Por: Yulieth Catherine Poveda Ladino*

Se esfuma la vida, se esfuman los sueños, esperanzas y anhelos, no solo para Dilan Cruz, también para su familia quien se aferró a sus oraciones, a su fortaleza y ese constante: “Dilan está estable” que los llenaba de esperanza. A él la falta de garantías, el exceso de fuerza policial y el Estado indolente ante una ciudadanía cansada le arrebataron sus sueños, no pudo ir a su ceremonia de grado, ni ingresar a la universidad para estudiar Administración de Empresas, hoy ya no está, un disparo de un policía del ESMAD le arrebató la vida.

Dilan hoy se convierte en la primera víctima de la violencia policial, Dilan se convierte en el símbolo de este gran paro nacional que completa seis días y honrará su memoria, lo que sucedió en Bogotá se repliega en todo el país, al unísono las ciudades se unen bajo un sentimiento común “Dilan Vive, el Paro sigue” desde la noche del 25N el hospital San Ignacio y la calle 19 con carrera 4 se llena de una bruma común, de rabia, tristeza e impotencia, tal vez la misma impotencia con la que el amigo de Dilan al momento del impacto le decía “Socio levántese” sin conseguir respuesta alguna.

Colombia hoy está de luto, pero no solo hoy, día tras día vivimos en esa constante zozobra de vivir en un Estado que se burla de nuestros derechos, que no protege ni a los niños y niñas, ni a las mujeres, ni a los adultos mayores; esta ciudadanía cansada se une para enfrentar al gobierno y elevar nuestra voz, no soportamos más la inequidad, los colombianos seguiremos en las calles, no sabré cuantos días más, pero nuestras exigencias ante el gobierno nacional serán escuchadas.

Dilan marchaba porque la educación sea un derecho y no un privilegio, pero los colombianos tenemos un pergamino de peticiones por los cuales exigir; por la salud y la atención hospitalaria decente y no en sillas Rimax, por nuestros líderes asesinados, por la reforma tributaria, por los niños muertos en el Caquetá, por la reforma laboral que nos roba nuestras pensiones, por las concesiones dañinas que pretenden entregar nuestros ecosistemas, entre otra lista que sería innumerable.

El Estado nos quiso ocultar la muerte de 18 jóvenes por bombardeos del Ejército, hoy  sigue siendo cómplice de la muerte del joven número 19, pero ahora por acciones del ESMAD. Con el himno nacional, con Colombia tierra querida y otras arengas, los colombianos seguiremos unidos en la defensa de lo que legítimamente es nuestro, honraremos la memoria de Dilan y allá en la eternidad le haremos saber, que esta causa es de todos.

*Yulieth Catherine Poveda Ladino: Comunicadora social – periodista, me encanta viajar, interesada por el trabajo comunitario, lo social, la cultura y últimamente la política.