, cabe mencionar la importancia de asumir desde una perspectiva interseccional los factores que inciden durante la menstruación, puesto que el porcentaje de mujeres que suspenden sus actividades diarias disminuye en la medida que cuentan un nivel educativo más avanzado, ingresos propios y/o pertenecen a una clase social más alta.

Por lo tanto, es necesario adecuar acciones y la sinergia entre distintos sectores que contribuyan a cerrar las brechas de desigualdad que atraviesan el género, la etnia, el territorio y clase, de forma que se garantice el cumplimiento de derechos y desarrollo íntegro de quienes menstrúan, así como abrir el diálogo a temas relacionados como la licencia menstrual y ejecutar acciones ante las condiciones económicas que afectan a las comunidades más vulnerables en el país.

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