Hay quienes piensan que de una reunión de amigos y tragos de guarapo no queda sino el guayabo, pero déjeme contarle que no siempre es así. En cierta ocasión se llevó a cabo un compartir con guarapo, y entre charla y charla surgió la idea de crear un acueducto que permitiera llevar agua a las casas en un lugar aún sin nombre y con pocos/as habitantes. ¡Curioso! ¿No?, pues es así como inicia la historia del acueducto comunitario del barrio Playa Rica.

Nos sorprende lo visionarios que fueron las y los fundadores del acueducto, porque nuestro barrio era considerado vereda y carecía de Junta de Acción Comunal (JAC). Fue hasta el año 1980 que se formó la personería jurídica y la JAC, de la cual hace parte el acueducto, que se ha orientado a beneficiar en cada decisión a la comunidad. Según los antecedentes, en 1989 dejamos de ser una zona rural para consolidarnos como el barrio Playa Rica de Villavicencio. Un hecho que nos llamó la atención es que las mujeres fueron quienes transportaron parte de la tubería utilizada para la construcción de los tanques, las cuales aún se conservan.

Desde el tejido social hemos propiciado espacios de participación con la comunidad en torno a la la conservación del agua, siembra de árboles y campañas de limpieza a los ríos. En su mayoría, estos eventos se han llevado a cabo con la participación del grupo de Polinización creado en el 2018, con las niñas y niños cercanos de la comunidad que aportan al desarrollo del acueducto.

Instalaciones del Acueducto del barrio Playa Rica. Foto: Acueducto del barrio Playa Rica.

Ahora les voy a contar cómo funciona nuestro acueducto. Lo primordial son las tres fuentes de las que nos abastecemos, la primera es Caño Grande, que proporciona la mayor cantidad de agua; sus alrededores son hermosos, recrean un espacio maravilloso lleno de fauna y flora que nos permite conectarnos con la naturaleza. Los otros dos son Caño Lozano y Caño Vitalia, un poco más pequeños, pero no menos importantes. El líquido que brota de estos afluentes nos permiten llegar a más de 4.000 habitantes.

Pero no todo ha sido color de rosa, pues debido a los ejercicios de minería que se desarrollan alrededor de las bocatomas, se está presentando una gran problemática de contaminación ambiental. Es por eso que, se han elevado denuncias ante los entes competentes. También se realizó una alianza con ACER Agua Viva, con el fin de ser escuchados y escuchadas, y atender de manera satisfactoria las anomalías que se presenten con relación a contaminación, uso inadecuado del servicio, interferencias para la prestación del servicio, entre otras. A estas preocupaciones se suma el riesgo persistente de la privatización del acueducto.

Son varias las generaciones que han participado en la evolución de nuestras redes, pero yo soy de ‘la nueva escuela’, y represento a una comunidad que con orgullo puede afirmar que cuenta con un tesoro invaluable, el cual ha logrado mantenerse en un barrio que en ocasiones suena por situaciones no muy positivas, así que la próxima vez que escuchen hablar de Playa Rica, espero que evoquen lo más valioso que tenemos, nuestro maravilloso Acueducto Comunitario.

Escrito por: Yiviney Ávila Matías, administradora del Acueducto del barrio Playa Rica.

Si quieres conocer más historias de los acueductos comunitarios en Villavicencio, échale un vistazo a la revista realizada por ACER con apoyo de Censat Agua Viva Amigos de la Tierra Colombia y Terre Des Hommes, y bajo la edición de El Cuarto Mosquetero. Puedes descargarla aquí: Lucha y resistencia por la gestión comunitaria del agua en el Meta

Acueductos Comunitarios En Red, es una organización que trabaja por demostrar que el agua es un bien común. También se encarga fortalecer los acueductos comunitarios del Meta, por ser un patrimonio histórico de la región.