Restricciones a la libre movilidad de las personas, vigilancia constante con la utilización de medios digitales, ciudades militarizadas, y la excesiva utilización de la fuerza policial y militar alrededor del mundo; son algunas de las imágenes que nos llevan a cuestionarnos sobre la democracia y su papel en el mundo actual. Aunque de cierto modo se podría decir que la situación amerita estas disposiciones, es necesario ver un poco más allá, para entender de qué forma estas medidas podrían afectar el libre desarrollo de los derechos humanos, en un contexto pos-pandemia.

La crisis actual, ha requerido medidas contundentes de los diferentes gobiernos, con el fin de resarcir los efectos negativos que esta ha traído en todo el mundo. Aunque desde un supuesto internacional, todos los países deberían tener medidas más o menos estandarizadas, los contextos locales han creado toda una amalgama de medidas, que van desde lo más restrictivo, hasta lo más despreocupado, en temas de prevención. Y es que tenemos ejemplos en todas sus formas, países que han acatado las recomendaciones y son ejemplo de prevención como: Taiwán, Corea del Sur o Uruguay; y otros países que han demostrado una negligencia absurda frente a la pandemia, como: Estados Unidos, Colombia, Brasil o México.

En los últimos meses, además de las muertes, preocupa también la situación en la que nos veremos inmersos después de haber superado los picos de contagio en todo el mundo. Esto debido a que diferentes mandatarios, han utilizado la crisis como excusa para implementar medidas que en otros momentos difícilmente podrían ser aceptadas. Ya es un hecho que el autoritarismo se está extendiendo como un virus, camuflado bajo medidas necesarias para enfrentar la pandemia que nos tiene en vilo. Esta expansión del autoritarismo representa una gran amenaza en todo el mundo. Centralización del poder, en Hungría; marchas en contra del senado promovidas por el presidente, en Brasil; ataques a la libertad de prensa en China; amenazas de regulación a redes sociales, en Estados Unidos; prohibición de publicación de periódicos impresos, en Marruecos, Siria y Jordania. Son acciones que muestran el principio de lo que han llamado “pandemia autoritaria”.

Ante esta situación, se torna imperante la necesidad de dar un repaso internacional, tratando de identificar esos casos en los que el autoritarismo está tomando poder. Es necesario resaltar, que ninguna ideología política se ha salvado de este flagelo, tanto gobiernos de izquierda, como de derecha, se han visto seriamente comprometidos con medidas que nada ayudan a la democracia.

También es importante mencionar, antes de entrar a ver los ejemplos individualmente, la diferenciación que debemos hacer entre casos. Es decir, ha sido un estándar mundial el impulso del estado de excepción, con el fin de enfrentar la crisis de una forma rápida y dinámica. Sin embargo, no es lo mismo que Suecia, Finlandia, o Dinamarca, apliquen dicha medida, a que lo hagan países como Hungría, Ecuador o Nicaragua. Son los casos similares a estos últimos los que en realidad preocupan, ya que son países que desde antes de la pandemia mostraban serias inclinaciones autoritarias.

Hungría

El caso de Hungría no es totalmente nuevo, ya que los indicios autoritarios vienen siendo evidencia desde hace años. Freddom House, es una ONG estadounidense la cual se ocupa de realizar investigaciones sobre el desarrollo de las democracias alrededor del mundo, en su último reporte ha indicado que Hungría, ha sido el país con mayor caída en sus índices democráticos en los países de Europa del Este. El gobierno encabezado por Viktor Órban (perteneciente a un partido de ultraderecha), ha sido noticia mundial, ya que se ha hecho con poderes extraordinarios, sin límite temporal y sin control alguno.

