En esta fecha se conmemora el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer en todo el mundo. En este día miles de mujeres se toman las calles en diferentes ciudades de Colombia para revindicar sus derechos.

Según la Fundación Feminicidios Colombia, en lo corrido del 2019 en el país se han registrado 239 feminicidios, entre ellos: nueve de ellos a mujeres racializadas, ocho a mujeres indígenas y 81 a mujeres rurales, estas cifras hacen parte de la realidad de las féminas, por eso, hoy, como cada 25 de noviembre desde 1981 en Latinoamérica se conmemora el Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, fecha en conmemoración a Patricia, Minerva y María, tres hermanas asesinadas por orden del dictador dominicano en 1960, y quienes lucharon por la reivindicación de los derechos de las mujeres.

Por eso cada año, organizaciones y colectivos de mujeres se reúnen en las calles para exigir derechos y libertades como mujeres, este año la movilización se lleva a cabo en un escenario coyuntural, en el marco del Paro Nacional, “Por nuestras mujeres muertas, por las mujeres líderes sociales, mujeres indígenas, mujeres campesinas, niñas, nosotras a través de una puesta colectiva buscamos promover la defensa de los derechos de todas las experiencias de mujer en este país” afirma el colectivo feminista 25N, uno de los organizadores de la jornada.

El comité de planeación de la marcha, se enfocó en la negligencia del gobierno colombiano para combatir la violencia contra la mujer en el país. Diversos movimientos feministas apuntan hacia un problema estatal e institucional al hablar de violencia de género, pues consideran que el estado colombiano no garantiza la seguridad, ni garantiza las rutas de atención a mujeres víctimas de violencia.

Este día se visibiliza, se hace pedagogía y se denuncia sobre la violencia ejercida sobre las personas por razón de su género, en su mayoría hacia mujeres, de manera estructural y sistemática, en sus diferentes tipos de violencia: física, sexual, simbólica, psicológica, patrimonial, económica, social. Según el último informe de SISMA, el 86,21% de los casos de violencia hacia la mujer provienen por parte de la pareja o ex pareja, cada 31 minutos, una mujer es víctima de violencia intrafamiliar y cada 23 minutos también es víctima de violencia sexual.

“La violencia contra las mujeres y las niñas tiene sus raíces en siglos de dominación masculina. No olvidemos que las desigualdades de género que alimentan la cultura de la violación son esencialmente una cuestión de desequilibrio de poder” expresó Antonio Gutiérrez, Secretario General de la ONU.


La violencia contra mujeres es una de las violaciones de los derechos humanos más extendidas, persistentes y devastadoras del mundo actual sobre las que apenas se informa debido a la impunidad de la cual se benefician los perpetradores, y el silencio, la estigmatización y la vergüenza que sufren las víctimas.

En cifras ¿A qué tipo de violencias se enfrentan las mujeres?

Cada dos horas una mujer es asesinada en Latinoamérica por el hecho de ser mujer, a este hecho se le denomina feminicidio, como se cataloga a este tipo de violencia de género, en Colombia este asesinato es tipificado por la Ley Rosa Elvira Cely o Ley 1761.

Otra de las violencias sistemáticas es en violación de la interrupción voluntaria del embarazo, un derecho fundamental desde el 2006, bajo tres premisas. Sin embargo, como en el resto de países de América Latina, el aborto sigue siendo un tabú dentro del ámbito social y las mujeres siguen enfrentando barreras de acceso, juicios y estigmatizaciones, además de caer en la desinformación que dificulta a que las mujeres tomen decisiones con conocimiento sobra la continuación o no del embarazo.

En Colombia, las mujeres que habitan la ruralidad se enfrenta a múltiples desigualdades, en relación con los hombres y con las mujeres que habitan en las zonas urbanas, dentro de ellas está el acceso a la educación, al trabajo doméstico no remunerado, la tenencia de la tierra, la cual pertenece en un 70% a hombres, generando feminización de la pobreza, esto quiere decir que, los empleos de menor valoración social se asignan a las mujeres, tareas de cuidado, de producción, y sin condiciones estables. Según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) la tasa de desempleo de las mujeres es de 11,3% siendo casi el doble que la de los hombres.

En términos de participación política también hay desequilibrio notorio, a pesar de las leyes de paridad, el equilibrio de poderes, principios de equidad y el marco normativo de igualdad de género que obligan constitucionalmente a los partidos a otorgar el poder y el derecho a las mujeres de elegir y ser elegidas, la baja participación de las mujeres en las regiones se evidencia en las elecciones de cargo popular. Solo 130 de 1102 municipios de Colombia eligieron a mujeres como alcaldesas.

Por otro lado, los casos de violencia sexual denunciados en Colombia, el 85,4% de las víctimas son mujeres y más del 69% de los feminicidas eran conocidos por las víctimas.

La impunidad en los casos de violencia contra la mujer supera el 80%.

El rango de edad donde son asesinadas más mujeres es de 20 a 28 años.

Las mujeres y las niñas son el 51% de la población en Colombia y representa el 59,13% de los casos de violencia intrafamiliar, el 85,32%; de los casos de violencia sexual.

Estas son solo algunas de las alarmantes cifras de violencias que afectan directamente a la mujer, algunas mujeres y niñas son particularmente vulnerables, ejemplo de ellas son las niñas y las mujeres mayores, las féminas que se identifican como lesbianas, bisexuales, transgénero o intersex, las migrantes y refugiadas, campesinas, las de pueblos indígenas o minorías étnicas, mujeres y niñas que viven con el VIH y discapacidades.

La violencia contra la mujer sigue siendo un obstáculo para alcanzar igualdad, desarrollo, paz, al igual que el respeto de los derechos humanos; cerrar la brecha de género sigue siendo un desafío de la sociedad actual.

Comunicadora social -periodista, escribo para El Cuarto Mosquetero y Semana Rural, me gusta contar historias y tomar fotografías. Me intereso en temas de paz, género, y ambiente.