Desde hace 17 años, el servicio de motocarro se ha vuelto esencial entre las y los habitantes de la zona. Sin embargo, tanto conductores como usuarios podrían verse afectados/as por los operativos, que desde hace unos días, se están realizando por parte de la Secretaría de Tránsito Municipal. 

El Artículo 3 del Decreto 4125 de 2008, expedido por la Presidencia de la República, dice que en los municipios con población inferior a 50.000 habitantes, el servicio público de transporte mixto veredal podrá prestarse en motocarros a través de empresas o cooperativas legalmente constituidas y habilitadas en el municipio correspondiente que tengan por objeto único el transporte, en las cuales los propietarios del parque automotor de motocarros sean dueños del ciento por ciento (100%) de la empresa. 

Pero en Villavicencio, las administraciones municipales y la Secretaría de Tránsito Municipal, le han permitido a las y los conductores de motocarros trabajar con autorizaciones verbales, comentó a El Cuarto Mosquetero, Jhon Freddy Olaya, conductor de este vehículo y representante legal de la Asociación Amanecer Llanero.

“Siempre hemos laborado de forma permanente y constante, no en la clandestinidad si no a los ojos tanto de la comunidad y de las autoridades”, comentó Olaya. Sin embargo, desde hace unos días, la Secretaría de Tránsito de Villavicencio ha estado realizando operativos en las calles del barrio, en medio de los que uno de estos vehículos fue inmovilizado, con base en la Infracción D-12, que se refiere a “Conducir un vehículo que, sin la debida autorización, se destine a un servicio  diferente  de  aquel para  el  cual  tiene  licencia  de  tránsito. Además, el vehículo será inmovilizado por primera vez, por el término de cinco días, por segunda vez veinte días y por tercera vez cuarenta días”.

Según Olaya, el vehículo inmovilizado fue el número 33, que era conducido por una madre cabeza de hogar. Esta sanción, contó él, no fue socializada por parte de las autoridades de tránsito a las conductoras y conductores de motocarro, “y nos cogieron de forma imprevista y despiadada mandando a decir de forma verbal que estos operativos iban a seguir”. También afirmó que la puesta en marcha de estos operativos y de esta infracción, no fue socializada. 

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El malestar entre las y los conductores de estos vehículos y la comunidad en general ante esta declaración, radica en la historia y cotidianidad de la zona. Porfía empezó, como la mayoría de los barrios en Villavicencio, como un asentamiento humano a mediados de la década de los 80. El lugar está localizado en el extremo suroccidental de Villavicencio, en plena ronda del Río Ocoa y a su alrededor existen sectores como Villa Juliana, Darién, Brasilia, La Madrid, Pinares de Oriente y Charrascal.

A finales de los 80 e inicios de los 90, el barrio se fue consolidando a partir de la llegada en masa de campesinos de la zona del Ariari que escapaban del conflicto armado de la zona, según el Diagnóstico participativo mujeres afectadas por la violencia de Ciudad Porfía en Villavicencio, Meta realizado por la Liga Internacional de Mujeres por la Paz y la Libertad en 2009. Las las condiciones en las que se fundó el sector, ha creado marginalización, miseria, inseguridad, desocupación, pobreza, ausencia estatal y de servicios públicos, estas dificultades han llevado a que sus habitantes busquen soluciones por sí mismos/as. “Porfía ha sido una zona de la ciudad un tanto marginal, y hace 17 años con los problemas de inseguridad y libre movilidad en este sector, un grupo de 63 familias emprendió una solución a un problema social y de paso se soluciona un problema de oportunidad laboral”, relató Olaya. 

La solución ante la carencia de transporte público, inició con bicitriciclos en los que se podían transportar hasta tres pasajeros. Luego, se elaboraron unos remolques que eran jalados con una motocicleta. Y para el 2007, llegaron los primeros motocarros carpados. Las marcas Auteco y Multimarkas, ofrecieron facilidades de pago al grupo de familias que había optado por una forma de economía alternativa prestando un servicio esencial para la comunidad del barrio y sectores aledaños. 

La respuesta de los y las habitantes fue buena, cuando los primeros motocarros empezaron a funcionar, la comunidad poco a poco dejó de usar el servicio de los remolques y los bicitriciclos que hasta ese entonces rodaban por las calles y ya para el 2009 las familias restantes se habían endeudado para comprar estos vehículos e igualar la demanda laboral de la época. Así inició la forma de transporte alternativo que se brinda al día de hoy en la Comuna Ocho de la ciudad. 

Actualmente, el servicio más corto cuesta $2.000, mientras que la ruta más larga, que es desde Porfía hasta la quinta etapa de La Madrid, está en $5.000, precios asequibles para las y los residentes de la zona, quienes describen este servicio como práctico y de poco estrés, ya que la velocidad de los vehículos no supera los 30 kilómetros en la parte residencial y los 40 fuera de la zona urbana. Por ejemplo, Lucia Ramírez vive en Balcones de Brasilia, un sector aledaño a Porfía, allí son pocas las rutas de transporte público tipo bus, por lo que usar motocarro se le ha convertido en una necesidad, sobretodo cuando debe ir al centro de la ciudad, pues debe ir hasta la avenida para tomar una buseta. “El servicio es bueno, las personas que trabajan en ello en su gran mayoría son amables y colaborativas… Si deja de funcionar el servicio, no solo afecta a las familias que lo usan a diario sino que también a los que viven de este trabajo”.

Es por eso, que quienes se están viendo afectados/as con los operativos de la Secretaría de Tránsito, quieren entablar un diálogo directo con el alcalde, Felipe Harman. “Nosotros no empezamos a trabajar hace unos días o meses, ya son 17 años cumplidos, arrancando para 18. Y que a estas alturas venga a extinguir el sustento directo de 63 familias, e indirecto de otras 50, en estos momentos en que la pandemia no ha terminado, pues no nos parece justo”, enfatizó Olaya, quien aclaró que desde que iniciaron estas medidas, no se les ha brindado alternativas a las y los conductores para cambiar su forma de trabajo. 

Desde El Cuarto Mosquetero nos contactamos con Luis Fernando Rojas, director de Control de la Secretaría de Tránsito Municipal, quien comentó que a pesar de que la norma dice que estos vehículos solo pueden funcionar en municipios con 50 mil habitantes -y Villavicencio tiene más de 600 mil-, a conductores y conductoras de motocarro se les ha permitido funcionar dentro de unos parámetros establecidos de manera extraoficial. El funcionario explicó que los motocarros solo pueden rodar en zonas donde no exista el servicio público tipo buseta o taxi, tampoco pueden pasar del puente que está al ingreso del barrio. 

Es por eso que, según Rojas, conductores/as de taxis y busetas -que son tipos de transporte que funcionan de manera legal-, han estado solicitando a la Secretaría de Tránsito Municipal, mediante derechos de petición y entidades como la Personería y la Defensoría, que se empiecen a realizar operativos de control en estos sectores. 

Por el momento, conductores y conductoras de motocarro, están a la espera de entablar una mesa de diálogo con la Administración Municipal. 

Comunicadora social y periodista, con experiencia en prensa escrita, comunicación institucional y trabajo con comunidades vulnerables desde el enfoque de la participación política, defensa del territorio y comunicación para el cambio social.