Además, ha realizado otro tipo de acciones que demuestran su falta de interés hacia los ideales democráticos: acaparamiento de gran parte de los medios de comunicación; impulso de ideologías nacionalistas, manipulando el sistema educativo; la readmisión de autores antisemitas en la literatura de sus escuelas; el castigo con cinco años de cárcel para quien difunda noticias falsas o rumores sobre la actual crisis, y el aplazamiento de todas las elecciones regionales y nacionales. Acciones que muestran un acercamiento a la ideología fascista, y que dejan en el aire las aspiraciones democráticas que ha tenido Hungría, desde su desintegración de la Unión Soviética. La preocupación sube de nivel, al evidenciar las nulas acciones de la comunidad internacional, ante lo que podríamos denominar como la primera dictadura dentro de la Unión Europea.

Brasil

Es hasta el momento, el país más afectado por la pandemia en Latinoamérica, con más de 3´460.413 casos confirmados y 111.189 muertes. Números que se pueden atribuir directa e indiscutible a Jair Bolsonaro, ya que ha tenido una actitud totalmente fuera de contexto, frente al problema que está enfrentando todo el país. Este presidente, de un ala ultraderechista, ha puesto la economía por encima de la salud de sus habitantes. Sus constantes conflictos con gobernadores y ministros, han creado un ambiente de conflicto interno que no ayuda para nada a controlar los problemas sanitarios que está viviendo el país.

Su cara autoritaria, se ha visto evidenciada con medidas como: dejar sin vigencia la ley de acceso a la información pública; la destitución de su ministro de salud, debido a las posiciones contrarias que tenía ante el manejo de la crisis sanitaria; convocar marchas en contra del congreso, y el constante ataque a la libertad de prensa. Glenn Greenwald, reconocido columnista y escritor, ha hecho declaraciones bastante alarmantes, en las cuales asegura que la presidencia de Jair Bolsonaro, podría ser el fin de la democracia en Brasil.

Otro tema preocupante en Brasil, es su política exterior. Esta se ha visto muy sesgada por la ideología política del presidente. Esto lo observamos con la fuerte presión que está aplicando a su vecino país Venezuela, siempre en acompañamiento de Colombia y Estados Unidos.

Las relaciones en el Mercosur también se han ido a pique, después de acercamientos entre Argentina y Brasil en las respectivas presidencias de Macri y Bolsonaro, la relación ha decaído tras la toma de posesión del presidente Fernández (partido de centro-izquierda) en Argentina. Esto ha hecho que Bolsonaro amenace con una posible salida del Mercosur, argumentando que el país aporta más al bloque económico, de lo que en realidad recibe en contraprestación.

Es necesario seguir el desarrollo de este autoritarismo en Brasil, y estamos seguros que las próximas elecciones, serán clave para el resurgimiento o el progresivo decaimiento de la democracia, en este país suramericano.

Estados Unidos

Sin lugar a duda, uno de los casos más sonados en los meses. Con la muerte del afroamericano George Floyd, a manos de oficiales de policía en Minneapolis, se ha demostrado una vez más, los actos discriminatorios que desde hace cientos de años aquejan a la comunidad negra de Estados Unidos. Con el agravante de tener en la presidencia a Donald Trump, mandatario que ha impulsado sentimientos racistas y nacionalistas desde el comienzo de su presidencia. La actitud autoritaria e inhumana de los oficiales de policía, frente a la situación de George, desató una ola de protestas en Minneapolis, y estas protestas han sido fuertemente reprimidas por los mismos policías. En una trasmisión en vivo de CNN durante las protestas, se muestra como el reportero Omar Jiménez y su equipo es arrestado por miembros de la policía, los cuales en ningún momento comunican el motivo de la detección.

Por otro lado, Donald Trump tramitó un decreto de ley, mediante el cual pretendía regular el accionar de redes sociales como Twitter; esto después de que la red social hubiera señalado unos trinos del presidente como potencialmente engañosos. La acción de Donald Trump, muestra una vez más su autoritarismo e intransigencia, mediante la cual pretende demostrar su poder ante sus ciudadanos y el mundo.

Esas ansias de mostrar poder han quedado claras, evidenciando las operaciones en suelo venezolano en las cuales han participado elementos militares de nacionalidad estadounidense. El gobierno de Donald Trump, se ha visto seriamente involucrado en la incursión de mercenarios, que pretendían sacar a Maduro del palacio de Miraflores. La situación beligerante, se ha visto aún más preocupante, con el anuncio de la llegada de tropas estadounidenses a suelo colombiano, esto bajo la excusa de operaciones en contra del narcotráfico.

