LOS QUE LLEGAN POR DELANTE, Y LOS DE AQUÍ DE TERCEROS

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Por: Jorge Macías Bacci

 

No me sorprende que hayan cerrado Llano 7 días hace meses, ni que el diario de más circulación sea el Extra, o que la gran cantidad de periódicos del Meta terminen siempre con la cabeza agachada ante el mejor postor del gobierno de turno. Qué me va a sorprender que en Villavicencio no exista un concurso literario de gran impacto, o que los espacios para la muestra cultural se cuenten con los dedos de la mano.

No me sorprende que la única Biblioteca –que cuente con las mínimas herramientas – de la ciudad sea la Germán Arciniegas; menos que el salón grande destinado como “Sala de lectura” en realidad sea un espacio donde dictan talleres, colocan música en portátiles, y hablan los asistentes.

No me sorprende, qué va, qué me va a sorprender, que el dinero de las Instituciones Culturales y Gubernamentales del Meta le inviertan la mayoría del dinero de la cultura a lo que el turista pide y gusta: conciertos y eventos, mientras una gran cantidad de artistas tienen que pararse a las afueras del edificio, frente al parque principal, a esperar que les suelten un contrato, una curaduría, al menos un espacio para poder realizar una exposición.

Nos acostumbramos, y no me sorprende, a sentir orgullo por ese arraigo vaquero, llanero, por el canto recio de nuestros cantantes y por lo bonita que está Villavicencio. Pero nos hemos olvidado que ese es sólo uno de los rubros que cubre lo que la gente conoce como “cultura”, y que no solo el que sabe montar caballo tiene derecho a sentir identidad por esta tierra.

Porque hay otros, claro, que también nacieron acá, y que han ayudado a construir una ciudad diferente desde el muralismo, la escritura, la pintura, pero están tan invisibilizados, y es tan difícil llamar la atención del turista con sus producciones, que para nosotros es como si simplemente no existieran.

Al Meta lo están robando los gobernantes, y no nos importa: tenemos los peajes más caros del país, nos quitan el agua durante meses, se va la luz cada vez que llueve, hay cantidad de vías terciarias sin pavimentar, los productos agrícolas se pudren en los trancones hacia la vía a Bogotá, que al menos una vez cada quince días nos tocan; tenemos sólo una biblioteca, pero que no tiene sala de lectura, las opciones para comprar libros son escasas: Panamericana y Atenas, porque mientras la cultura de este territorio continúe enfocada solo en la inversión para el turista, vamos a seguir como si nada estuviera pasando.

Porque idealizamos la ciudad y la identidad cultural a tal punto, que todos creemos que basta con tener tierras, o un sombrero sobre la cabeza, o un caballo para sentirnos orgullosos e identificados con algo, y no está mal. Pero el problema es que en educación, escritura, pintura, escultura, nos vamos perdiendo en el plano nacional casi incapaces de trascender esa idea arraigada que a veces hace daño, y que no permite ver que en cultura y en educación estamos mal.

 

Mi Trasegar por el llano – Getulio Vargas

“(…)

Nuestra tierra se llenó

con gentes de todas partes.

El trabajo es un desastre,

sólo pa’ los forasteros

Los criollos, da barrenderos;

es verdad impresionante:

Los que llegan, por delante,

y los de aquí, de terceros.”

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