Sin importar la ciudad del mundo en la que vivamos, el conjunto de valores cívicos se demuestra con conductas que se consideren positivas para el desarrollo de la sociedad. Llamo la atención sobre la importancia del aporte personal que debemos hacer en esa búsqueda por mejores ciudades para todos/as, para visibilizar un tema que parece, dejamos siempre en manos de los demás: La seguridad vial.

Parece fácil decir que para contar con seguridad vial hay que generar todas las condiciones para que se presenten menos siniestros viales y sobre todo, que los efectos de los mismos, no repercutan en la salud y en la calidad de vida de quienes los sufren. Parece sencillo, pero en el 2019 murieron en Colombia 6634 personas (cifra preliminar del Observatorio Nacional de Seguridad Vial) de las cuales 3316 eran menores de 40 años y el 52% usaban moto en el momento del siniestro vial. Hay que decir que el país cuenta con un Plan Nacional de Seguridad Vial (2011-2021) y una Agencia encargada del tema desde el 2013.

Desde los Objetivos de Desarrollo Sostenible, que cuentan con dos metas orientadas a la Seguridad vial (en los ODS 3 y 11), hasta los Planes Locales de Seguridad Vial, han generado indicadores y metas qué cumplir con base en los 5 pilares propuestos en 2010 por la OMS. Algunas ciudades con voluntad política y contra la crítica fácil de los que se resisten a los cambios, se han dedicado a mejorar la infraestructura, la gestión de la velocidad, la atención a las víctimas y el proceso de sensibilización y educación a los ciudadanos con algunos logros que sin duda han salvado vidas. Otras, ni siquiera han entendido la tragedia que es ver morir a sus ciudadanos por moverse por la ciudad.

¿Qué podemos hacer los ciudadanos, que no requiera de la acción gubernamental, ni del control de las autoridades, para ser y sentirnos más seguros en las vías? La respuesta es comportamiento cívico: quienes acatan las normas, valoran la vida, respetan la autoridad, son empáticos con los demás y adoptan posturas más positivas y abiertas, aportan enormemente al cambio que las ciudades necesitan, para superar las altas tasas de muertes por siniestros viales.

Mientras, vemos motociclistas con el casco en el codo; conductores/as que nunca han tenido licencia de conducción, con los papeles vencidos, sin cinturón y usando el celular; gente haciendo contravía; vehículos mal parqueados; niños en moto y en sillas delanteras; autos sin luces y mucho más. Lo que realmente presenciamos en nuestras ciudades son conductas salidas de toda civilidad. ¡Bárbaros! No hay, ni habrá, un policía para cada ciudadano.

Es valioso el ejemplo que podemos dar en nuestros entornos: autocontrol, conocer las normas, los planes de acción a favor de la seguridad vial, enseñar, transmitir y poner en práctica el respeto por los límites de velocidad, ignorar el celular, usar casco, ponerse el cinturón, practicar más la caminata, usar bus, pedalear; cada una de estas acciones y decisiones hace más segura la movilidad y genera mejores personas, mejores relaciones personales y sociales. Mejores ciudades.

Para el 2020, la participación ciudadana será clave en el desarrollo de la Seguridad vial. Aparte de quienes representan a gremios de transportadores, están en cargos de decisión en las ciudades o son autoridades en la materia, ojalá haya incidencia de las juntas de acción comunal, de los colectivos de bicicleta o peatones, de los usuarios de transporte público; necesitamos más iniciativas desde los entornos escolares, empresariales e institucionales. Con una mayor participación en los planes de seguridad vial, conductas cívicas y un mejor diseño de las vías, más ciudadanos lograremos llegar a casa al final del día, sin el trauma de un siniestro, sin heridas y llenos de vida para compartir.

Jimena Rivera
Ciudadana de Villavicencio