La política exterior estadounidense en contra de Venezuela, ha dejado clara sus intenciones belicistas, y mediante el sometimiento político y económico, con complicidad clara del gobierno colombiano, nos ha arrastrado a una situación tensa con el vecino país. Demostrando a la vez, que Colombia no tiene poder de autonomía frente a las disposiciones yankees.

China

El caso chino al igual que el húngaro, es una autocracia con muchas décadas de desarrollo, la cual guarda reminiscencias del totalitarismo de Mao Zedong. Durante los últimos meses, se ha visto enfrascado el país asiático, en lo que ya algunos llaman “la nueva guerra fría”, una confrontación política y diplomática que tiene a Estados Unidos como contendiente, y que ha derivado en la salida definitiva de Estados Unidos de la OMS, por ejemplo.

Esta salida del país norteamericano, se debe en particular a las nefastas medidas tomadas por China durante el principio de la pandemia. Los chinos, decidieron esconder y retener información al mundo, la cual podría haber ayudado a que los países se preparan y entendieran de una mejor forma la gravedad de la enfermedad. Se retuvo información, aplicando censura a los diferentes médicos y bioquímicos chinos que comunicaron sus hallazgos, apoyados en los periodistas nacionales, los cuales también fueron acallados y hasta encarcelados por el régimen comunista.

El caso Hong Kong, es otro que demuestra el autoritarismo de régimen. Desde antes del comienzo de la pandemia, se venían realizando diferentes protestas en Hong Kong, las cuales exigían respeto hacia la autonomía que tiene esta región del país, la cual se diferencia de la China continental en términos culturales y lingüísticos. La llamada “Ley de seguridad” impulsada en los últimos días por el gobierno chino, ha reavivado las protestas, las cuales ya han dejado más de 180 detenidos. Las protestas se dan a raíz del argumento, que dicha ley va en detrimento de las libertades que como entidad autónoma tiene Hong Kong. A esto tenemos que agregar, el ya notable éxodo de Hongkoneses que han decidido migrar, la mayor cantidad de veces hacia Gran Bretaña, esto con el fin de esquivar las nuevas disposiciones antidemocráticas, emanadas desde Pekín.

Peligro latente

Podemos observar en el anterior recuento, que la “pandemia autoritaria”, ha llegado a la mayoría de continentes. Esto deja a la democracia ante un peligro latente de proporción mundial, teniendo en cuenta que no mencionamos otros países los cuales se han visto envueltos en medidas autoritarias. Países como Ecuador, México, Chile, Venezuela, El Salvador, Marruecos, Israel, entre otros.

Es necesario el pronunciamiento de los entes supranacionales, estos están en la obligación de denunciar, y actuar contundentemente en contra de aquellos gobiernos que van en detrimento de los derechos de los ciudadanos. Los organismos supranacionales deben presionar para que, dentro de los estados, se garantice la seguridad de las personas que luchan por los derechos humanos, la seguridad de las minorías, y las garantías a las personas que realizan periodismo alternativo.

La democracia es sinónimo de evolución, y no podemos estancarnos por culpa de tiranos con ansias de poder, que pretenden subyugarnos. No podemos quedarnos en silencio, y ante esta situación, las protestas juegan un papel importante, visibilizando los malestares internos que se viven alrededor del mundo. Malestares que avivan un inconformismo multinacional de las comunidades oprimidas, y que, con el debido apoyo, indiscutiblemente nos podrá llevar a la desestabilización del statu quo.

 

*Opinión y responsabilidad del autor de la columna, más no de El Cuarto Mosquetero, medio de comunicación alternativo y popular que se propone servir a las comunidades y movimientos sociales en el Meta y Colombia.

Estudiante de octavo semestre de Negocios Internacionales de la Universidad Santo Tomas sede Villavicencio, con énfasis en relaciones internacionales.